ricardo y clarisa



Resumen y an√°lisis Richard y Clarissa

El personaje de Clarissa Dalloway se nos present√≥ en fragmentos; pero las piezas eran grandes y empezaron a encajar con bastante facilidad. Nuestra introducci√≥n a Richard, por otro lado, solo ha existido en fragmentos muy peque√Īos hasta ahora, como un instante en la memoria (de Clarissa) o en contraste con otro personaje (Peter Walsh). En esta escena, los fragmentos se unen a un gran retrato de cap√≠tulos, y finalmente encontramos al hombre que Clarissa prefer√≠a a Peter Walsh.

Ciertamente, Virginia Woolf alimentó nuestra curiosidad sobre Richard Dalloway. Peter Walsh nos ha contado algunas cosas sobre él, al igual que Lady Bruton, pero a veces los comentarios de una persona sobre otra revelan infinitamente más sobre sí misma que sobre la otra persona. El juicio de Peter, por ejemplo, de que Richard sería mucho más feliz en Norfolk que en Londres, debe dejarse en suspenso hasta que escuchemos o tengamos la confirmación del propio Richard; es posible que Peter estuviera racionalizando. Resulta que la intuición de Peter era correcta; Richard tiene nostalgia de Norfolk. No es solo el vago funcionario inglés que han sugerido varios consejos. Es sensible a la sensación del viento, el color del cielo y los movimientos de la hierba. Es como Clarissa en ese sentido. Pero a diferencia de Clarissa, no es duro. Clarissa resiste experiencias sensuales muy activas y relaciones activas hombre-mujer, donde Richard es más flexible, tanto con Clarissa como con una camisa de felpa como Hugh Whitbread. La flexibilidad de Richard se ve en la forma en que accede a las necesidades y nociones de Clarissa sobre el temperamento de su matrimonio, y como es amable por naturaleza, cede a los caprichos de Hugh.

Aqu√≠ Virginia Woolf nos muestra una situaci√≥n en la que Richard es consciente de que Hugh es un pedante y un farsante, pero lo sigue a la joyer√≠a de todos modos. Entonces vemos que Richard permite que Hugh le haga demandas, al igual que deja que Clarissa le haga demandas. En otras palabras, Richard se deja llevar. Y as√≠, al caracterizar a Richard de esta manera, Virginia Woolf pasa imperceptiblemente de personaje a motivo. Vuelve a hablar de mareas y mares y nos damos cuenta que como las olas, escena a escena, nosotros ‚Äďy los personajes de este drama‚Äď somos llevados hacia la orilla, donde la fiesta culminar√° en romance. Entonces todo ir√° al rev√©s, al pasado, al mar, a la memoria. A lo largo de esta novela, Virginia Woolf nos conduc√≠a hacia la fiesta, insertando el sonido de relojes que marcaban el final de una ola, un momento de este d√≠a, y luego nos fusionaba con el siguiente momento para llevarnos m√°s lejos.

En esta escena en la joyer√≠a, mientras Hugh hace el tonto pomposo con una pieza de joyer√≠a espa√Īola, notamos una diferencia entre Richard Dalloway y Peter Walsh. Peter es un rom√°ntico, sigue los sue√Īos y tambi√©n sigue a las personas (la chica de la calle), pero ha hecho de la chica el objeto de una b√ļsqueda l√ļdica. Richard Dalloway tambi√©n sigue a las personas, pero las sigue obstinadamente. No es muy rom√°ntico, ni en el sentido aventurero ni en el amoroso. Sus pensamientos sobre un regalo para Clarissa est√°n te√Īidos de disculpa y miedo. Nunca tuvo √©xito con sus regalos para ella; no se atreve a comprar joyas para Clarissa. En cambio, elige flores. Las flores, por supuesto, son hermosas y pensativas. Pero hace solo unas p√°ginas, vimos a otro hombre ofreciendo flores a una mujer: Hugh Whitbread se las dio a Lady Bruton: se las dio a su anfitriona. Ahora Richard rechazar√° la idea de las joyas y optar√° por un regalo de flores y se las presentar√° a Clarissa, otra anfitriona. El sentido de la iron√≠a de Virginia Woolf es agudo.

