Los Comienzos – Prometeo y el Hombre, y las Cinco Edades del Hombre y el Diluvio



Resumen y Análisis: Mitología Griega Los Comienzos РPrometeo y el Hombre, y Las Cinco Edades del Hombre y el Diluvio

Resumen

El astuto tit√°n Prometeo y su est√ļpido hermano Epimeteo se salvaron del encarcelamiento en el T√°rtaro porque mantuvieron su neutralidad en la guerra entre los ol√≠mpicos y los titanes. Seg√ļn una tradici√≥n, Prometeo molde√≥ al hombre con arcilla y Atenea le dio vida a la figura de arcilla. Sin embargo, una vez que el hombre fue creado, Prometeo permiti√≥ que su descerebrado hermano Epimeteo otorgara diversas cualidades a los animales y al hombre. As√≠ que Epimeteo comenz√≥ dando los mejores rasgos a los animales ‚ÄĒvelocidad, coraje, astucia, discreci√≥n y similares‚ÄĒ y termin√≥ sin nada que darle al hombre. Entonces Prometeo tom√≥ el asunto en sus propias manos y le dio al hombre una postura erguida como los dioses. Y este regalo le permiti√≥ sobrevivir.

Prometeo ten√≠a poco amor por los ol√≠mpicos, quienes desterraron a sus compa√Īeros titanes a las profundidades del T√°rtaro. Su principal afecto era por el hombre. Ahora el hombre ten√≠a que hacer sacrificios de animales a los dioses, pero una cierta porci√≥n del animal deb√≠a ser entregada a los dioses y una cierta porci√≥n al hombre. Zeus tuvo que decidir. Entonces Prometeo hizo dos montones. Envolvi√≥ los huesos en grasa suculenta y escondi√≥ la carne debajo de la fea piel. Zeus eligi√≥ los huesos envueltos en grasa, para su ira.

En represalia, Zeus priv√≥ al hombre del fuego. Pero Prometeo no iba a ser detenido. Ascendi√≥ al cielo y encendi√≥ su antorcha al sol y la llev√≥ de regreso a la tierra. Zeus estaba l√≠vido de rabia cuando vio que el hombre ten√≠a fuego. Le orden√≥ a Hefesto que creara un mortal de una belleza deslumbrante, y cuando lo hizo, los dioses le otorgaron a esta nueva criatura muchos dones. Pero Hermes le dio un coraz√≥n enga√Īoso y una lengua mentirosa. Esta fue la primera mujer, Pandora, y una calamidad peor nunca le sucedi√≥ al hombre.

Prometeo hab√≠a advertido a su hermano Epimeteo acerca de aceptar regalos de Zeus. Sin embargo, cuando Epimeteo vio a Pandora, esta radiante criatura, no pudo resistirse a ella. Hab√≠a tra√≠do consigo una olla que estaba prohibido abrir. Pero siendo mujer, su curiosidad gan√≥. Cuando abri√≥ la tapa, una multitud de males sali√≥ volando y se extendi√≥ por todo el mundo para afligir al hombre. A√ļn as√≠, quedaba en el frasco un consuelo para el hombre: la esperanza. Con toda la miseria que Pandora hab√≠a desatado, la esperanza era lo √ļnico que pod√≠a mantener a la humanidad en movimiento.

Para Prometeo, Zeus reservó un castigo especial. Además de su ira por el truco del sacrificio y el robo del fuego, Zeus sabía que Prometeo guardaba el secreto del dios que finalmente lo destronaría. En desafío, Prometeo no dijo el secreto. Zeus encadenó a Prometeo a una roca en el Cáucaso y todos los días enviaba un águila a picotear el hígado del titán, que cada noche volvía a crecer. Esta agonía se prolongó durante siglos. Había dos condiciones bajo las cuales podía ser liberado de la roca: primero, que un inmortal debía sufrir la muerte por Prometeo, y segundo, que un mortal debía matar al águila y liberarla. Y con el tiempo el centauro Quirón accedió a morir por él, mientras que Heracles mató al águila y lo desató.

Seg√ļn otra historia, los dioses crearon al hombre, y el hombre existi√≥ en la tierra mientras gobernaba el tit√°n Kronos. La primera raza de hombres vivi√≥ en completa felicidad. Durante esa Edad de Oro, los hombres estaban libres del dolor, el trabajo y la vejez. Morir era tan f√°cil como quedarse dormido. Disfrutaron de los frutos de la tierra en abundancia. Y una vez que esa raza muri√≥, estos mortales quedaron como esp√≠ritus para proteger a los hombres del mal.

Entonces los dioses crearon a los hombres de la Edad de Plata, que eran muy inferiores. Estos hombres siguieron siendo ni√Īos durante cien a√Īos bajo el dominio de sus madres. Y cuando finalmente maduraron, murieron pronto a causa de su insensatez. En esta √©poca los hombres ten√≠an que trabajar, y el a√Īo se divid√≠a en estaciones para que los hombres supieran el fr√≠o y el calor. El crimen y la maldad tambi√©n tuvieron sus inicios en este per√≠odo, por lo que Zeus puso fin a esa raza.

