Sobre Poder y Gloria



Sobre El poder y la gloria

En el interior El Poder y la Gloria, Greene examina los fundamentos del pecado y la salvaci√≥n, centr√°ndose en los √ļltimos meses de la vida de un hombre que es el √ļltimo sacerdote que a√ļn ejerce su vocaci√≥n en M√©xico. En su tratamiento del fugitivo, Greene ofrece dos posibles puntos de vista de la dif√≠cil situaci√≥n del protagonista y permite que sus lectores formen sus propias conclusiones sobre el destino del sacerdote en la eternidad.

El primer punto de vista ve la santidad del sacerdote como casi una perogrullada. El cl√©rigo vive desde hace a√Īos en las m√°s p√©simas condiciones en M√©xico -medio muerto de hambre, asediado por la fiebre y la polic√≠a- simplemente para cumplir la voluntad de Dios. Incluso su muerte es causada por su sentido del deber: podr√≠a haberse quedado a salvo al otro lado de las monta√Īas, pero eligi√≥ administrar los √ļltimos ritos al forajido moribundo Calver, aunque sinti√≥ que estaba perdiendo el tiempo y que el mensaje lo convocar√≠a. era casi seguro un truco de la polic√≠a. Sin embargo, encontramos que Calver hizo escribe la nota.

La segunda opinión la expresa la piadosa mujer encarcelada con el sacerdote. Ella lo condena. A sus ojos, el sacerdote es sólo un borracho, un libertino, un bufón de los preceptos de la Iglesia y, sobre todo, un pecador impenitente.

La novela alterna entre estas dos posiciones, centrándose en las reflexiones del propio sacerdote sobre el estado de su alma. Greene eligió a un hombre muy complejo para llevar la carga de sus ideas teológicas. Pero el sacerdote tiene la capacidad -y la oportunidad- de analizar los problemas teológicos que siempre han inquietado a la humanidad.

El sacerdote an√≥nimo se convierte en Everyman, abri√©ndose camino a trav√©s de los laberintos de las monta√Īas y pantanos de M√©xico en su intento de hacer la voluntad de Dios, incluso cuando su situaci√≥n espiritual se complica innecesariamente por problemas que no preocupar√≠an a nadie m√°s que al propio sacerdote.

El sacerdote de Greene tiene una conciencia tierna y una tendencia a ver solo el mal en sus acciones y exagerar sus defectos. Para tal hombre, las virtudes se convierten en vicios y, sumadas a la culpa válida, casi lo dominan. El sacerdote de Greene, sin embargo, tiene motivos para arrepentirse. Era pomposo en los primeros días de su sacerdocio; subyugó las emociones y la preocupación por los demás a la gimnasia intelectual; cometió adulterio; y bebe demasiado y muy bien puede ser alcohólico.

Pero tu imaginado los cr√≠menes, √©l siente, son mucho peores. Se siente culpable porque ama a la descendencia de su pecado, Brigitta; sospecha que su negativa a salir de M√©xico se debe √ļnicamente al orgullo; piensa en tomar un terr√≥n de az√ļcar de un ni√Īo muerto y arrancarle un hueso a un perro moribundo, aunque √©l mismo se est√© muriendo de hambre. Est√° indebidamente preocupado por disfrutar de unos d√≠as de descanso en la casa de Lehr, y mientras est√° all√≠ se da cuenta inmediatamente de su tendencia a volver a sus viejas formas forzadas, tan sensibilizada est√° su conciencia a cualquier posible rumor de pecado.

El sacerdote, entonces, es un personaje completamente dibujado; pero tambi√©n es un portavoz de la visi√≥n de Greene sobre la continuidad de la Iglesia Cat√≥lica. Como persona sensible y reflexiva, el protagonista es dif√≠cilmente prescindible; sin embargo, √©l es solo una peque√Īa parte de una gran organizaci√≥n espiritual: la Iglesia Cat√≥lica Romana. En su debate con el teniente, el cura afirma que el estado totalitario se basa en personalidades. Cuando sus l√≠deres mueran, dice, el gobierno probablemente caer√°, consumido por la corrupci√≥n. La Iglesia, dice, no depender de nadie, y la aparici√≥n del nuevo sacerdote al final de la novela manifiesta la tesis de Greene.

Pero la Iglesia tambi√©n debe trabajar a trav√©s de las personas, y la novela rastrea la creciente conciencia del protagonista de la necesidad de compasi√≥n y aceptaci√≥n de las faltas de los dem√°s. Sin caridad (benevolencia y amorosa tolerancia), la Iglesia ser√≠a tan fr√≠a y fr√°gil como el estado totalitario. El teniente puede borrar de las paredes caricaturas que ridiculicen al gobierno, pero la Iglesia debe ser m√°s tolerante, manteniendo siempre sus misiones santificadoras. Comenzando con su terrible noche en la celda y terminando con su amabilidad hacia los mestizos cuando se acercan a Calver, la b√ļsqueda del sacerdote ha sido un esfuerzo por volverse completamente humano.



Deja un comentario