Richard elige flores porque se pueden dar y aceptar de manera impersonal. No se atreve a romper cierto pacto de silencio entre √©l y Clarissa y convertir cualquier situaci√≥n en algo demasiado personal. Clarissa no se atrev√≠a a casarse con Peter Walsh; Richard no se atreve a comprarle a Clarissa un regalo muy personal. √Čl duda en atreverse a amarla de verdad, al igual que ella duda en atreverse a amar a Peter Walsh. El miedo de Richard a cruzar Piccadilly, mientras varios ni√Īos corren sin cuidado, es indicativo de esta timidez. Perdi√≥ una vida en el campo al casarse con Clarissa; se permiti√≥ perder a Peter Walsh. Clarissa corri√≥ hacia Richard y lo contagi√≥ con algunos de sus miedos. Ahora debe observar ciertas reglas de comportamiento con su esposa si quiere preservar su uni√≥n sin problemas. Cuando Virginia Woolf dice que Richard lleva sus flores ¬ęcomo un arma¬Ľ cuando atraviesa el parque y se acerca a la zorra, pretende que entendamos que √©l tambi√©n lleva las flores como un arma contra decir el t√°cito ¬ęte amo¬Ľ a su mujer. .su Tiene miedo de ser natural e impetuoso. Qu√© parad√≥jico es que las flores -naturales y hermosas- sean un sustituto y una defensa contra los naturales y hermosos ¬ęte amo¬Ľ.

Cuando comparamos la llegada de Richard con la anterior llegada de Peter, encontramos que Clarissa est√° molesta en ambas escenas. Sin embargo, no est√° tan molesta con Richard como lo estaba con Peter. Las invitaciones, las obligaciones y la relaci√≥n de Elizabeth con Doris Kilman la irritan, pero no a Richard. De hecho, ella ni siquiera responde, inicialmente, a Richard. Ella responde a las flores. Su relaci√≥n, en esta primera escena juntos, se siente casi tan vac√≠a como la sala de estar con sus sillas contra la pared. Durante unos minutos, mientras las flores ¬ęal principio se agrupan¬Ľ, Clarissa habla brevemente sobre Hugh y Peter, y Richard habla r√°pidamente sobre Hugh y Lady Bruton; luego, como las flores, las dos personas comienzan a ¬ęcomenzar a separarse¬Ľ. Y Richard debe estar fuera, dividi√©ndose, como las flores.

Cuando Richard se va, Clarissa lo considera un tonto por querer que ella siguiera las √≥rdenes del m√©dico, pero esto est√° en l√≠nea con lo que hemos visto de Richard. Sigue las √≥rdenes de los m√©dicos porque sigue las √≥rdenes t√°citas de Clarissa. Respeta y observa el abismo que Clarissa desea que quede entre ellos. Se dice a s√≠ misma que ¬ęama sus rosas¬Ľ m√°s que los albaneses con los que Richard fue a hablar, y recordamos las bromas de Peter Walsh de que prefer√≠a a las personas a las coliflores. ¬ŅQu√© es importante para Clarissa: las personas o la coliflor?

Ella dice que disfruta de la vida, por lo que debemos considerar cu√°l es su significado de la vida. En sus fiestas la gente se junta y habla y esto satisface a Clarissa. Para ella misma, cre√≥ una situaci√≥n de vida. ¬ŅPodemos condenarla por su definici√≥n de la vida? Porque ella no es solo una anfitriona de c√≥cteles fr√≠os; lo sabemos. Hemos visto que responde a lo po√©tico y lo imaginario; sus impresiones de la atm√≥sfera, la gente y el tiempo son m√°s sensibles. Pero tambi√©n debemos darnos cuenta de que las fiestas son situaciones arregladas. Hay poco de natural o espont√°neo en ellos hasta que los c√≥cteles calientan el fr√≠o contacto entre los invitados. La gente lleva su mejor cara y buenos modales a las fiestas. Se mantienen mutuamente a distancia social. Por supuesto que a Clarissa le gustan las situaciones de fiesta con sus distancias observadas, educadas y amistosas. Esta distancia metaf√≠sica alrededor de uno es lo que m√°s le importa. Las fiestas son un regalo de Clarissa; estas son tus propias palabras – Tu regalo – significando su talento especial – y su regalo especial a la vida.



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