Entonces Zeus creó hombres de la Edad de Bronce con lanzas de ceniza. Estos hombres eran poderosos, altos y feroces, una violenta raza de guerreros que trabajaban el metal y produjeron algunos rudimentos de civilización. Al final, estos hombres se destruyeron a sí mismos con su guerra.

El siguiente per√≠odo fue la Edad Heroica, una √©poca de h√©roes y haza√Īas notables. Exist√≠an entonces Heracles y Jas√≥n, Teseo y los grandes hombres de la Guerra de Troya. Como tributo a ellos, Zeus estableci√≥ los Campos El√≠seos como un lugar de descanso para sus esp√≠ritus despu√©s de la muerte.

Todav√≠a sin desanimarse, Zeus cre√≥ a los Hombres de la Edad del Hierro, la peor raza que jam√°s haya aparecido en la tierra y destinada a volverse completamente depravada. El trabajo duro, los problemas, el dolor y el cansancio fueron el destino de este grupo de hombres, que a√ļn existe. Eventualmente, los dioses abandonar√°n por completo a esta cruel raza, dej√°ndolos en un dolor absoluto.

Una vez, Zeus estaba tan disgustado con el hombre y sus caminos perversos y malvados que decidi√≥ aniquilar a la especie con un diluvio. Prometeo, que a√ļn estaba pr√≥fugo, advirti√≥ a su hijo Deucali√≥n que preparara un cofre. Cuando las lluvias comenzaron a caer, Deucalion y su esposa Pyrrha subieron al arca, que estaba cargada de provisiones, y flotaron en el oc√©ano que inund√≥ al resto del mundo. Despu√©s de diez d√≠as, la inundaci√≥n amain√≥ y el cofre aterriz√≥ en el Monte Parnaso. Cuando emergieron, Deucalion y Pyrrha ofrecieron un sacrificio a Zeus y le pidieron que restaurara la raza humana. La pareja tambi√©n fue a Delfos y or√≥ al Tit√°n de la Justicia, quien les dijo que arrojaran los huesos de su madre tras ellos. Al principio esta orden los confundi√≥, pero Deucalion tuvo una inspiraci√≥n. Los huesos de su madre deben haber sido las piedras que yac√≠an sobre la tierra, porque la tierra dio a luz a la humanidad. Cuando Deucalion comenz√≥ a arrojarle piedras, se convirtieron en hombres, y cuando Pyrrha le arroj√≥ piedras, se convirtieron en mujeres. De esta manera, la raza humana renaci√≥.

An√°lisis

Muchas partes de estas leyendas se derivan de Hes√≠odo, quien escribi√≥ sobre los comienzos del mundo. Una caracter√≠stica es com√ļn a cada leyenda: la idea de la fragilidad de la humanidad frente a la destrucci√≥n. A veces el hombre se acarrea la calamidad por la impiedad o el asesinato, pero en otras ocasiones puede ser el resultado de eventos sobre los que no tiene control. Zeus es aqu√≠ un dios vengativo que castiga al hombre no s√≥lo por los propios cr√≠menes del hombre sino tambi√©n por los de Prometeo.

Prometeo, por supuesto, es una figura heroica como amigo de la humanidad. √Čl es el rebelde obstinado contra el terrible poder de Zeus, y su sacrificio personal en nombre de la humanidad es muy digno de su cr√©dito. Incluso su trampa en el tema del sacrificio se considera admirable. Los antiguos griegos admiraban la astucia y el enga√Īo. Muchos de vuestros dioses y h√©roes poseen el don del enga√Īo.

A pesar de ser un insulto contra las mujeres, la historia de Pandora revela un doble sentimiento hacia las mujeres. Por un lado, son irresistibles, y por otro, son la causa de las desgracias de los hombres. Tal historia solo podría surgir en una cultura donde los hombres eran dominantes. Los rasgos que se enfatizan como inherentes a la mujer -un corazón traicionero y una lengua mentirosa- son las armas naturales de un sexo subyugado.

La historia de las cinco edades del hombre muestra un profundo pesimismo sobre el desarrollo del hombre. Mientras que cada generación de dioses es una mejora con respecto a la anterior, cada nueva raza humana es inferior a la anterior. El hombre degenera de edad en edad. Ninguna historia podría estar más en desacuerdo con nuestra creencia casi universal en la evolución del hombre desde el salvajismo hasta la civilización. Sea como fuere, el mito refleja la idea de la condición paradisíaca del hombre primitivo, idea que también está detrás de la leyenda bíblica del Edén.

La historia del Diluvio también tiene su contrapartida bíblica en la historia de Noé. Este mito está muy extendido. Existen versiones de él en todo el mundo. La noción de una inundación que acaba con casi toda la humanidad entra en conflicto con la idea predominante de que los cambios geológicos ocurren gradualmente. Sin embargo, el mito del Diluvio revela una creencia en los poderes catastróficos de la naturaleza, poderes que pueden destruir al hombre si los dioses así lo desean.



Deja un comentario