Todo calmado en el frente oeste



Estilo de prueba crítico

Remarque, que cuenta su historia principalmente en primera persona hasta que adopta brevemente la tercera persona despu√©s de la muerte de Paul, permite que el lector se identifique con el relato de un solo testigo presencial, que se desarrolla a partir de sus propias experiencias en el frente occidental. Inmaduro y a veces desconcertado, Paul, a√ļn en su adolescencia, entra en guerra con entusiasmo, sin estar preparado para la destrucci√≥n total de sus camaradas, las metas militaristas de su pa√≠s, sus ideales y su fr√°gil comprensi√≥n de la vida. Como hicieron los pintores de finales del siglo XIX, Remarque toma momentos fragmentados y dram√°ticos de la Ilustraci√≥n de Paulo y los moldea en un todo impresionista. Los m√°s teatrales de estos momentos son:

  • Las √ļltimas palabras de Kemmerich
  • el atentado del cementerio
  • La primera licencia de Paul
  • el patetismo de los prisioneros hambrientos
  • La muerte de G√©rard Duval
  • El intento de Paul de salvar a Kat

Estas escenas dan a los lectores una sensación de inmediatez, como si ellos también estuvieran afilando bayonetas, acurrucados en trincheras, bajando peonzas y margaritas, y arrebatándose la vida en medio del caos. Tomado como una unidad, o lo que los psicólogos llaman un gestaltla novela converge en un patrón oscuro que perfila la pérdida de personalidad bajo el continuo batir de artillería, aviones y asaltos aliados.

Como Homero, Virgilio y los escritores épicos que produjeron la la cancion de roland, Mahabharata, Beowulf, Kalevala, El Cid, y el nibelungoRemarque emula las convenciones de la literatura bélica, en particular la epopeya griega.

Se enfoca en el campo de batalla, comenzando in medias res, o en medio de las cosas, regresando al salón de clases y avanzando hacia el amargo final para Paul y sus amigos.

√Čl enfatiza el s√≠mil hom√©rico o √©pico, comparando eventos de guerra con escenas de la naturaleza, como con la absorci√≥n de Paul en la llegada del oto√Īo, el susurro de las hojas de los √°lamos y ¬ęlas cantimploras¬Ľ. [which] zumban como colmenas con rumores de paz¬Ľ.

Cataloga a sus guerreros, presenta a los compa√Īeros de clase de Paul uno por uno, describe sus rasgos de personalidad e idiosincrasias, como el inter√©s de Detering por la agricultura, las manos del tama√Īo de un jam√≥n de Haie y el deseo de Albert de razonar a trav√©s de la falta de l√≥gica de la guerra.

Enfatiza la arrogancia, el concepto griego de orgullo excesivo, como se ve en el deleite de Himmelstoss por su poder sobre los jóvenes reclutas y el chovinismo arrogante de Kantorek.

Describe a Paul como el soldado de a pie vulnerable cuya importancia para el cataclismo mundial lo eleva al nivel de un hombre com√ļn.

Extiende su pantalla sobre un vasto paisaje: el frente occidental, que se describe como un muro humano de quinientos kilómetros contra el ataque aliado.

Celebra el vínculo masculino así como la Ilíada enfatiza el amor de Aquiles por Patroclo, cuya muerte abruma su control de las emociones.

Se enfoca en el azar ciego, sobre el cual los humanos no tienen poder.

Mantiene una objetividad en relación con la matanza de una guerra, cuyas proporciones involucran una larga lista de naciones que reflejan el sufrimiento vivido por todos los soldados, alemanes o no, incluso enemigos.

En t√©rminos de inteligencia central, la novela se aparta bruscamente de la tradici√≥n √©pica del noble guerrero; m√°s bien, representa la aniquilaci√≥n del soldado de infanter√≠a com√ļn. La extra√Īa comprensi√≥n de Remarque del colapso mental sugiere una relaci√≥n personal con el personaje, una identificaci√≥n que surge de su propia necesidad de exorcizar los terrores de la guerra que, diez a√Īos despu√©s de su servicio militar, continuaron acos√°ndolo. Al contar la historia de Paul B√§umer, un soldado alem√°n, Remarque crea un retrato universal de la guerra en toda su severidad e hipocres√≠a, desesperaci√≥n y desperdicio. Como Pablo explica su papel en la Gran Guerra:

Amábamos a nuestro país tanto como ellos; fuimos audaces en cada acción; pero también distinguimos lo falso de lo verdadero, de repente aprendemos a ver. Y vimos que no quedaba nada de su mundo. Todos estábamos terriblemente solos; y solo tenemos que verlo.

Dramatizando solo a un soldado enemigo por nombre y personalidad, Remarque se enfoca en el fuego enemigo como si fuera una m√°quina demon√≠aca sin rostro, batiendo implacablemente a trav√©s de filas de hombres, aplast√°ndolos en trincheras, empal√°ndolos con proyectiles letales de ametralladoras, rifles, granadas, y lanzallamas, y an√≥nimamente quemando sus pulmones con gas. Lejos del h√©roe caballeresco romantizado de las leyendas art√ļricas, el joven soldado inexperto, sin estatura √©pica, simboliza una humanidad que exige el fin del conflicto internacional protagonizado por espantosas m√°quinas de matar.

Como concluye Paul, el nivel al que √©l y sus compa√Īeros son reducidos le recuerda a los bosquimanos, los ancestros primitivos de la raza humana que mucho antes deber√≠an haber educado a las generaciones futuras sobre la futilidad de la guerra.

En la √ļnica confrontaci√≥n cara a cara de Paul con el enemigo, se eleva por encima del salvajismo a trav√©s de la experiencia y la compasi√≥n de primera mano. Hace la disculpa por la humanidad, palabras que piden perd√≥n por la ciudadan√≠a en naciones que eligen aniquilarse entre s√≠ en lugar de negociar pac√≠ficamente sus diferencias. Tr√°gicamente, hombres como los prisioneros rusos Paul, Tjaden, Kat, Lewandowski y G√©rard Duval provienen de familias ordinarias de clase trabajadora, no de las casas nobles y privilegiadas del Kaiser o Hindenburg, a quienes Paul y Albert culpan por causar una destrucci√≥n tan flagrante e in√ļtil. por naturaleza.

El sacrificio, ejemplificado por el tarro de mermelada y pasteles de patata de casa, recae en gran medida sobre los no combatientes como la madre y la hermana de Paul, que están racionadas pero están dispuestas a pagar el precio si su desinterés significa que Paul aprende un poco más de comodidad en su vida. . zanja con piso de arcilla. Asimismo, Marja renuncia a la dignidad de las relaciones sexuales intercambiadas en la intimidad de su lecho conyugal para arrebatar unos momentos de intimidad con su marido, Johann, en una sala de hospital. La enfermera del tren, hablando en nombre de otros no combatientes dispuestos a compartir las penurias de la guerra, insta a Paul a que descanse mientras pueda y no se preocupe por la suciedad de las sábanas, que con mucho gusto lavará y planchará a cambio de su breve placer de una cama de verdad



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