sobre Hiroshima



Sobre Hiroshima

En septiembre de 1945, el joven John Hersey fue enviado al Lejano Oriente en una misi√≥n para Neoyorquino y Vida revistas Ya hab√≠a publicado tres libros, hombres en Bataan, al valley Una campana para Adano, con este √ļltimo le trajo el Premio Pulitzer a principios de mayo. Su intenci√≥n original era escribir un art√≠culo sobre Hiroshima basado en lo que pudo ver en las ruinas de la ciudad y lo que pudo escuchar sobre el bombardeo de sus sobrevivientes. En Tokio, Hersey conoci√≥ al padre Wilhelm Kleinsorge, el sacerdote alem√°n de su libro. Hersey pronto agreg√≥ cinco sobrevivientes m√°s al libro, entrevist√≥ a personas a las que Kleinsorge lo refiri√≥ y examin√≥ a muchos otros sobrevivientes japoneses. Hersey escribi√≥ la historia y se la llev√≥ a William Shawn, el gerente general de Neoyorquino, en agosto de 1946.

Lo que pas√≥ despu√©s fue incre√≠ble. La revista determin√≥ que Hiroshima se ejecutar√≠a en formato serializado, dividido en tres partes. Pero cuando el escal√≥n superior mir√≥ la historia, comenzaron a idear otro plan. El se√Īor. Shawn y el fundador y editor Harold Ross decidieron publicar la historia completa en su edici√≥n del 31 de agosto. Esto no se hab√≠a hecho antes; sin duda ser√≠a un nuevo territorio para los lectores de la Neoyorquino. Hersey pas√≥ diez d√≠as reescribiendo la historia para que se ajustara al formato de la revista, y luego lleg√≥ a los quioscos con todos esperando ver la reacci√≥n.

¬ŅQu√© pensar√≠a el p√ļblico lector, especialmente los fieles lectores de la ¬ŅNeoyorquino?

La reacci√≥n fue inesperada y sorprendente. Los quioscos no pod√≠an guardar copias de la Neoyorquino en tus estanter√≠as. Los peri√≥dicos desde Rhode Island hasta Londres pidieron los derechos de serie para imprimir la historia. Albert Einstein encarg√≥ 1.000 copias. El Club del Libro del Mes envi√≥ copias gratuitas. El sistema de transmisi√≥n ABC lee en voz alta en cientos de sus estaciones. Si bien algunas rese√Īas criticaron el estilo de escritura, otras elogiaron el volumen delgado por su capacidad para tomar un evento que la mayor√≠a de la gente simplemente lee en los peri√≥dicos y ubicarlo en el contexto de la vida individual. La mente humana tuvo dificultades para imaginar estad√≠sticas como los cientos de miles de personas que murieron inmediatamente por la bomba at√≥mica, pero pudo comprender el efecto del evento en las vidas de los sobrevivientes en los escritos de John Hersey.

Hersey ha venido por sus temas y forma durante muchos a√Īos como reportero. A sus 31 a√Īos, ya ten√≠a registrados miles de kil√≥metros como escritor de todos los a√Īos que pas√≥ cubriendo el Lejano Oriente y la guerra misma. Estaba acostumbrado a informar hechos y enviar despachos a peri√≥dicos de los Estados Unidos. cuando escribi√≥ Una campana para Adano el a√Īo anterior, lo hab√≠a enmarcado como una historia ficticia, pero bas√≥ vagamente a los personajes en personas que realmente conoc√≠a. No hab√≠a duda de su naturaleza ficticia; incluso la campana del t√≠tulo fue un producto de la imaginaci√≥n de Hersey. Pero Hiroshima Era diferente. En el interior Hiroshima, Hersey mostr√≥ sus incre√≠bles talentos como oyente. Despu√©s de horas, d√≠as y semanas de escuchar, reuni√≥ una multitud de notas escritas a mano de sus s√ļbditos. Mientras contaban sus historias desde su propio punto de vista, Hersey registr√≥ fielmente sus puntos de vista, tal como lo har√≠a un buen periodista. Tambi√©n reflexion√≥ sobre c√≥mo entendi√≥ los hechos de aquellos d√≠as de agosto de 1945, a trav√©s de los sentimientos y puntos de vista de los entrevistados.

