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An√°lisis de personajes de Pozzo

Pozzo aparece en el escenario después de la aparición de Lucky. Están atados por una cuerda larga; así, sus destinos quedan fijados de la misma manera que Pozzo podría ser una figura materna, siendo el cordón el cordón umbilical que los une a los dos.

Todo en Pozzo se asemeja a nuestra imagen del maestro de ceremonias del circo. Si el presentador es el jefe del circo, no es de extra√Īar que Vladimir y Estragon primero lo confundieran con Godot o Dios. Como maestro de ceremonias, llega blandiendo un l√°tigo, que es la se√Īa de identidad del profesional. De hecho, escuchamos el chasquido del l√°tigo de Pozzo antes de verlo. Adem√°s, un taburete a menudo se asocia con un entrenador de animales, y Pozzo constantemente llama a Lucky por t√©rminos o nombres de animales. B√°sicamente, Pozzo manda y Lucky obedece.

En el primer acto, Pozzo se ve inmediatamente en t√©rminos de esta figura autoritaria. Domina a los dem√°s y es decidido, poderoso y confiado. Da la ilusi√≥n de que sabe exactamente ad√≥nde va y exactamente c√≥mo llegar all√≠. Parece ¬ęencima¬Ľ de cada situaci√≥n.

Cuando llega a la escena y ve a Vladimir y Estragon, los reconoce como seres humanos, pero menores; por lo que reconoce condescendientemente que hay una semejanza humana, aunque la ¬ęsemejanza es imperfecta¬Ľ. Esta imagen refuerza su postura autoritaria y divina: estamos hechos a imagen de Dios, pero imperfectamente. La superioridad de Pozzo tambi√©n se ve en la forma en que se come el pollo y luego le arroja los huesos a Lucky con un aire de completa omnipotencia.

En contraste con la imponente presencia mostrada por Pozzo en el Acto I, se produce un cambio significativo entre los dos actos. La cuerda se acorta, acercando a Pozzo a su ant√≠tesis, Lucky. Pozzo ahora est√° ciego; no puede encontrar su camino solo. Tropieza y cae. No puede vivir sin ayuda; el es patetico Ya no puede mandar. En lugar de dirigir a Lucky como lo hac√≠a antes, ahora Lucky lo arrastra pat√©ticamente. Desde una posici√≥n de omnipotencia, fuerza y ‚Äč‚Äčconfianza, cay√≥ y se convirti√≥ en el completo hombre ca√≠do que sostiene que el tiempo es irrelevante y que la existencia del hombre no tiene sentido. A diferencia de los grandes profetas ciegos de anta√Īo que pod√≠an verlo todo, para Pozzo ¬ęlas cosas del tiempo est√°n ocultas a los ciegos¬Ľ. En definitiva, para Pozzo, la existencia del hombre es inc√≥moda y f√ļtil, deprimente y l√ļgubre y, sobre todo, breve y sin sentido. El sepulturero es la partera de la humanidad: ¬ęDan a luz montadas sobre la tumba, la luz brilla un momento, luego vuelve a ser de noche¬Ľ.



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