Por quien doblan las campanas



Resumen y Análisis Capítulos 22-32

Aqu√≠ comienza la lenta acumulaci√≥n de tensi√≥n emocional que culminar√° en la batalla en el puente. Como la acci√≥n f√≠sica en los siguientes cap√≠tulos est√° restringida ‚Äďlos guerrilleros simplemente est√°n tomando sus lugares, esperando a ver si pasa algo‚Äď, Hemingway aprovecha la oportunidad para refrescar la memoria del lector en varios puntos.

Primero, le permite al lector ver nuevamente cuán descuidadamente se está conduciendo la guerra. Rafael abandona su puesto para perseguir dos conejos, dejando así pasar al caballero. Jordan descubre que les enviaron la ametralladora sin instrucciones sobre cómo disparar o colocarla correctamente.

Más tarde, se vuelve a plantear el problema de Pablo. Agustín intenta convencer a Jordan de que Pablo sigue siendo un líder guerrillero muy inteligente. Jordan ya es consciente de esto, pero su disgusto personal por Pablo le ha hecho negarle al hombre el crédito que se merece por haberlo evadido con éxito durante tanto tiempo.

Entonces, Hemingway restituye el personaje de Anselmo. Cuando Agustín dice que ellos (los leales) tendrán que matar a mucha gente después de haber ganado la guerra, Anselmo no está de acuerdo. Su conciencia le molesta terriblemente con la matanza que ha hecho y tendrá que hacer. Todo lo que quiere hacer es ganar la guerra y luego gobernar con justicia y educar a quienes lucharon contra ellos para que se den cuenta de su error.

En los cap√≠tulos 24 a 26, la tensi√≥n contin√ļa aumentando, ahora basada en el tema de la iron√≠a. Agust√≠n le dice a Jordan que la banda de El Sordo es mucho mejor que la de Pablo, pero casi de inmediato se dan cuenta de que El Sordo ha sido atacado y rodeado por la caballer√≠a. La iron√≠a permanece en los pensamientos de Jordan sobre el soldado que mat√≥. Aunque en el cap√≠tulo anterior pensaba que hab√≠a llegado a disfrutar matando, ahora se admite a s√≠ mismo que de los veinte hombres que mat√≥, s√≥lo dos eran realmente fascistas.

El lector tambi√©n encuentra a Jordan una vez m√°s involucrado en una lucha con su conciencia. Vuelve a cuestionar sus creencias pol√≠ticas, reconociendo el hecho de que nunca crey√≥ en la concepci√≥n puramente materialista de la sociedad de los comunistas. Se dice a s√≠ mismo que cree en ¬ęLibertad, Igualdad y Fraternidad¬Ľ y en ¬ęVida, Libertad y B√ļsqueda de la Felicidad¬Ľ. Si bien ni el comunismo ni el fascismo ofrecen estas cosas, el problema principal es deshacerse de los enemigos actuales del pueblo. M√°s tarde, uno puede decidir qu√© no creer.

El cap√≠tulo 27 involucra al joven e inocente Joaqu√≠n. Aprendi√≥ las frases comunistas de La Pasionaria, se las crey√≥, y ahora trata valientemente de mantener despiertos a sus compa√Īeros repiti√©ndolas. Se niega a creer que los generales campesinos fueron entrenados en Rusia y que otros como √©l fueron enviados a la seguridad rusa para estudiar. Pero agrega, en su preocupaci√≥n ingenuamente convencional por la Causa, que espera que estudien bien y regresen para ayudar a la gente. Al final, sin embargo, deja de citar consignas comunistas y comienza a rezar Avemar√≠as.

Aquí, Hemingway tiene otra oportunidad de demostrar que la renuencia a morir por una causa no se limita a los leales. Lo hace impidiendo que el capitán fascista convenza a sus hombres de que los guerrilleros están muertos y que deben ir a investigar. La misma escena indica que los leales no están solos en la forma idiota en que están conduciendo la guerra.

La iron√≠a tambi√©n est√° presente en este cap√≠tulo. Primero, est√° la reca√≠da de Joaqu√≠n en la religi√≥n. Luego est√° El Sordo y sus hombres, muriendo en lo alto de un in√ļtil ¬ęc√°ncer de una colina¬Ľ. Finalmente, est√° la iron√≠a de que ni el teniente Berrendo y sus hombres ni los guerrilleros realmente quieren luchar o morir.

