¬ęOda a una urna griega¬Ľ



Resumen y an√°lisis ¬ęOda a una urna griega¬Ľ

Resumen

Se acerca a la urna imaginada de Keats como si estuviera contemplando una urna real. Ha sobrevivido intacto desde la antig√ľedad. Es un ¬ęhistoriador salvaje¬Ľ que nos cuenta una historia, que el poeta sugiere a trav√©s de una serie de preguntas. ¬ŅQui√©nes son estos dioses u hombres tallados o pintados en la urna? ¬ŅQui√©nes son estas doncellas renuentes? ¬ŅQu√© es esta b√ļsqueda loca? ¬ŅPor qu√© la lucha por escapar? ¬ŅCu√°l es la explicaci√≥n de la presencia de instrumentos musicales? ¬ŅPor qu√© este loco √©xtasis?

Las melod√≠as imaginadas son m√°s bellas que las escuchadas por los o√≠dos humanos. Por eso, el poeta anima a tocar al m√ļsico retratado en la urna. Su canto nunca puede terminar ni los √°rboles jam√°s pierden sus hojas. El amante en la urna nunca puede ganar un beso de su amada, pero su amada nunca puede perder su belleza. Felices son los √°rboles en la urna, porque nunca pueden perder sus hojas. Feliz es el m√ļsico siempre tocando canciones siempre nuevas. Los amantes de la urna disfrutan de un amor siempre caliente, siempre sin aliento y siempre joven, mucho mejor que el amor verdadero, que acaba trayendo frustraci√≥n e insatisfacci√≥n.

¬ŅQui√©nes son las personas que vienen a realizar un sacrificio? ¬ŅA qu√© altar lleva el sacerdote una novilla con guirnaldas? ¬ŅDe qu√© ciudad vienen? Esa ciudad permanecer√° para siempre en silencio y desierta.

Hermosa urna, dice Keats, adornada con figuras de hombres y doncellas, árboles y pasto, llevas nuestras especulaciones a un punto donde el pensamiento no lleva a ninguna parte, como la meditación sobre la eternidad. Después de que nuestra generación se haya ido, todavía estarás aquí, un amigo del hombre, diciéndole que la belleza es la verdad y la verdad es la belleza: eso es todo lo que sabe en la tierra y todo lo que necesita saber.

An√°lisis

Keats creó una urna griega en su mente y la decoró con tres escenas. El primero está lleno de acción frenética y los actores son hombres, o dioses, y doncellas. Otras figuras, o posiblemente figuras masculinas, tocan instrumentos musicales. Las doncellas son probablemente las ninfas de la mitología clásica. Los hombres o los dioses están enamorados y los persiguen. Keats, que amaba la mitología clásica, probablemente había leído historias de tales juegos de amor. En el libro II de su endimio, relata la persecución de Alfeo por parte de Aretusa, y en el Libro III habla de la persecución de Escila por parte de Glaucón.

La segunda escena se desarrolla en las estrofas II y III. Bajo los √°rboles, un enamorado da una serenata a su amada. En la estrofa I, Keats se limita a sugerir una escena a trav√©s de preguntas. La segunda escena no se presenta a trav√©s de preguntas, sino a trav√©s de la descripci√≥n. Vemos a un joven en el bosque tocando un instrumento musical y aparentemente esperando un beso de su amada. La escena plantea algunas reflexiones sobre la funci√≥n del arte de Keats. El arte da una especie de permanencia a la realidad. El joven, la doncella y el instrumento musical son, por as√≠ decirlo, capturados y retenidos permanentemente al ser retratados en la urna. Y as√≠ Keats puede deleitarse con la idea de que la m√ļsica sonar√° para siempre, y aunque el amante nunca puede recibir el beso que desea, la doncella nunca puede envejecer ni perder nada de su belleza. El amor que disfrutan es superior al amor humano, que deja tras de s√≠ ¬ęun coraz√≥n triste y mareado, / una frente ardiente y una lengua seca¬Ľ. Las consecuencias del amor humano son la saciedad y la insatisfacci√≥n. En estas dos estrofas, Keats imagina un estado de existencia perfecta representado por los amantes retratados en la urna. El arte detiene la experiencia deseable en un punto antes de que se vuelva indeseable. Esto, parece decirnos Keats, es una de las deliciosas contribuciones del arte al hombre.

La tercera escena en la urna de Keats es un grupo de personas que se dirigen a hacer un sacrificio a alg√ļn dios. La v√≠ctima del sacrificio, una novilla mugiendo, est√° en manos de un sacerdote. En lugar de limitarse a la procesi√≥n del sacrificio como una escena m√°s de su urna, Keats pasa a mencionar la ciudad vaciada de habitantes por la procesi√≥n. La ciudad est√° desolada y siempre estar√° en silencio.

La estrofa final contiene la ecuaci√≥n belleza-verdad, la l√≠nea m√°s controvertida de todas las cr√≠ticas a la poes√≠a de Keats. Sin embargo, la interpretaci√≥n del verso de ning√ļn cr√≠tico satisface a ning√ļn otro cr√≠tico, y sin duda seguir√°n luchando con la ecuaci√≥n mientras se lea el poema. En la estrofa, Keats tambi√©n hace dos comentarios principales sobre su urna. La urna lo saca del pensamiento, como lo hace la eternidad; es decir, el problema del efecto de una obra de arte en el tiempo y la vida, o simplemente lo que hace el arte, es desconcertante, como lo es el esfuerzo por lidiar con el concepto de eternidad. La detenci√≥n (imaginada) del tiempo por el arte es una forma de eternidad, y eso es probablemente lo que trajo la palabra eternidad en el poema.

El segundo pensamiento es la ecuaci√≥n verdad-belleza. A trav√©s de la imaginaci√≥n del poeta, la urna logr√≥ conservar una condici√≥n temporal y feliz en la permanencia, pero no puede hacer lo mismo con Keats o su generaci√≥n; la vejez los consumir√° y les traer√° dolor. Sin embargo, la urna en la foto puede hacer algo por ellos y las generaciones venideras mientras dure. Les traer√° a trav√©s de su belleza retratada una visi√≥n de felicidad (verdad) de un tipo disponible en la eternidad, m√°s all√°, tal como le dio a Keats una visi√≥n de felicidad al compartir su existencia con empat√≠a y dar vida emocional a sus escenas. a trav√©s de tu imaginaci√≥n. Todo lo que sabes sobre la tierra y todo lo que necesitas saber sobre las bellas obras de arte, ya sean urnas o poemas sobre urnas, es que dan una idea de la felicidad inmutable que se realizar√° en el m√°s all√°. Cuando Keats dice ¬ęeso es todo lo que sabes sobre la tierra¬Ľ, est√° postulando una existencia m√°s all√° de la tierra.

Aunque Keats no era un hombre particularmente religioso, su meditaci√≥n sobre el problema de la felicidad y su breve duraci√≥n en la escritura de ¬ęOda sobre una urna griega¬Ľ le permitieron vislumbrar el cielo, un estado del ser en el que sus cartas muestran que pensaba. En su carta del 22 de noviembre de 1817 a Benjamin Bailey, mencion√≥ ¬ęotra especulaci√≥n favorita m√≠a, que disfrutaremos aqu√≠ despu√©s, que lo que llamamos felicidad en la tierra se repita en un tono m√°s fino y as√≠ se repita¬Ľ.



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