Sobre Dos caballeros de Verona



Sobre Dos caballeros de Verona

Dos caballeros de Verona no parece tener mucho m√©rito. La trama es improbable, incluso para una comedia; las motivaciones de los personajes‚ÄĒProteus en particular‚ÄĒson tan vol√°tiles que al p√ļblico le resulta dif√≠cil aceptarlas; y finalmente, el final parece absurdamente inesperado, no tanto por dise√Īo, parece, sino por el deseo de terminar la trama de una manera convencional y ¬ęsatisfactoriamente¬Ľ feliz. Varios cr√≠ticos de Shakespeare critican a Shakespeare por su ¬ęincertidumbre de la expresi√≥n m√©trica¬Ľ, pero este tema parece tratar m√°s con la po√©tica de Shakespeare que con su sentido del drama y la comedia.

A primera vista, la trama de esta obra parece prometedora, especialmente al principio: un joven, Valentine, parte por todo el mundo en busca de fortuna y encontrando el amor verdadero; mientras tanto, su mejor amigo, Proteus, permanece en casa para lograr las mismas cosas. Muy pronto, sin embargo, esa premisa se vuelve amarga. El joven aventurero se enamora de inmediato de una mujer con la que nunca podrá casarse porque su padre se la ha prometido a otro pretendiente. Esta es una tarifa estándar, y podría proporcionar tanto un romance agridulce como una comedia, especialmente si los amantes intentaron una cita sin éxito varias veces. Pero la obra comienza a declinar seriamente como comedia cuando Shakespeare transforma al mejor amigo del joven aventurero, Proteus, en un villano. Originalmente, se supone, Shakespeare estaba interesado en las posibilidades cómicas de las muchas cosas que pueden salir mal cuando los mejores amigos se enamoran de la misma mujer. Esta premisa es válida. La obra de Shakespeare, sin embargo, no nos divierte, ya que Proteo denuncia con entusiasmo a su mejor amigo, un acto que resulta en el destierro de Valentine, bajo amenaza de muerte. Además, Proteo estuvo una vez profundamente enamorado, nos hicieron creer, de Julia. Sin embargo, cuando pone los ojos en la bella Silvia, se olvida por completo de Julia. Así que, al final de la obra, debemos perdonar este fraude fraudulento y alegrarnos cuando se da cuenta de que realmente ama a Julia, una joven que de alguna manera ha logrado permanecer enamorada de él todo este tiempo.

La bella Silvia no es el verdadero material de la comedia ligera. La falta de fe, el comportamiento sin escr√ļpulos y el enga√Īo hacen mala comedia. Luego est√° tambi√©n el asunto de que el desterrado Valentine se vea obligado, por as√≠ decirlo, a interpretar a Robin Hood para una banda de matones del bosque mal organizados.

El cr√≠tico Quiller-Couch est√° absolutamente convencido de que Shakespeare no fue el responsable de escribir el final de la obra con un repentino matrimonio doble inminente. Tus argumentos son convincentes. Ciertamente, Shakespeare se dio cuenta de que hab√≠a creado un villano en Proteo; despu√©s de todo, renuncia a su mejor amigo, Valent√≠n, ya su (supuestamente) amada Julia, y trata de obligar a Silvia a casarse con √©l. En contraste, curiosamente, Shakespeare tuvo un gran √©xito en sus Sonetos (escritos aproximadamente al mismo tiempo que esta obra) cuando se ocup√≥ de los caprichos y complejidades del amor y la amistad. Pero en los Sonetos, Shakespeare hablaba en serio. Tu intenci√≥n aqu√≠ es bastante diferente; quiere explorar ambos temas de forma l√ļdica y presentar sus aspectos c√≥micos. En gran medida, Shakespeare falla; se r√≠e, pero no con entusiasmo o alegr√≠a.

Quiz√°s el valor de esta obra radica m√°s en las primeras versiones de Shakespeare de los personajes que aparecen m√°s tarde en sus obras m√°s maduras. El hecho de que Silvia tenga que lidiar con un pretendiente al que no ama y que su padre le impone, presagia la angustia de Julieta; del mismo modo, el destierro de Valentine es paralelo al de Romeo, pero estos dos amantes eran personajes clave en una tragedia. El tiro c√≥mico dos caballeros presagia a Lancelot Gobbo (El mercader de Venecia), y Julia disfraz√°ndose de hombre en una convenci√≥n dram√°tica que Shakespeare usar√° m√°s tarde con Portia, Nerissa y Jessica (todas en El mercader de Venecia), as√≠ como con Rosalind (Como te gusta) y viola (Duod√©cima Noche). Los dos caballeros de Verona es, entonces, en √ļltima instancia, menos una comedia de √©xito que una obra de teatro para aprendices, que contiene los dise√Īos para personajes posteriores m√°s completos. Sobre todo, la maestr√≠a que alcanza Shakespeare en pocos a√Īos, si se compara con el manejo de esta obra, nos ayuda a medir su genialidad.



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