: Resumen de las confesiones |

Agustín Confesiones no es una autobiografía en el sentido literal, sino más bien un marco autobiográfico para un texto religioso, moral, teológico y filosófico. Agustín explora la naturaleza de Dios y el pecado dentro del contexto de la vida de un hombre cristiano. Por tanto, la obra puede considerarse tanto un documento discursivo como una historia personal subjetiva. Es uno de los libros más influyentes de la religión católica, además de la Biblia.

Agustín escribió sobre su vida y educación hasta el momento de su conversión. Después de su conversión, se centró (como implica que un buen cristiano debería hacerlo) en comprender los puntos principales de la doctrina cristiana católica. Los primeros capítulos relatan su nacimiento hasta la edad adulta, pero no de una manera cronológica típica. Se omiten grandes secciones de la vida de Agustín y se ignoran o se anotan las figuras críticas. Agustín hizo esto porque quería enfocarse solo en los eventos de su vida que lo llevaron específicamente a su conversión. Quería mostrarle al lector su lucha personal para convertirse en cristiano, y cómo esa lucha es una metáfora de las luchas de todos los cristianos.

Cuando Agust√≠n era un ni√Īo, su madre M√≥nica lo instruy√≥ en la fe cristiana. En ese momento, el bautismo a menudo se demoraba, a veces incluso hasta el lecho de muerte, debido a la capacidad de la Santa Cena para lavar los pecados. Cualquier pecado cometido despu√©s del bautismo no habr√≠a sido lavado y, por lo tanto, podr√≠a impedir que un alma ascendiera al cielo. Esto llev√≥ a la gente a cometer todos sus pecados (como la s√ļplica de Agust√≠n en el Libro VIII – ¬ęDame castidad y continencia, pero todav√≠a no¬Ľ) antes del bautismo, y luego hacer que los ¬ęlaven¬Ľ antes de la muerte. Debido a esta pr√°ctica (y tambi√©n, al parecer, porque M√≥nica quer√≠a que Agust√≠n eligiera la fe √©l mismo), Agust√≠n no fue bautizado de ni√Īo ni de ni√Īo. Viv√≠a en una casa mayoritariamente cristiana (su padre, Patrick, no lleg√≥ a la fe hasta cerca de su propia muerte), pero pudo estudiar otras religiones.

Agust√≠n fue educado a la manera de los hijos de los terratenientes: sus estudios fueron principalmente en gram√°tica, ret√≥rica, literatura y oratoria, con algo de aritm√©tica, filosof√≠a y ciencias naturales. Durante un tiempo, se mud√≥ de su casa en Thagaste al cercano pueblo de Mandauros, pero cuando ten√≠a 16 a√Īos se vio obligado a regresar a casa porque sus padres ten√≠an pocos fondos. Sin embargo, a fines de este a√Īo, la familia pudo enviarlo a una escuela mucho mejor en Carthage.

Al relatar su juventud y adolescencia, Agust√≠n examina ciertos hechos de su vida y trata de analizar la naturaleza humana. Le preocupa por qu√© los seres humanos, incluso los ni√Īos, tienen la voluntad de cometer actos malvados, y mediante este an√°lisis de su propia vida intenta dos cosas; 1) para examinar la naturaleza del hombre pecador, y de ah√≠ dar una lecci√≥n a s√≠ mismo y a su congregaci√≥n y 2) a trav√©s del an√°lisis de la naturaleza humana, la maldad y el pecado, para revelar la verdadera naturaleza de Dios.

En Carthage, Augustine cay√≥ en bromas de colegial con los dem√°s alumnos, aunque no particip√≥ en el grave vandalismo que cometieron los Wreckers, una banda de estudiantes. La ciudad de Cartago, conocida incluso en el decadente Imperio Romano tard√≠o como una ciudad particularmente licenciosa, ten√≠a la tradici√≥n de no perseguir las bromas juveniles de sus estudiantes. Agust√≠n cay√≥ en un ¬ęcaldero de amores il√≠citos¬Ľ en Cartago, y fue all√≠ donde conoci√≥ a la mujer que se convertir√≠a en su compa√Īera de largo plazo y en la madre de su hijo. Esta mujer, que nunca se nombra en Confesiones, era una chica cartaginesa de bajo estatus social y, seg√ļn los est√°ndares de la √©poca de Agust√≠n, nunca hab√≠a ninguna posibilidad de que se casaran. Era costumbre que los j√≥venes de la clase social de Agust√≠n tuvieran una amante antes del matrimonio. La madre de Agust√≠n toleraba la situaci√≥n, porque la consideraba menos pecaminosa que la promiscuidad o el adulterio. Agust√≠n permanecer√° fiel a esta mujer durante muchos a√Īos, hasta poco antes de su conversi√≥n al cristianismo.

