: Resumen del narrador |

La historia comienza en un caluroso día de verano con tres niños pequeños y su tía sentados en un vagón de tren camino a Templecombe. Junto a ellos en el carruaje hay un hombre desconocido que observa su comportamiento. Los niños se aburren y le hacen varias preguntas a su tía. Ella les dice que observen los alrededores, pero eso fomenta aún más la curiosidad. Para mantener a los niños tranquilos un rato, la tía decide contarles un cuento. Se le ocurre un cuento moralista convencional que no logra captar el interés de los niños y crea un descontento aún mayor. Como también escuchó la historia, el desconocido decide señalar sus fallas. La tía lo toma como una ofensa y lo desafía a contar una historia mejor.

El hombre inventa una historia que comienza como la anterior. Les cuenta a los niños sobre una niña llamada Bertha que es tan «horriblemente buena» que incluso tiene tres medallas por eso. Un día el príncipe se da cuenta de lo buena que ha sido Bertha y decide recompensarla. A Bertha se le permite dar un paseo por los jardines del príncipe, donde normalmente no se permiten niños. Disfruta de su paseo hasta que aparece el lobo. Bertha se esconde detrás de un arbusto de mirto y casi logra escapar, pero sus medallas chocan entre sí y la delatan y el lobo se la come enseguida.

A los niños les encanta esta historia, aunque al principio pensaron que sería horrible, ya que empezó como la historia de su tía. Aprecian la realidad de la historia que faltaba en la historia de su tía. Sin embargo, la tía considera que la historia es «muy impropia» para contarla a los niños pequeños. El hombre señala que, a diferencia de ella, al menos era capaz de mantener a los niños en silencio durante diez minutos.

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