por el rio



Resumen y análisis Parte 2: A lo largo del río

Resumen

A medida que nos embarcamos en esta secuencia, debemos darnos cuenta de que Siddhartha ahora tiene cuarenta y tantos años y ha pasado poco más de veinte años en la ciudad. El tiempo fluye en esta novela como una corriente bajo los primeros planos del tiempo. Aparentemente, la progresión de la trama solo ocurre cuando nos acercamos a días y noches aislados, pero la historia se desarrolla sin problemas y sin descanso. El sentimiento subterráneo se vuelve aún más impresionante en las secuencias que involucran a Siddhartha en el río con Vasudeva. Aprendemos lo que Siddhartha debe aprender: el río subsume todo tiempo, toda creación, toda destrucción. Es atemporal y trascendente. Aquí se cumple la profecía de Vasudeva de unos veinte años antes: Todo, en verdad, regresa, incluso Siddhartha. Vasudeva conquistará su antítesis (Kamaswami) y poco a poco estamos preparados para el sucesor de Siddhartha Vasudeva. Después del regreso inicial de Siddhartha al río, antes del encuentro real con Vasudeva, comienza su auto-restauración. Oye la sílaba sagrada de los brahmanes para la unidad de todos los seres, OM, que brota de su alma y forma un vínculo con el agua. El OM trascendente del río arrulla a Siddhartha en un sueño parecido a un trance, del que más tarde se despierta, refrescado y cara a cara con Govinda. Siddhartha y el monje budista Govinda tienen una conversación, de la que surge una revelación básica: la causa de la enfermedad del alma de Siddhartha es la incapacidad de amar. La sílaba OM despertó esta revelación en el alma de Siddhartha y al ver a Govinda la puso de manifiesto. Siddhartha luego recupera su inocencia perdida y sonríe.

Con la restauración espiritual de Siddhartha, el tiempo ya comienza a disolverse, a desaparecer. Gran parte de esta secuencia está dedicada a la reflexión solitaria en la que Siddhartha se da cuenta de que no es el pájaro de su alma más íntima el que ha muerto, sino su yo consciente y egoísta. El proceso de síntesis es un proceso angustioso, una prueba de sansara y autorrealización, de individuación, de la que debe surgir la resolución y el equilibrio. Mientras Siddhartha reflexiona sobre la salvación, también es consciente de que su voz interior sigue ahí. Es un Siddhartha recién despertado, inocente e infantil, dotado ahora de la capacidad de amar las aguas que fluyen del río. El río es el agente a través del cual Siddhartha sondeará las profundidades de su conciencia, una especie de psicoanálisis, por así decirlo.



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