Al completar sus estudios, Agust√≠n regres√≥ a Thagaste y ense√Ī√≥ artes liberales. Durante este tiempo se convirti√≥ en un oyente, o un converso de nivel de entrada, a la religi√≥n maniquea. Esta secta del cristianismo ten√≠a varias diferencias con el cristianismo cat√≥lico, y dado que Agust√≠n m√°s tarde lleg√≥ a verlo como una herej√≠a, Confesiones contiene una gran cantidad de argumentos que refutan esta fe. Durante alg√ļn tiempo, Agust√≠n crey√≥ en la cosmovisi√≥n maniquea, que separaba a Dios del mundo material (que abarcaba el mal) y afirm√≥ que Dios y el mundo material estaban constantemente en lucha entre s√≠. Esta dualidad se convirti√≥ en uno de los principales problemas que aborda Agust√≠n en Confesiones. El catolicismo y el neoplatonismo que muchos pensadores cristianos abrazaron en ese momento afirmaban la omnisciencia y omnipotencia de Dios y la ¬ęcadena del ser¬Ľ que gobernaba el mundo. Dios era la forma m√°s elevada de ser, seguido por los √°ngeles, con la humanidad cerca del fondo. Cuando los humanos pecaron, fue porque estaban apegados a las cosas inferiores del ser y, por lo tanto, pod√≠an cometer actos malvados. En la cosmovisi√≥n de Agust√≠n, el mal no ten√≠a ser por derecho propio; exist√≠a solo como un alejamiento de Dios.

Esta cosmovisi√≥n condujo a una especie de ascetismo con el que Agust√≠n luch√≥ durante toda su vida. Admiti√≥ tener apegos a los seres humanos y las cosas materiales que a veces estaban m√°s cerca de su coraz√≥n que Dios. Agust√≠n pens√≥ que esta debilidad humana conduc√≠a al pecado. Cerca del final de ConfesionesAgust√≠n explica que no es pecado amar las bellas creaciones de Dios, pero que los seres humanos no deben apegarse demasiado a las cosas de este mundo. Esto llev√≥ a Agust√≠n a ser cauteloso con respecto al gozo en cualquier actividad sensorial humana. Esta idea fue adoptada por lectores posteriores y condujo a algunas de las opiniones asc√©ticas m√°s extremas del pensamiento religioso medieval europeo. √Čsta no era la intenci√≥n de Agust√≠n, porque la base de su ascetismo nunca fue la mojigater√≠a o la negaci√≥n del mundo material, pero los argumentos de Agust√≠n son profundos y, a veces, dif√≠ciles de interpretar plenamente. De hecho, con frecuencia han sido malinterpretados por lectores cristianos y no cristianos a lo largo de la historia. El respeto de Agust√≠n por el mundo material y la creencia simult√°nea de que est√° en la parte inferior de la cadena del ser se lo atribuye al fil√≥sofo Epicuro, otro fil√≥sofo cuyas creencias a menudo se han malinterpretado. De hecho, el mismo adjetivo derivado de su nombre, ¬ęepic√ļreo¬Ľ, representa algo en oposici√≥n directa a la manera en que Epicuro llev√≥ su vida.

Agust√≠n se mud√≥ a Carthage cuando era un joven adulto para ense√Īar, pero encontr√≥ a los estudiantes demasiado dif√≠ciles y ruidosos, y amigos y colegas le contaron las oportunidades en Roma. Dej√≥ a su madre en √Āfrica y, al llegar a Roma, se puso muy enfermo. Agust√≠n atribuy√≥ su recuperaci√≥n a las oraciones de su madre y la misericordia de Dios. Se interes√≥ por la filosof√≠a esc√©ptica de los acad√©micos (una escuela plat√≥nica de pensamiento activa en Roma en ese momento), que contrasta excelentemente con algunas de las ideas m√°s amorfas de la religi√≥n maniquea. Lleg√≥ a respetar el rigor filos√≥fico de los esc√©pticos y aplic√≥ sus principios de argumentaci√≥n a lo largo de Confesiones.