Hersey contribuyó discretamente a sus narraciones, decidiendo qué hechos usar y el orden en que los pondría juntos. Quería ir más allá de los hechos tal como los vieron los sobrevivientes y llegar a verdades más profundas sobre ese día. A sus narraciones agregó información sobre los gobiernos y sus dictados, las explicaciones científicas de lo que había sucedido y algunas de las repercusiones médicas (en la medida en que se pudieron determinar). Su propia voz estaba ausente o se subestimaba considerablemente: dejó que las historias de los sobrevivientes hablaran. Para ensamblar las historias en la mejor secuencia dramática posible, tuvo que considerar cuidadosamente el efecto de cada historia en el lector.

Lo que queda fuera del libro es igualmente informativo. En ninguna parte dice Hersey espec√≠ficamente lo que pens√≥ de ese d√≠a o sus consecuencias. En ninguna parte habla de desarme nuclear. (Aunque menciona hitos cada vez mayores en la carrera armamentista). En ninguna parte encontrar√° el lector las reacciones abiertas de Hersey a las narraciones de los sobrevivientes, m√°s all√° de los comentarios ir√≥nicos ocasionales. En ninguna parte cuestiona ni est√° de acuerdo con la decisi√≥n de lanzar la bomba. En cambio, permite a los lectores sacar sus propias conclusiones de los hechos tal como los percibe a trav√©s de su comprensi√≥n de las historias de los ¬ęafortunados¬Ľ.

Al examinar la vida y la carrera de Hersey, el lector puede ver claramente que sus escritos durante 50 a√Īos abarcaron toda la gama de temas sociales, incluida la educaci√≥n, los derechos individuales, la censura, el racismo, el Holocausto y los disturbios y las facciones polarizadas de la d√©cada. A lo largo de su carrera, sinti√≥ la responsabilidad de hablar tanto en el mundo del periodista como en el mundo del ciudadano com√ļn. Con efecto, Hiroshima es lo mejor de ambos mundos: el estilo f√°ctico y period√≠stico del reportero talentoso y la responsabilidad del ciudadano de romper el silencio.

M√°s importante a√ļn, mucho despu√©s de la muerte de John Hersey, generaciones de lectores que nunca estuvieron all√≠ en 1945 pueden comprender el efecto de la primera bomba at√≥mica en las personas que sobrevivieron a su detonaci√≥n. La mente humana no puede imaginar la muerte en una fracci√≥n de segundo de 100.000 personas, pero puede comprender la enormidad del evento al presenciar la vida de seis personas que sobrevivieron. En ficci√≥n Una campana para Adano, Hersey us√≥ a un hombre com√ļn de ascendencia italiana como el h√©roe de su historia. El comandante Victor Joppolo es un hombre del pueblo que trata de ense√Īar democracia a los aldeanos a los que sirve; la simpat√≠a del lector est√° con √©l. A lo largo de muchos de los libros de Hersey, defendi√≥ a la persona com√ļn, ya sea un soldado de combate o un joven ingeniero estadounidense en China. ¬ŅQu√© mejor persona que alguien con quien el lector pueda relacionarse para explicar la enormidad de un evento tan devastador como el lanzamiento de la primera bomba at√≥mica?

El periodismo de John Hersey, su punto de vista discreto y su profunda preocupaci√≥n por hablar con responsabilidad se unen en Hiroshima. El mundo ha respondido y contin√ļa respondiendo a tu capacidad de exponer de manera simple y clara las historias de seis personas comunes que se volvieron extraordinarias en un d√≠a que nunca podr√≠an haber imaginado en sus planes de vida. Hiroshima es elocuente y atemporal: habla con convicci√≥n y evoca la compasi√≥n y la comprensi√≥n de todas las √©pocas y razas.



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