Un árbol crece en Brooklyn



Análisis del personaje de Francie Nolan

Mary Francis Nolan es el personaje central, el protagonista, en esta novela sobre la mayoría de edad. A diferencia de la mayoría de los otros niños que viven en su vecindario, cuyos padres son inmigrantes recientes, Francie es estadounidense de segunda generación. Recibió su nombre de la prometida del hermano muerto de su padre, Andy, cuyo nombre era Francis. Francie sabe que no es bonita, pero es una niña generosa y amorosa que crece para convertirse en una adulta generosa y amorosa. Francie es una combinación de la naturaleza romántica de su padre y la personalidad más pragmática de su madre. Al igual que su padre, se para en el techo del edificio en el que viven y sueña con el mundo que hay más allá, pero al igual que su madre, Francie entiende que si quiere que sus sueños se hagan realidad, tiene que hacerlos realidad a través del trabajo duro. . Francie a menudo se siente sola ya menudo muy sola. Se escapa a la lectura pero es muy consciente del mundo que la rodea. Es una atenta observadora de las personas y los acontecimientos que la rodean. Tiene una memoria excelente y recuerda los detalles más pequeños de lo que observa en la vida. Francie tiene una rica imaginación que a veces la asusta, como cuando imagina la soledad de la vejez o un bebé que de repente envejece y se convierte en un anciano. Sin embargo, su imaginación también le permite imaginar una vida mejor, como cuando ve que asistir a una escuela fuera de su barrio le ofrecerá mejores oportunidades. Aunque Francie crece en una pobreza terrible, nunca se siente pobre. En cambio, valora todo lo que le dan. Desde niña, Francie ha sido una narradora, inventando historias para divertirse y escribiendo historias en la escuela. Ella cree en lo mejor de la gente y sigue amando profundamente a su padre, aunque sabe que su forma de beber contribuye a la pobreza de la familia. Francie anhela la aprobación de su madre e intuitivamente comprende que su madre ama a Neeley más de lo que ama a su hija. Sin embargo, lo que más quiere Francie es que alguien la necesite. Es un personaje complejo que crece y madura a lo largo de la novela. Al final de la novela, queda claro que Francie ha heredado la fuerza de Rommely.



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