Vautrin



An√°lisis de caracteres de Vautrin

Aunque sus aventuras en la novela son incidentales, su personalidad es omnipresente en dos tercios del libro. Vautrin se presenta en un principio como un hombre de clase media, fuerte, sensual, jovial, simp√°tico, que se entrega a las bromas y travesuras tontas. Y si la delimitaci√≥n se detuviera all√≠, no ser√≠a m√°s que un Poiret m√°s joven. Pero el car√°cter se construye sobre la cualidad de la fuerza capaz de romper todos los obst√°culos. Con este atributo, Vautrin se convierte en el s√≠mbolo de un luchador que se rebela contra una sociedad que lo cre√≥ y lo degrad√≥. Pero el poder f√≠sico para Balzac significa tambi√©n poder mental, y dota a Vautrin de este √ļltimo, creando as√≠ un personaje de una magnitud inigualable, capaz de dominarlo todo.

Balzac nos da una idea de este poder en el primer apartado: ‚ÄúLos ojos de Vautrin, como los de un juez despiadado, parec√≠an ir al fondo de todas las cuestiones, leer todas las naturalezas, todos los sentimientos y pensamientos‚ÄĚ. A medida que avanza la novela, este poder aumenta, volvi√©ndose sobrenatural y diab√≥lico: ¬ęEl fugitivo lanz√≥ una mirada a Eug√®ne, una mirada fr√≠a y fascinante. Se dice¬Ľ.

Con sus fuerzas físicas y mentales, Vautrin asumirá el papel del tentador diabólico. Psicólogo entusiasta, pronto descubre las ambiciones latentes en Rastignac, a quien intenta convertir a su lado por sus poderosos comentarios sobre la sociedad, para hacer de Eugène un instrumento de venganza.

Pero para Vautrin, Rastignac es más que un mero instrumento; se convierte en una especie de alter ego. Vautrin siente un genuino interés y amor por el joven, en quien ve los atributos que le faltan: un encanto y una elegancia aristocráticos, combinados con una ingenuidad espontánea. Así, Vautrin se encargará de moldear a Eugène a su propia imagen, para realizar una especie de creación espiritual.

En el personaje de Vautrin encontramos mucho de Balzac y sus preocupaciones. Ya hemos se√Īalado el parecido f√≠sico entre Vautrin y Balzac; hemos visto que Vautrin expone muchas ideas balzacianas, que inconscientemente parecen formar parte de los sue√Īos de Balzac sobre el triunfo de la creaci√≥n pura.

Por eso Vautrin nos deja con sentimientos encontrados. Aunque se le presenta como un villano, como una persona cínica y viciosa, como un tentador diabólico, no podemos evitar sentir por él el inexplicable sentimiento de admiración y envidia que uno tiene por los poderes sobrehumanos.



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