Por quien doblan las campanas



An√°lisis del personaje de Robert Jordan

Robert Jordan, el protagonista de por quien doblan las campanas, es un joven profesor universitario estadounidense de espa√Īol que lleg√≥ a Espa√Īa para luchar por los leales en la Guerra Civil. Dio este paso, presumiblemente, por una filosof√≠a sociopol√≠tica liberal y una amplia simpat√≠a por el pueblo espa√Īol. Estos sentimientos son muy similares a las actitudes del propio Hemingway hacia el gobierno y el pueblo espa√Īoles en el per√≠odo anterior a la guerra.

Sin embargo, cuando comienza el romance, Jordan se ha desencantado. Desde su llegada a Espa√Īa, se ha encontrado con el cinismo de los que est√°n en el poder, y su reacci√≥n a ese cinismo hace que los l√≠deres se r√≠an de su ingenuidad y lo reprendan por su ¬ęleve desarrollo pol√≠tico¬Ľ. Otro hecho que encontr√≥ Jordan es que la mayor√≠a de la gente com√ļn, independientemente del lado por el que luchen, ya no est√° interesada en la guerra, ni est√° muy dispuesta a morir por la Causa. Habiendo logrado tomar conciencia de estas realidades, Jordan afirma claramente en las primeras p√°ginas del libro que no es comunista, sino simplemente antifascista.

Mucho se ha hablado de la idea de que Robert Jordan no es el h√©roe viril e individualista que suele encontrarse en los escritos de Hemingway. Hasta cierto punto, esta observaci√≥n es precisa. Ciertamente, el Jordan que exist√≠a antes de la apertura de la novela, y que descubrimos a trav√©s de flashbacks, podr√≠a haber sido llamado un ¬ęliberal de coraz√≥n sanguinario¬Ľ, un tipo de h√©roe muy inusual para un autor de la cala√Īa de Hemingway.

Sin embargo, el Jord√°n que vemos durante los cuatro d√≠as de la novela es un hombre en transici√≥n. Tirado y tirado por ideas de coraje y humanidad, pasa lentamente de una creencia menguante en el valor de la Causa a una nueva apreciaci√≥n de la importancia del Individuo, y el √≠mpetu final de este movimiento lo proporciona su amor por Mar√≠a. En las p√°ginas finales del libro, Jordan hizo su deber por la Causa y yace herido en la ladera, esperando a la caballer√≠a comunista. Si, en este punto, la Causa mantuviera su importancia original para √©l, sin duda ignorar√≠a la tentaci√≥n de suicidarse para hacer m√°s por el ¬ęmovimiento¬Ľ que solo su deber. En cambio, decide suicidarse, pero luego cambia de opini√≥n, porque solo si se mantiene con vida puede ser √ļtil para aquellos. individuos cuya seguridad es importante para √©l.

Y as√≠ tenemos un protagonista que, si bien no es el h√©roe individualista que podr√≠amos esperar de Hemingway, sigue siendo un hombre que ha llegado a la conclusi√≥n de que es menos importante ¬ęsalvar el mundo¬Ľ que salvar a los individuos que lo habitan. .



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