Los comienzos – Amores de Zeus



Resumen y análisis: la mitología griega Los comienzos: los amores de Zeus

Resumen

Después de deponer a Kronos, Zeus y sus hermanos realizaron una lotería para ver qué parte del mundo sería gobernada por cada uno. Zeus ganó así el dominio sobre el cielo, Poseidón sobre los mares y Hades sobre el inframundo. También se decretó que la tierra, y el Olimpo en particular, serían comunes a los tres. Además de tener más poder, Zeus obtuvo otra ventaja de su posición como dios del cielo, ya que le permitía el libre acceso a cualquier belleza que quisiera. De hecho, como dios del cielo, se esperaba que fertilizara la tierra; y ni la diosa, ninfa, ni mortal fue capaz de resistir sus avances, en su mayor parte.

Zeus tuvo otras esposas antes que Hera. El primero fue Metis (Sabiduría), a quien Zeus se tragó justo antes de dar a luz a Atenea porque sabía que su segundo hijo lo destronaría. Sin embargo, para permitir que Atenea viviera, como primogénita de Metis, Zeus (en algunas fuentes griegas) hizo que Hefesto tomara un hacha y le abriera la frente, y de la cabeza de Zeus salió Atenea, completamente armada. Sin embargo, al tragarse a Metis, Zeus ganó sabiduría como parte de su naturaleza intrínseca.

Su segunda esposa, Themis (Justicia Divina), dio a luz a las Estaciones, las Leyes Sabias, la Justicia Humana, la Paz y los Destinos. Su tercera esposa fue Eurynome, una ninfa del océano, y ella llevó las tres Gracias. Entonces Zeus se sintió atraído por su hermana Deméter, quien se resistió. Pero él la violó en forma de toro, y de su unión salió Perséfone. Su próxima esposa fue Titaness Mnemosyne (Memoria), quien produjo las Nueve Musas. Se decía que Leto era una de las consortes de Zeus. Ella dio a luz a Artemisa y Apolo después de mucha persecución a manos de Hera.

Zeus finalmente se enamor√≥ de la diosa que se convertir√≠a en su esposa permanente: Hera. Despu√©s de cortejarla sin √©xito, se transform√≥ en un cuco peludo. Cuando Hera se compadeci√≥ del p√°jaro y lo sostuvo contra su pecho, Zeus recuper√≥ su verdadera forma y se lo arrebat√≥. Entonces Hera decidi√≥ casarse con √©l para encubrir su verg√ľenza, y los dos tuvieron un matrimonio resplandeciente digno de los dioses. No hizo falta mucha previsi√≥n para ver que su matrimonio estaba destinado a ser pendenciero e infeliz, dada la lujuria de Zeus y los celos de Hera.

Su unión produjo cuatro hijos: Hebe, la copero de los dioses; Ares, el dios de la guerra; Ilithyia, una diosa del embarazo; y Hefesto, el artesano de los dioses. Quizás en represalia porque Zeus dio a luz a Atenea. Hera afirmó que Hefesto nació virgen. Zeus nunca se preocupó mucho por sus dos hijos legítimos, Ares y Hefesto. Y sus dos hijas legítimas eran casi nada. Hefesto una vez interfirió en una pelea entre Zeus y Hera, poniéndose del lado de su madre. Enfurecido, Zeus arrojó a su feo hijo del Olimpo a la isla de Lemnos, paralizándolo para siempre.

Las discusiones entre Zeus y Hera eran bastante frecuentes. Mientras Zeus continuaba teniendo una aventura tras otra, Hera no podía castigarlo porque era mucho más fuerte que ella. Pero podía vengarse de las mujeres con las que salía Zeus, y a menudo se aprovechaba de ello.

