Sobre la campana



Sobre la c√ļpula de cristal

Hasta la d√©cada de 1970, la literatura estadounidense no contaba con muchas hero√≠nas femeninas en sus obras de ficci√≥n, y muy pocas de ellas hab√≠an sido creadas por autoras femeninas. Ten√≠amos a la hermana de Dreiser, Carrie, ya las hijas y esposas de Faulkner y Sherwood Anderson; Hemingway nos dej√≥ al inolvidable Bret Ashley, pero ninguno de estos personajes sali√≥ de las plumas de las mujeres. Cather nos dio a Antonia, pero esta hero√≠na parec√≠a ser una ¬ęotra¬Ľ rom√°ntica idealizada de la propia Cather. Flannery O’Connor, Eudora Welty y Carson McCullers nos han brindado figuras memorables, pero ¬Ņqui√©nes fueron en relaci√≥n con sus autores? Quiz√°s las intuiciones m√°s personales e √≠ntimas de una autora estadounidense provienen de la poes√≠a de Emily Dickinson y Kate Chopin en su novela El despertar, una pieza relegada a la oscuridad hasta hace poco tiempo. Pero no hubo contrapartes femeninas para Huck Finn; no hab√≠a mujeres Gatsbys o Holden Caulfields o Christopher Newmans.

En resumen, no hubo mujeres escritoras que crearan personajes femeninos que dijeran lo que pensaban; no teníamos paralelos con la Elizabeth de Jane Austen; ninguna mujer estadounidense les estaba contando a sus lectores cómo era crecer en esta vasta y compleja cultura. Si queremos entender a la mujer americana, utilizando la idea de que las propias mujeres cuéntanos cómo son sus vidas y cómo piensan y sienten, ciertamente necesitamos más personajes ficticios con más franqueza, ingenio y coraje para que salgan a la luz.

Probablemente sea este vac√≠o en la literatura estadounidense lo que la c√ļpula de cristal‘s tan popular protagonista. Esther Greenwood: es estudiante universitaria, buena estudiante, escritora talentosa y ganadora del concurso de una revista de moda; ella es la hija mayor bien educada de una familia t√≠pica con dos hijos, una jugadora inteligente, una incipiente intelectual semiliberada y una adolescente sexualmente confundida. Finalmente, ella es una enferma mental.

Esther vive en Nueva Inglaterra; crece en las d√©cadas de 1930 y 1940, llega a Nueva York justo antes de su √ļltimo a√Īo de universidad y trabaja como aprendiz para una revista de moda. El a√Īo es 1953, antes de la popularidad de la p√≠ldora anticonceptiva, antes de la liberaci√≥n de la mujer y antes de todos los grandes movimientos sociales de la d√©cada de 1960. Esther Greenwood logr√≥ el √©xito en sus esfuerzos acad√©micos y gan√≥ premios por sus escritos. Pero su futuro y su rol femenino no est√°n claramente definidos para ella. De hecho, ¬Ņc√≥mo se supone que debe fusionar su √©xito escolar con ser una criatura verdaderamente ¬ęfemenina¬Ľ de su tiempo? Este es un problema muy real para Esther. Est√° atormentada por su met√°fora/concepto de ¬ęhiguera¬Ľ, en la que cada ¬ęhigo maduro¬Ľ desempe√Īa un papel femenino diferente, y Esther no puede elegir apenas uno. Como resultado, teme que todos se marchiten y se caigan del √°rbol antes de que pueda decidir cu√°l elegir.

Esther llega a la mayor√≠a de edad a principios de la d√©cada de 1950 en una Am√©rica donde los roles de las mujeres estaban estrictamente asignados. B√°sicamente, las mujeres estadounidenses se divid√≠an en dos grupos: las chicas buenas y las chicas malas. Las chicas buenas se casaban bien y ten√≠an 2,5 hijos, posiblemente m√°s, pero no muchos m√°s. Manten√≠an buenos hogares, cocinaban comidas adecuadas, nutritivas y asequibles, asist√≠an a las reuniones de la Asociaci√≥n de Padres y Maestros y, en general, eran ¬ęesposas¬Ľ obedientes. Si ten√≠an √©xito en la vida, se parec√≠an mucho a la Sra. Eisenhower, o la Sra. Nixon o Doris Day. Las chicas malas, en cambio, eran sexys, tetonas, probablemente rubias y no casarse con verdaderos abogados, m√©dicos y pol√≠ticos. Podr√≠an, si fueran inteligentes, convertirse en tipos menores de Marilyn Monroe. Luego tambi√©n hab√≠a un grupo de mujeres que en realidad no eran consideradas mujeres. Eran solteronas, bibliotecarias, trabajadoras sociales y maestras solteronas. Estas mujeres inteligentes, estas Ethel Rosenberg (citadas por Esther en el primer p√°rrafo de la novela), estaban condenadas a la sociedad. No fueron calificadas como buenas o malas porque no ¬ęjugaron el juego¬Ľ por la atenci√≥n masculina.

