Prólogo (Líneas 1-39)



Resumen y Análisis Agamenón: Prólogo (Líneas 1-39)

Resumen

La obra comienza con un vigilante de pie en el techo del palacio de Agamenón en Argos. Explica que Clitemestra le ordenó velar cada noche a la luz de una serie de hogueras que señalarían la tan esperada caída de Troya. Ya ha cumplido este deber fielmente durante varios años y se está desmoralizando. De repente, ve un faro ardiendo a lo lejos y se da cuenta de que la guerra ha terminado. El vigilante se emociona por un momento ante la feliz idea de que su larga guardia ha terminado y que su rey finalmente regresará a casa, pero luego lo abruma un sentimiento de tristeza. Se niega a declarar en voz alta la causa de su presentimiento, pero señala que los muros del palacio podrían contar la historia si pudieran hablar. El vigilante decide guardar silencio. Estará encantado de dar la bienvenida de nuevo a su amado rey. Se va para contarle la noticia a Clitemestra.

Análisis

El discurso del vigilante define el ambiente oscuro y tenso que se mantendrá a lo largo de la obra. Hay un arte hábil evidente en esta poderosa apertura y se hace pleno uso de la ironía dramática. Además, el vigía se ha convertido en un hombre real en lugar de un dador mecánico de información. Su reacción ambigua y pensamientos melancólicos son genuinos dadas las circunstancias. Inmediatamente despiertan el interés del público y agregan conmoción a sus comentarios cautelosos.



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