Segmento 9



Resumen y An√°lisis Segmento 9

Resumen

Superado por el trauma, el esp√≠ritu cargado de dolor de Elie est√° m√°s all√° del dolor. Insensible a los est√≠mulos externos, se une a los 600 reclusos del bloque de ni√Īos y vive en animaci√≥n suspendida a medida que el frente se acerca a Buchenwald. S√≥lo el pensamiento de la comida impregna su entumecimiento. Surgen rumores de que los alemanes est√°n planeando una aniquilaci√≥n masiva. El 5 de abril, una resistencia organizada del campo rechaza las √≥rdenes de los alemanes de reunirse; Elie se une a otros para regresar al bloque. A un ritmo de miles por d√≠a, el campo se vac√≠a sistem√°ticamente de reclusos. No se distribuye comida a los veinte mil deportados restantes durante los pr√≥ximos cinco d√≠as.

Una alerta suena el 10 de abril, ya que los funcionarios del campo planean liberar a 20.000 prisioneros y volar los edificios. La evacuaci√≥n se retrasa. Los detenidos se sostienen con la vida comiendo hierba y c√°scaras de patata desechadas que recogen del suelo. A la ma√Īana siguiente, la resistencia presiona a sus captores. Los ni√Īos yacen en el suelo mientras los disparos y las granadas explotan sobre ellos. Los oficiales de las SS que huyen abandonan el campamento a los rebeldes. A las 18:00, los tanques estadounidenses llegan a las puertas.

Los presos, distraídos de la venganza por el hambre, alivian su hambre con raciones de pan. Algunos chicos se aventuran a Weimar en busca de papas, ropa y consuelo sexual con chicas locales. Tres días después de su liberación, Elie contrae una intoxicación alimentaria. Después de dos semanas de una enfermedad grave, se ha recuperado lo suficiente como para mirarse en el espejo por primera vez desde que dejó Sighet. No puede olvidar el rostro cadavérico que le devuelve la mirada.

An√°lisis

Con la conclusi√≥n de las hostilidades en el tiempo y la conclusi√≥n del tiempo para Noche, la llegada de las fuerzas aliadas detiene efectivamente la esclavitud nazi de los jud√≠os en este campo. Sin embargo, la batalla para recuperar los esp√≠ritus devastados, rehabilitar los cuerpos fr√°giles y enfermos y reunir a las familias es tan grande como la guerra para sofocar el genocidio. En cuanto al cuerpo, Elie es libre, pero no hay libertad, ni alivio emocional para el ni√Īo sensible y espiritual que alguna vez llor√≥ a los m√°rtires jud√≠os de la antig√ľedad y llor√≥ en sus oraciones en Sighet. Claramente no dispuesto y carente de la fuerza para unirse a la resistencia, se cierne con inquietud espiritual y espera lo que sea que pase por la puerta.

La escena final se basa en vislumbres anteriores de la vida en el campo en la despersonalizaci√≥n de Buchenwald y la retirada catat√≥nica de Elie del inter√©s en la vida y en uno mismo. Las personas sin hogar, sin nombre y sin rostro del campo le importan poco a Elie, quien ya no se apega a los amigos ni se preocupa por su padre; menos a√ļn est√°n sus pensamientos centrados en la venganza. Retra√≠do por el hambre, la intoxicaci√≥n alimentaria y una forma primitiva de bater√≠a emocional, sigue luchando por la vida en su estado m√°s elemental. La acci√≥n final ve a Elie reunir la energ√≠a suficiente para mirarse en un espejo y presenciar lo que la tortura y el trabajo forzado le han hecho a sus rasgos f√≠sicos y expresi√≥n. La falta de vida de los ojos lo persigue con evidencia palpable de su proximidad al borde de la muerte.



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