Hemingway, con su caracter√≠stica iron√≠a, contin√ļa con el tema religioso que se reintrodujo en el cap√≠tulo anterior. Mientras el teniente Berrendo desciende la colina en una direcci√≥n, est√° orando por las almas de los muertos; mientras Anselmo baja la colina en otra direcci√≥n, √©l tambi√©n est√° orando, por primera vez desde que comenz√≥ el movimiento.

El deseo de Jordan de seguir con vida sigue creciendo. Consciente de esto, hace todo lo posible para asegurarse de que su mensaje a Golz no suene como si quisiera cancelar el ataque por motivos personales. Sin embargo, tiene pocas esperanzas de que la ofensiva sea cancelada. Es muy posible que el ataque no tenga éxito; puede ser simplemente una acción de contención o un movimiento de distracción para alejar a las tropas enemigas de otro frente. Si ese es el caso, el hecho de que los fascistas estén preparados para el ataque no supondrá ninguna diferencia para Golz.

En el Capítulo 30, los pensamientos de Jordan brindan información adicional para el lector. Se revela el carácter valiente de su abuelo y nos enteramos de que su padre se había suicidado, un vergonzoso acto de cobardía en la mente de Jordan. Hemingway mostró en otras de sus obras además Por quien doblan las campanas que su actitud hacia el suicidio era la misma que la de Robert Jordan. De hecho, fue un destino irónico lo que hizo que Hemingway presumiblemente se quitara la vida.

En el Cap√≠tulo 31, si bien ya nos dijeron que Mar√≠a es una ¬ębuena chica¬Ľ, ahora se nos brindan detalles espec√≠ficos adicionales de su pasado. Su padre era alcalde de la ciudad y su madre, aunque no republicana, era leal a su marido. Ambos murieron valientemente, asesinados por un pelot√≥n de fusilamiento falangista.

Pero la revelaci√≥n del pasado de Mar√≠a no es el prop√≥sito principal de este cap√≠tulo. Ahora bien, la intensidad de las esperanzas y los sue√Īos de una persona aumenta en proporci√≥n a la gravedad de su situaci√≥n. El problema del puente se ha vuelto cada vez m√°s desesperado a estas alturas, y el sue√Īo de Jordan de llevar a Mar√≠a a Madrid es indicativo de las pocas expectativas que tiene de sobrevivir a la pr√≥xima batalla. Mar√≠a se une voluntariamente a Jordan en su sue√Īo, pero hay un deseo de su parte de ¬ętenerlo todo dicho antes de que sea demasiado tarde¬Ľ. Jord√°n tambi√©n sabe por lo que dijo Mar√≠a que hasta Pilar se refugiaba, so√Īando despierta.

El capítulo 32, aunque es muy breve, está repleto de significado; no es que esta cualidad sea inusual en la escritura de Hemingway. Y la mayor parte de este significado se intensifica por el contraste entre él y los capítulos inmediatamente anteriores. Mientras Jordan y María están haciendo planes para un futuro que realmente no creen que vivirán para ver, otros leales están teniendo una fiesta alegre y sofisticada en Madrid. Esta yuxtaposición irónica de eventos es uno de los trucos favoritos de Hemingway. De hecho, menciona específicamente este tipo de ironía en uno de sus cuentos, refiriéndose a las líneas de

El poema de WH Auden ¬ęMusee des Beaux Arts¬Ľ que dec√≠a: ¬ę…incluso el terrible martirio debe seguir su curso / De todos modos en una esquina, alg√ļn lugar desordenado / Donde los perros siguen con su vida canina y el caballo del torturador / Rasca su inocente culo en un √°rbol.¬Ľ

El hecho de que la fiesta se celebre, y mucho menos en la capital sitiada, indica una falta de preocupación por el esfuerzo bélico por parte de los intervencionistas extranjeros. Los líderes militares están molestos al enterarse de que la próxima ofensiva ya no es un secreto, otro reflejo de la forma desordenada en que se lleva a cabo la guerra, pero no se sorprenden y no hacen nada al respecto.

La iron√≠a contin√ļa cuando circula el rumor de que los fascistas se est√°n peleando entre s√≠. La lucha a la que se refiere es, por supuesto, la batalla en la que fue exterminada la banda de El Sordo. El toque final, aunque es posible que el lector no aprecie completamente la iron√≠a en este punto, llega cuando el general dice que pueden esperar un mensaje de Jordan de la noche a la ma√Īana. Jordan s√≠ envi√≥ un mensaje, pero la iron√≠a no est√° completa hasta que el lector descubre el destino de ese mensaje.



Deja un comentario