Sobre el cuento de invierno



Sobre el cuento de invierno

Nadie discute seriamente la fuente de Shakespeare para el cuento de invierno. Pruebas internas convincentes vinculan su juego con Pandosto: el triunfo del tiempouna novela popular de Robert Greene, publicada por primera vez en 1588.

Shakespeare sigue la mayor parte de la narrativa de Greene para los tres primeros actos de el cuento de invierno, pero cambia los nombres de todos los personajes que adapt√≥ de Greene. Dos personajes favoritos, Autolycus y Shepherd’s Son, son creaciones de Shakespeare, al igual que sus cambios radicales en los Actos IV y V. En el Acto V, Shakespeare reformula el final de Greene para llegar a una conclusi√≥n rom√°ntica m√°s satisfactoria. Seg√ļn la mayor√≠a de los cr√≠ticos, la obra de Shakespeare probablemente se escribi√≥ entre los a√Īos 1610 y 1611. Una fecha determinada es una actuaci√≥n registrada el 15 de mayo de 1611.

Como obra escrita en esta √ļltima etapa de la carrera de Shakespeare, el cuento de invierno Puede recibir dos clasificaciones importantes: es m√°s jacobina que isabelina, y es m√°s rom√°ntica que comedia, historia o tragedia.

La clasificaci√≥n jacobina es en realidad una subclasificaci√≥n de todo el per√≠odo de a√Īos que com√ļnmente se conoce como el Renacimiento. El per√≠odo jacobino se extiende desde 1603 (a√Īo de la muerte de Isabel) hasta 1642 (a√Īo en que los puritanos cerraron los teatros); el t√©rmino se toma del nombre del rey James 1, que gobern√≥ desde 1603 hasta 1625 (Jacobus es la forma latina del nombre James). Dos caracter√≠sticas clave de la era son las divisiones (1) pol√≠ticas y (2) religiosas cada vez mayores entre los Cavaliers y los puritanos, un conflicto que degener√≥ en la toma de posesi√≥n de Cromwell y condujo a actitudes predominantes de realismo y cinismo.

Quiz√°s esta influencia de realismo y cinismo explique parcialmente la visi√≥n alterada de Shakespeare en sus √ļltimas cuatro obras. Estas piezas, tan dif√≠ciles de clasificar para los cr√≠ticos, suelen denominarse ¬ępiezas problema¬Ľ. A veces se interpretan como un tercer paso en el ciclo tr√°gico de Shakespeare: una adici√≥n del concepto de renovaci√≥n a los temas de prosperidad y destrucci√≥n que Shakespeare explor√≥ en sus tragedias. Seg√ļn esta interpretaci√≥n, en el cuento de invierno Shakespeare revela la destrucci√≥n de la felicidad del rey Leontes cuando Leontes confunde su imaginaci√≥n celosa con la realidad; as√≠ el dramaturgo finalmente reconstruye la familia y la felicidad de Leontes, despu√©s de que Leontes haya pasado una cantidad suficiente de a√Īos en un sincero arrepentimiento.

Las cuatro piezas de este grupo de ¬ępiezas problema¬Ľ son Pericles, Cimbelino, El cuento de inviernoy La tormenta. Hace dos siglos estas obras se clasificaban como cuento, comedia o tragedia. La etiqueta ambigua de ¬ęcomedia tr√°gica¬Ľ tambi√©n puede aplicarse a este grupo porque algunas de sus caracter√≠sticas compartidas son: finales felices, que pueden describirse como revelaciones; elementos de lo sobrenatural, combinados con la resurrecci√≥n cristiana; temas de pecado, expiaci√≥n y redenci√≥n; y parejas padre-hija en las que la hija precipita la reconstrucci√≥n tras la ruptura de la unidad familiar.

En el interior el cuento de invierno, la hija, Perdita, ciertamente simboliza la primavera y la renovaci√≥n a lo largo de la obra, y su madre, Hermione, es ¬ęresucitada¬Ľ de una muerte en vida como una estatua. Adem√°s, esta obra comparte con las otras tres un retrato de amor que trasciende la alegr√≠a irreal y total de las comedias a una melancol√≠a m√°s realista que encarna tanto la mutabilidad natural como la tristeza ocasional que impone el amor.

Otro g√©nero identificable en estas obras es la novela pastoril, pero no deben confundirse con la literatura escapista; contienen serias lecciones sobre la virtud y el vicio. Sin embargo, no se ven perjudicados por la estricta insistencia en la verosimilitud. Las tramas son deliberadamente inveros√≠miles y las historias presentan tanto lo sorprendente como lo incre√≠ble. Por lo tanto, la creaci√≥n de Shakespeare de ¬ęuna costa marina¬Ľ para Bohemia puede excusarse como perfectamente adecuada para el g√©nero.

