¿Quién teme a Virginia Woolf?



Resumen y Análisis Acto II: Walpurgisnacht: Escenas x-xi

En la escena x, George se queda solo y sus reacciones revelan sus emociones internas. El pasaje del libro que George está leyendo, Decadencia del Oeste de Spengler, es apropiado porque trata de «alianzas paralizantes» y «una moralidad demasiado rígida para adaptarse…». Después de una pausa, arroja violentamente el libro al timbre. Si este tipo de escena (entre Martha y Nick) fuera algo frecuente, George estaría acostumbrado. En cambio, sin embargo, está herido y confundido. Su desesperación se expresa cuando tira el libro.

En la escena xi, el toque despierta a Honey que estaba soñando. Al contar su sueño, Honey revela que no quiere tener hijos, que tiene miedo. George inmediatamente se da cuenta de que los dolores de cabeza, las náuseas y los «lloriqueos» de Honey provienen de algo más que del alcohol. La implicación es que ella abortó su primer embarazo por miedo al parto o que actualmente está tomando, y continuará tomando píldoras anticonceptivas para evitar los embarazos que Nick puede querer o esperar que tenga. Además, sigue siendo «infantil» (se chupa el dedo, duerme en posición fetal) para no tener que enfrentarse a la responsabilidad adulta del embarazo. A diferencia de Marta, la «madre tierra» que no puede tener hijos, Miel es la eterna niña que se niega a tener hijos.

Cuando se escucha un fuerte ruido («el repiqueteo de los platillos») fuera del escenario, George intenta contarle a Honey lo que está pasando entre Martha y Nick, pero ella solo quiere saber quién tocó las campanas. George dice que el estruendo, el estruendo de las campanas anuncia el estruendo sexual, el estruendo de la aventura de Martha y Nick, pero Honey ignora esto.

La pregunta sobre las campanas inspira a George a idear una forma de vengarse de Martha. Él convence a Honey de que un mensajero ha tocado el timbre con la noticia de que su hijo y el de Martha están muertos. Dado que el público aún no sabe que el hijo es imaginario, la decisión de George de decirle a Martha que su hijo está muerto le parecería al público una mentira extremadamente cruel: una broma horrible y enfermiza que traspasa los límites del otro. juegos que estaban jugando.



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