: Resumen de llamadas de un inspector |

Una noche de la primavera de 1912, los Birlings están celebrando el compromiso de su hija Sheila con Gerald Croft, quien también está presente. El esposo y la esposa Arthur y Sybil Birling, junto con su hijo Eric, están satisfechos consigo mismos. Birling brinda por la feliz pareja y Gerald le regala a Sheila un anillo que la deleita por completo.

Birling pronuncia un largo discurso, no solo felicitando a Gerald y Sheila, sino tambi√©n comentando sobre el estado de la naci√≥n. √Čl predice prosperidad, en particular refiri√©ndose al ejemplo del Titanic ‚Äúinsumergible‚ÄĚ, que zarp√≥ la semana anterior. Birling se define a s√≠ mismo como un ¬ęhombre de negocios testarudo¬Ľ.

Las mujeres salen de la habitaci√≥n y Eric las sigue. Birling y Gerald discuten el hecho de que Gerald podr√≠a haber ¬ęhecho mejor para [himself] socialmente ‚ÄĚ: Sheila es la inferior social de Gerald. Birling le conf√≠a a Gerald que est√° en la carrera por el t√≠tulo de caballero en la pr√≥xima Lista de Honores. Cuando Eric regresa, Birling contin√ļa dando consejos, y est√° anunciando apasionadamente su cosmovisi√≥n de ‚Äúcada uno por s√≠ mismo‚ÄĚ cuando suena el timbre.

Es un inspector, que rechaza una bebida de Birling. Birling se sorprende, como ex alcalde y concejal, de que nunca antes hab√≠a visto al inspector, aunque conoce bastante bien a la fuerza policial de Brumley. El Inspector explica que est√° aqu√≠ para investigar la muerte de una ni√Īa que falleci√≥ hace dos horas en la Enfermer√≠a tras suicidarse bebiendo desinfectante. Su nombre era Eva Smith, y el inspector trae consigo una fotograf√≠a, que le muestra a Birling, pero no a nadie m√°s.

Se revela que Eva Smith trabaj√≥ en las obras de Birling, de las cuales fue despedida despu√©s de ser cabecilla en una huelga fallida para exigir un mejor salario para los trabajadores de Birling. El inspector destaca que ‚Äúuna cadena de eventos‚ÄĚ podr√≠a ser responsable de la muerte de la ni√Īa y, durante el resto de la obra, interroga a cada miembro de la familia y les hace preguntas sobre el papel que desempe√Īaron en la vida de Eva Smith. Luego descubrimos que Sheila Birling se encontr√≥ con Eva Smith en Milwards, donde Sheila insisti√≥ celosamente en que la despidieran. Sheila se siente tremendamente culpable por su participaci√≥n en la muerte de Eva. Se hace evidente que cada miembro de la familia puede tener parte de la responsabilidad.

Entonces, descubrimos que Eva Smith cambi√≥ su nombre a Daisy Renton, y es por este nombre que conoci√≥ a Gerald Croft, con quien tuvo una prolongada historia de amor. Sheila no est√° tan molesta como cabr√≠a esperar; de hecho, parece que ya adivin√≥ por qu√© Gerald estuvo ausente de su relaci√≥n el verano pasado. La aloj√≥ en una caba√Īa que estaba cuidando, le hizo el amor y le dio dinero como regalos, pero despu√©s de un tiempo, termin√≥ la relaci√≥n. Gerald le pide al inspector, cuyo control sobre los procedimientos ahora est√° claro, que se vaya, y Sheila le devuelve su anillo de compromiso.

A continuaci√≥n, el inspector interroga a la Sra. Birling, que sigue resisti√©ndose fr√≠amente a aceptar cualquier responsabilidad. Eva Smith se acerc√≥ a ella, embarazada, para pedir ayuda a un comit√© de caridad del que la Sra. Birling era presidenta. La Sra. Birling us√≥ su influencia para que el comit√© se negara a ayudar a la ni√Īa. La Sra. Birling se resiste al interrogatorio del inspector y finalmente le dice en√©rgicamente que el padre del ni√Īo es quien tiene la verdadera responsabilidad.

Resulta, para horror de la Sra. Birling, que Eric era, de hecho, el padre del ni√Īo, y ella, sin saberlo, ha condenado a su propio hijo. Una vez que Eric regresa, el inspector lo interroga sobre su relaci√≥n con Eva Smith. Despu√©s de encontrarse con ella en un bar cuando estaba borracho (tiene un problema con la bebida), se abri√≥ paso a la fuerza en sus habitaciones, luego regres√≥ y continu√≥ su relaci√≥n sexual. Tambi√©n le dio dinero que hab√≠a robado de las obras de su padre, pero despu√©s de un tiempo, Eva rompi√≥ la relaci√≥n y le dijo a Eric que no la amaba.

El inspector pronuncia un discurso final y les dice a los Birlings: ‚ÄúNo vivimos solos. Somos miembros de un solo cuerpo. Somos responsables unos de otros. Y les digo que pronto llegar√° el momento en que, si los hombres no aprenden esa lecci√≥n, la aprender√°n con fuego, sangre y angustia ¬ę. Sale.

Despu√©s de su salida, los Birlings inicialmente pelean entre ellos. Sheila finalmente sugiere que el inspector podr√≠a no haber sido un verdadero inspector de polic√≠a. Gerald regresa, despu√©s de haberlo averiguado hablando con un polic√≠a en la esquina de la calle. Los Birling comienzan a sospechar que han sido enga√Īados. Es significativo que Eric y Sheila, a diferencia de sus padres y Gerald, todav√≠a se vean a s√≠ mismos como responsables. ¬ę√Čl era nuestro inspector de polic√≠a¬Ľ, concluyen Eric y Sheila, ya sea que tenga la autoridad del estado o sea real.

Al darse cuenta de que podr√≠an haberles mostrado a cada uno una fotograf√≠a diferente, y despu√©s de llamar al jefe de polic√≠a para confirmar sus sospechas, el Sr. y la Sra. Birling y Gerald concluyen que han sido enga√Īados y se sienten incre√≠blemente aliviados. Gerald sugiere que probablemente hubo varias chicas diferentes en cada una de sus historias. Llaman a la enfermer√≠a y se enteran encantados de que ninguna ni√Īa ha muerto esa noche; la enfermer√≠a no se ha suicidado durante meses. Todo el mundo, al parecer, est√° libre de culpa, incluso si cada una de sus acciones fue inmoral e irresponsable. Solo Sheila y Eric no est√°n de acuerdo con ese sentimiento y reconocen el tema general de la responsabilidad. Mientras Birling se burla de los sentimientos de culpa moral de sus hijos, suena el tel√©fono.

√Čl responde y se sorprende, revelando el giro final de la obra: ‚ÄúEsa fue la polic√≠a. Una ni√Īa acaba de morir, camino a la enfermer√≠a, despu√©s de ingerir un desinfectante. Y un inspector de polic√≠a est√° de camino aqu√≠ para hacer algunas preguntas.

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