Otras convenciones romances ayudan a explicar eventos en el cuento de invierno que de otro modo podr√≠a parecer falso o rid√≠culo para el lector del siglo XX. Estas convenciones incluyen identidades equivocadas, eventos sobrenaturales, justicia po√©tica ideal y escenarios de cortejo, incluso entre las clases m√°s bajas. Tambi√©n se puede notar que los personajes a menudo act√ļan sin tener en cuenta la motivaci√≥n; de hecho, los cr√≠ticos han planteado serias dudas sobre la aparente falta de motivaci√≥n en estas obras, especialmente despu√©s de que Shakespeare desarrollara obras maestras psicol√≥gicas en las tragedias que se escribieron antes. Por esta raz√≥n, es importante determinar si los personajes se ganan o no sus finales felices, o si el dramaturgo simplemente los concede.

Una idea importante en estas obras que no cambi√≥ con respecto a las obras anteriores de Shakespeare fue la noci√≥n del Orden del Universo, que estructur√≥ de acuerdo con las creencias isabelinas populares. Una imagen utilizada para representar esta visi√≥n de la Orden es la gran Cadena del Ser. En esta Cadena, cada eslab√≥n representa algo √ļnico en la Creaci√≥n. Todas las cosas estaban conectadas, comenzando con el pie del trono de Dios y terminando con el m√°s humilde objeto inanimado. Juntos, todos formaron una unidad del Universo con un orden determinado por Dios. Los tres eslabones superiores representaban a Dios, los √Āngeles y la Humanidad. Pero a pesar de lo alto que est√°n en la Corriente, los √Āngeles y la Humanidad no deber√≠an regular ni alterar el Orden. En cambio, la Orden del Cielo se duplicar√≠a en la Tierra.

Con eso en mente, considere la imposibilidad de alterar el papel final de Perdita (la hija perdida de Leontes) en la Orden ordenada por Dios. Debe vivir como la realeza, incluso despu√©s de haber sido criada por un pastor r√ļstico. No es sorprendente que todos le atribuyan el m√©rito de poseer las cualidades de una reina. Y a pesar de sus grandes poderes, Leontes no es capaz, en √ļltima instancia, de alterar su destino, es decir, vivir y finalmente reinar.

El poder de Leontes para ejercer el Libre Albedrío es una parte importante del concepto del Orden del Universo. La creencia de que Dios otorgó el poder del libre albedrío a los ángeles y al hombre ayuda a explicar las excepciones a la extraordinaria Orden. Se creía que el libre albedrío estaba disponible y podía ser mal utilizado, en detrimento de la responsabilidad del individuo de contribuir al mantenimiento ordenado del Universo. Leontes es un buen ejemplo de este mal uso del libre albedrío.

Otra excepción a esta estructura ordenada fue el Destino, concebido como incierto y sujeto al desorden en el Universo. Los fenómenos de estas perturbaciones a menudo estaban representados por la Parte de la Fortuna, los horóscopos y las estrellas. Se creía que la rueda giratoria y las estrellas en movimiento influían en la existencia del hombre, siendo el hombre a menudo un participante indefenso. Una vez más, el Libre Albedrío ofreció los medios para desafiar al Destino, si uno estaba dispuesto a correr el riesgo de ser castigado al ejercerlo para desafiar la operación del Universo.

Un corolario clave de esta visi√≥n ordenada del Universo fue el fen√≥meno que a menudo se describe como la Danza C√≥smica. Este concepto neoplat√≥nico abraz√≥ la representaci√≥n griega de la creaci√≥n como algo parecido a la m√ļsica; vio las operaciones del universo como una danza perpetua de m√ļsica m√≠stica; los planetas, las estrellas y otros seres vivos estaban todos bailando en caminos individuales y diferentes niveles, pero finalmente fusion√°ndose en armon√≠a c√≥smica. (Los diferentes niveles correspond√≠an a la Gran Cadena del Ser.) De particular inter√©s para el cuento de invierno son im√°genes de mares danzantes y la ¬ędanza de la naturaleza¬Ľ de Perdita.

Otra imagen también significativa es la danza del cuerpo político, sugerida por el movimiento de los cortesanos en torno a Leontes y, posteriormente, las fiestas en torno a Perdita.



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