Desafortunadamente, a los estudiantes romanos les gustaba enga√Īar a los maestros sin dinero, por lo que Agust√≠n tom√≥ una c√°tedra en Mil√°n (entonces la sede del Emperador). En Mil√°n, Agust√≠n fue tomado bajo el ala de algunos cristianos, y especialmente del amado obispo cat√≥lico Ambrosio. Agust√≠n a√ļn no se hab√≠a convertido, pero fue a escuchar hablar al obispo. La madre de Agust√≠n pronto se reuni√≥ con √©l en Mil√°n. Qued√≥ claro que Agust√≠n no pod√≠a esperar ascender m√°s en el mundo sin un matrimonio ventajoso. Desde Mil√°n envi√≥ a su concubina de regreso a √Āfrica y r√°pidamente tom√≥ otra. Al mismo tiempo, se comprometi√≥ con una chica adecuada pero menor de edad. Durante este tiempo, Agust√≠n estaba muy descontento consigo mismo y comenz√≥ a creer que el √ļnico camino hacia la felicidad era convertirse en cat√≥lico. Sin embargo, Agust√≠n no pod√≠a convertirse √ļnicamente como un acto de voluntad, deseaba sinceramente que su conversi√≥n fuera aut√©ntica. Necesitaba una se√Īal de Dios. Hab√≠a estado leyendo libros neoplat√≥nicos y, m√°s recientemente, el ap√≥stol Pablo. Las palabras del Ap√≥stol lo pusieron en un estado de agitaci√≥n con respecto a sus creencias religiosas.

Un d√≠a, en su jard√≠n, Agust√≠n escuch√≥ la canci√≥n de un ni√Īo, ¬ęRecoge y lee¬Ľ. Esto lo llev√≥ a retomar la Ep√≠stola de Pablo a los Romanos, y fue en este texto donde ley√≥ un pasaje que lo convencer√≠a de convertirse. Fue un momento cat√°rtico para √©l, porque su conversi√≥n hab√≠a tardado en llegar. √Čl, por supuesto, comparti√≥ su alegr√≠a con su madre, M√≥nica, quien sinti√≥ que por fin Agust√≠n hab√≠a entrado en el redil. Ya no se habl√≥ de su matrimonio y Agust√≠n vivi√≥ una vida cristiana y c√©libe.

Agust√≠n renunci√≥ a su puesto de profesor y se retir√≥ al campo para reflexionar. M√°s tarde ese a√Īo fue bautizado junto con sus amigos y su hijo por el obispo Ambrose. Agust√≠n y su madre decidieron que pod√≠an hacer el mayor bien en √Āfrica y se embarcaron en un viaje. En Ostia, Agust√≠n y M√≥nica compartieron una visi√≥n de Dios y el cielo. Poco despu√©s de este √©xtasis religioso, Monica muri√≥. Agust√≠n la enterr√≥ en Ostia y regres√≥ a √Āfrica. En ConfesionesAgust√≠n no continu√≥ la historia de su vida despu√©s de este punto (incluida su posterior ordenaci√≥n y elevaci√≥n episcopal), sino que pas√≥ los cuatro libros restantes en la reflexi√≥n filos√≥fica.

Los libros X-XIII abordan cuestiones complicadas de metaf√≠sica, interpretaci√≥n b√≠blica y teolog√≠a. Agust√≠n estaba muy preocupado por el tema de la interpretaci√≥n figurativa m√°s que literal de las Escrituras (un tema de preocupaci√≥n para los cristianos de hoy), especialmente la historia del G√©nesis. A trav√©s del an√°lisis palabra por palabra de esta historia, Agust√≠n puede reconciliar la historia del G√©nesis con el Dios omnipotente, ben√©volo, inmutable y eterno de su catolicismo. Tambi√©n explora la facultad humana de la memoria y la naturaleza del tiempo, vinculando en √ļltima instancia las dos en el argumento de que el tiempo no existe realmente excepto como una funci√≥n de la memoria humana. Al analizar la tentaci√≥n humana y el pecado, Agust√≠n refuerza la idea de que la aceptaci√≥n de Jesucristo, quien en la fe cat√≥lica es Dios y Hombre, es el √ļnico camino a la redenci√≥n para la raza humana.

Las principales preocupaciones teológicas de Agustín son la naturaleza de Dios, la materia y el mal; las ideas abstractas de la memoria y el tiempo; y la reconciliación de la historia de la creación del Génesis con la doctrina católica aceptada. A lo largo de este libro, Agustín alaba a Dios y le recuerda al lector que todas las cosas provienen de él.

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