Parte 1



Resumen y Análisis Acto III: Parte 1

Resumen

Durante el descanso, los tramoyistas reorganizan el escenario. Colocan diez o doce sillas en tres filas. Cuando el Acto III está a punto de comenzar, la audiencia ve a los actores tomar asiento en las sillas, dejando una silla vacía en el centro de la primera fila junto a la Sra. Gibbs y Simon Stimson.

The Stage Manager describe el cambio gradual que ha tenido lugar en Grover’s Corners durante los últimos nueve años. Señala que «en general, las cosas no cambian mucho por aquí.» Presenta la escena, un cementerio en una hermosa colina ventosa en las afueras de la ciudad, que es «ciertamente una parte importante de Grover’s Corners».

El director de escena nos recuerda que los personajes son amigos: la Sra. Gibbs, Sr. Stimson, Sra. Soames y Wally Webb. Muchos residentes trajeron a otros seres queridos a la colina y los abandonaron. Algún día, todos vendrán al cementerio para quedarse cuando su «ajuste» [fight’s] sobre «.

Señala que hay algo eterno en la vida humana. Lo bueno de los muertos es que pierden interés por los vivos. Sus placeres y ambiciones cesan cuando se alejan de las preocupaciones terrenales y esperan con calma y paz que algo suceda, algo que aclare su parte eterna. El director de escena advierte que los comentarios de los espíritus pueden ser ofensivos porque los muertos tienen preocupaciones diferentes a las de los vivos.

Análisis

A diferencia de los actos anteriores, el tercer acto se mueve fuera de la ciudad hacia el cementerio, que ofrece impresionantes vistas de los lagos, montañas y pueblos de los alrededores. El público observa de primera mano el paisaje cambiante y escaso. Los jugadores se sientan quietos, pero no rígidos. Hablan con naturalidad y sin sentimentalismos ni tristeza.

Stage Manager informa que Grover’s Corners ha cambiado poco. El énfasis está en la muerte como una parte aceptada de la vida de la ciudad. Así como las personas nacen con poca fanfarria en el Acto I, parten de la vida de la misma manera en el Acto III. La aparición de la Sra. Soames vincula el final del Acto II con el comienzo del Acto III. Así como ella es miembro del coro de la iglesia y participante en la escena de la boda, su vida llega a su fin y ahora aparece entre los demás espíritus.

Wilder aquí aborda no solo la muerte, sino también su visión de la inmortalidad. Habla del «algo» en todo ser humano que es eterno, pero no nombra el «algo». Al explicar la falta de familiaridad humana con este elemento sin nombre, enfatiza que las personas son conscientes de ciertas cosas, pero «no lo sacamos y miramos con demasiada frecuencia». deja abierta la interpretación. El dramaturgo indica que los espíritus esperan un evento importante, pero no da ninguna pista sobre la naturaleza del evento. Tal vez prevean un día de juicio, otra vida o un completo retiro en paz y tranquilidad.

Finalmente, el dramaturgo sugiere que la muerte libera al ser humano de todas las molestias mezquinas e insignificantes que acechan a los vivos. «Los muertos no se preocupan por nosotros por mucho tiempo. Poco a poco, poco a poco, pierden… las ambiciones que tenían» También se separan del placer, del sufrimiento y de la mayoría de los recuerdos de su vida terrenal.

Al final de esta introducción, los espectadores ven cómo se prepara una tumba recién excavada para una persona anónima.



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