As√≠, las ni√Īas buenas y las ni√Īas malas fueron clasificadas e identificadas en t√©rminos de su relaci√≥n con los hombres y la sociedad; ellos eran no dado valor en t√©rminos de sus propias personalidades, talentos y esfuerzos. Esther Greenwood es terriblemente consciente de este problema de ser empujada por la sociedad a una situaci√≥n de ¬ęo esto o lo otro¬Ľ. Este dilema se representa en la ciudad de Nueva York a trav√©s de los personajes de Doreen (la chica ¬ęmala¬Ľ) y Betsy (la chica ¬ębuena¬Ľ). La √ļnica caracter√≠stica sorprendente que tiene Esther es que ella pretende para desafiar cualquier rol o camino de vida que la etiquete para ser un tipo de mujer u otro. Esther Greenwood quiere ser ella misma y ser una persona. Ella quiere su derecho de nacimiento estadounidense, por lo que sigue repitiendo: ¬ęYo soy, yo soy, yo soy¬Ľ.

Pero esta tarea que se ha propuesto es abrumadora. ¬ŅC√≥mo puede integrar a la chica buena, la estudiante ¬ęA¬Ľ, con la joven provocativa y consciente de la moda? ¬ŅC√≥mo puede integrar a la joven inocente y pura que ama la limpieza con la joven que tiene intensos deseos sexuales? ¬ŅC√≥mo puede integrar a la persona que quiere ser poeta con la persona que quiere ser madre? ¬ŅC√≥mo puede integrar a la joven que quiere viajar y tener muchos amantes con la que quiere ser esposa? Y a medida que Esther avanza, a un ritmo acelerado, primero a trav√©s de sus per√≠odos universitarios, luego a Nueva York, el centro del mundo chic y sofisticado, se asusta cada vez m√°s de no poder elegir un solo papel, una ¬ęfigura¬Ľ. Esto es tr√°gico porque no hay mujeres completas exitosas e interesantes que animen a Ester a recoger todos los ¬ęhigos¬Ľ que pueda. De hecho, Esther est√° siendo constantemente advertida y restringida por las mujeres adultas de su mundo. ‚ÄúCuidado, Esther‚ÄĚ, parecen decir todos, y quiz√°s con algo de raz√≥n. Entonces Ethel Rosenberg se electrocuta. Claramente, no hay muchos incentivos para que las mujeres sean individuales, diferentes, valientes y atrevidas.

Entonces Esther, confundida y asustada, lucha heroicamente, mantiene sus notas, trata de estar a la moda y comienza a jugar. Desarrolla otros nombres para s√≠ misma, como si eso pudiera resolver los problemas de m√ļltiples roles y una identidad fracturada. Miente a sus maestros, a su editor, a su madre ya sus amigos, generalmente en situaciones en las que no es √ļtil para ella o para avanzar en su carrera. Miente principalmente para jugar y protegerse de los conflictos. Ella tiene un miedo mortal de revelar su verdadera identidad, o su identidad confusa, a alguien. Y ciertamente no est√° lista para luchar por ello. Debido a estos miedos y conflictos, Esther no tiene amigos muy cercanos. Ninguno de sus amigos la conoce realmente, y si bien es cierto que su madre, su editor y sus maestros no pueden entenderla, Esther ciertamente no les permite intentarlo.

Esther necesita desesperadamente ayuda para pasar de la adolescencia a la edad adulta; se aísla continuamente de los demás y también de sus propios sentimientos. Está convencida de que su padre pudo haberla ayudado, pero, suspira, murió hace mucho tiempo. Por lo tanto, se siente sola y su mundo se vuelve cada vez más gris a medida que se vuelve cada vez más conflictiva y deprimida consigo misma. Después de su paso por Nueva York, sufre un grave colapso mental y finalmente toma pastillas para dormir en un intento de suicidio casi fatal.

Cuando Esther es hospitalizada y tratada, queda claro que ella no est√° a cargo de su propia vida. Se siente como si estuviera en un frasco de vidrio, hirviendo en su propio aire f√©tido. Mientras tanto, su madre, la Sra. que era ella o deber√≠a estar. No es de extra√Īar que apoyemos tanto a esta joven brillante, a veces encantadora, atractiva pero victimizada.

Una de las principales causas del colapso de Esther, a saber, la falta de un papel femenino claramente individualizado, no se aborda en su tratamiento. ¬ŅC√≥mo puede Esther recuperarse cuando est√° sujeta a las mismas fuerzas y presiones que la enfermaron en primer lugar? Dr. Nolan es una mujer amable y servicial, pero en su mayor parte, se ocupa de los problemas de Esther. s√≠ntomas – no es su problema.

A medida que el lector sigue a Esther a trav√©s de todas sus pruebas y desgracias, comenzamos a ver a una joven estadounidense que ni siquiera sab√≠amos que exist√≠a. Vemos c√≥mo se siente, lo mala que es, lo buena que es, lo tonta que es y lo inteligente que es. Sobre todo, vemos lo humana que es y queremos que lo logre, que sobreviva. Pero despu√©s de la recuperaci√≥n de Esther de su colapso y mientras se prepara para dejar el ¬ęasilo¬Ľ tras el suicidio de Joan (su doble), nos preocupamos por su futuro. Deseamos desesperadamente que Esther les diga a todos que se ocupen de sus propios asuntos, que lo haga a su manera. Pero ella no parece tener esa fuerza de Huckleberry Finn. Y nuevamente, el lector regresa a Sylvia Plath, la creadora de Esther, y lamentamos la victimizaci√≥n de una de nuestras primeras voces femeninas estadounidenses aut√©nticas. Si Esther es el lado m√°s oscuro de Plath, una voz de su lado m√°s negativo, lamentamos que Plath no viviera lo suficiente para darnos otro personaje femenino, quiz√°s una mujer m√°s madura y brillante, y ciertamente m√°s positiva.



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