Párrafos 1-5



Resumen y análisis de los párrafos trascendentalistas 1-5

Lo que la gente llama «trascendentalismo» es en realidad la conocida filosofía llamada idealismo. A lo largo de la historia, las personas han sido materialistas o idealistas, una distinción que Emerson describe con una lista de contrastes entre formas de pensar materialistas e idealistas. Los materialistas exigen hechos y pruebas; los idealistas viven una vida más espiritual, en sintonía con la imaginación y la intuición. Los materialistas insisten en las «necesidades animales del hombre»; los idealistas confían en la «cultura individual». Si bien los materialistas pueden convertirse en idealistas, nunca sucede lo contrario: una vez que los idealistas reconocen las posibilidades de una vida espiritual, su búsqueda continua de ese estado trascendente nunca les permite la complacencia de una existencia puramente material.

Los idealistas consideran que el mundo de los sentidos es menos importante que la forma en que la mente procesa esos sentidos. Como cada persona ve el mundo de manera diferente, no hay una visión única que podamos llamar verdadera. Nuestra existencia, creen los idealistas, es subjetiva, pero la gente siempre se esfuerza por reconocer el ideal. Los materialistas, a quienes Emerson representa en las figuras de un banquero y un corredor de bolsa, dependen de las matemáticas porque son más factuales y confiables que la imaginación. La mayor deficiencia en el punto de vista de los materialistas es su incapacidad para explicar la fe, que no es comprensible ni física ni intelectualmente.

Los materialistas y los idealistas se relacionan con los objetos y las personas de manera diferente. Los materialistas juzgan los objetos por su apariencia, tamaño y número: «más grande» o «más» significa «mejor». Los idealistas forman juicios de acuerdo con valores personales o intrínsecos, lo que Emerson llama «clasificación». Miden todo, incluidas las personas, según los estándares que tienen individualmente, no según los estándares que la sociedad considera aceptables. En lugar de tratar de corregir el mal en el mundo exterior, los idealistas argumentan que debemos centrarnos en corregir cualquier defecto inmoral en nuestro propio carácter moral individual.

Al igual que los idealistas, Emerson cree que la ética de una persona fluye naturalmente de una disposición interna. Su lista de rasgos éticos recuerda el código de conducta que presenta en «Self-Reliance»: «Es más simple ser autosuficiente. La altura, la divinidad del hombre es ser autosuficiente, no necesitar ningún regalo, ninguna fuerza extranjera. La sociedad es buena cuando no me viola, pero es mejor cuando se parece más a la soledad». Nótese que cada persona es un centro desde el cual fluyen las percepciones del mundo, una imagen recurrente en muchos de los ensayos de Emerson.



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