Macon Muerto Jr.



Análisis del personaje de Macon Dead Jr.

Macon es el epítome del hombre negro que accedió al sistema capitalista blanco. Extrañado de su familia, comunidad y herencia africana, Macon es odiado y temido por los negros, que detestan su arrogancia, e ignorado y condenado al ostracismo por los blancos, que lo utilizan principalmente para mantener a los inquilinos negros en su lugar.

Ferviente creyente en el mitológico sueño americano, Macon aprecia su llavero, que lo distingue como un hombre de propiedad. Convencido de que su riqueza compensará su raza, Macon no tiene tiempo para los negros de clase baja, a quienes considera por debajo de él social y económicamente. Ajeno al devastador costo espiritual que su estilo de vida le ha costado, Macon está decidido a que su hijo, Milkman, siga sus pasos y hace todo lo posible para convencer a Milkman de que el dinero es la clave del poder y el éxito.

Macon es el único padre en la novela que está físicamente presente con sus hijos, pero su presencia es tan abrumadora que parece hacer más daño que bien. Frío, controlador y dominante, Macon gobierna su casa como un tirano. Con una esposa que está «atónita en silencio» por su rechazo, dos hijas «a medio crecer» y un hijo que se niega a aceptar la responsabilidad de su vida, Macon ejemplifica al patriarca occidental cuya inclinación por el orden y la disciplina le da la ilusión de ser en control.

La falta de compasión de Macon se ilustra en su tratamiento de Porter y la Sra. Bains, ambos de sus inquilinos, pero es especialmente evidente en el trato que le da a su hermana, Pilato, a quien desprecia por negarse a ajustarse a sus normas rígidamente definidas de comportamiento correcto. . Su desdén y falta de respeto por otros negros también es evidente en su discurso, que hace eco de las creencias y estereotipos de los blancos racistas: es el primero en la telenovela en usar la palabra «nigger» para referirse a Porter, Pilate y Guitar. . A diferencia de Pilato, quien se ganó su camino en el mundo trabajando duro y perseverando, Macon heredó su riqueza temprana a través de Ruth. No satisfecho con la herencia de su esposa, su codicia insaciable lo lleva a tratar de robar también la herencia de su hermana, el oro.

Macon anhela alguna conexión con su pasado. Si bien reconoce que Pilato ha logrado mantener esta conexión, se niega a ceder a su influencia, por temor a que cualquier expresión de amor o dependencia lo haga parecer débil. Como resultado, se encuentra alienado espiritual y psicológicamente de sí mismo y de los demás, aferrándose desesperadamente a la ilusión de que el éxito material es todo lo que necesita para que valga la pena vivir su vida.



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