Una serie de asuntos de Zeus dieron como resultado nuevos dioses y diosas. Su conexi√≥n con Metis, por supuesto, produjo la diosa guerrera de la sabidur√≠a y el coraje, Atenea. Una noche, mientras Hera dorm√≠a, Zeus hizo el amor con una de las Pl√©yades, Maia, quien dio a luz al astuto mensajero de los dioses, Hermes. Seg√ļn algunos relatos, Zeus engendr√≥ a la diosa del amor, Afrodita, en el Tit√°n Dione. Y cuando tom√≥ a Leto como su consorte, debe haber estado casado con Hera, porque Hera persigui√≥ a Leto conden√°ndola a tener a sus hijos en una tierra de completa oscuridad. Despu√©s de viajar por Grecia, Leto finalmente dio a luz, sin dolor, a Artemisa, la virgen cazadora, en la isla de Ortigia. Nueve d√≠as despu√©s, dio a luz a Apolo, el dios de la luz y la inspiraci√≥n, en la isla de Delos. Cada uno de estos nuevos dioses y diosas eran atletas ol√≠mpicos de pleno derecho, habiendo tenido dos padres divinos.

Sin embargo, un dios importante ten√≠a a Zeus por padre y a una mujer mortal por madre. Este era Dionisio, el dios de la vid del √©xtasis, que nunca recibi√≥ el estatus ol√≠mpico. Su madre fue la princesa tebana Semele. Zeus la visit√≥ una noche en la oscuridad, y ella supo que un ser divino estaba presente y se acost√≥ con √©l. Cuando se descubri√≥ que S√©mele estaba embarazada, se jact√≥ de que Zeus era el padre. Hera se enter√≥ de esto y fue a Semele disfrazada de enfermera. Hera pregunt√≥ c√≥mo sab√≠a que el padre era Zeus, y Semele no ten√≠a pruebas. Entonces Hera sugiri√≥ que Semele pidiera ver a este dios en toda su gloria. La pr√≥xima vez que Zeus visit√≥ a la ni√Īa, estaba tan enamorado de ella que le prometi√≥ todo lo que ella quisiera. Quer√≠a ver a Zeus completamente revelado. Como Zeus nunca rompi√≥ su palabra, se mostr√≥ tristemente en su verdadera esencia, un estallido de gloria que destruy√≥ por completo a Semele, quem√°ndola. Sin embargo, Zeus salv√≥ a su beb√© por nacer cosi√©ndolo dentro de su muslo hasta que pudiera emerger como el dios Dionisio. Su nacimiento del muslo de Zeus solo le confiri√≥ la inmortalidad.

Entre los descendientes de Zeus se encontraban grandes h√©roes como Perseo, C√°stor y Polideuces, el gran Heracles. Algunos fueron fundadores de ciudades o pa√≠ses, como √Čpafo, que fund√≥ Menfis; Arcas, que se convirti√≥ en rey de Arcadia; Lacedemonia, rey de Lacedemonia y fundador de Esparta. Uno fue el legislador m√°s sabio de su tiempo, el primer Minos. Otra era una belleza fabulosa, la famosa Helena de Troya. Y uno era un monstruo depravado: T√°ntalo, que sirvi√≥ a su hijo P√©lope como alimento para los dioses. Por regla general, los hijos mortales de Zeus se distingu√≠an por una u otra raz√≥n.

A veces, sus madres se destacaban por algo más que simplemente atraer a Zeus con su belleza. Leda, por ejemplo, después de ser visitada por Zeus en forma de cisne, dio a luz un huevo del que salieron Helen y Clitemnestra, Castor y Polydeuces. Pero como el esposo de Leda, Tyndareus, también le hizo el amor poco después de Zeus, la paternidad exacta de estos cuatrillizos era cuestionable.

La pobre Io era famosa por su larga persecuci√≥n a manos de Hera. Zeus se enamor√≥ de Io y la sedujo bajo un espeso manto de nubes para que Hera no lo supiera. Pero Hera no era tonta; ella vol√≥ desde el Olimpo, dispers√≥ la nube y encontr√≥ a Zeus de pie junto a una novilla blanca, que por supuesto era Io. Hera le pregunt√≥ con calma a Zeus si pod√≠a quedarse con este animal, y Zeus se lo dio, reacio a dar una explicaci√≥n. Pero Hera sab√≠a que era Io, as√≠ que la puso bajo vigilancia. Watchman Argus con cien ojos fue puesto a cargo. Eventualmente, Zeus envi√≥ a su hijo Hermes a liberar a Io de Argus, lo cual fue muy dif√≠cil porque Argus nunca dorm√≠a. Disfrazado, Hermes logr√≥ poner a Argus a dormir con historias y tocar la flauta, y luego Hermes lo mat√≥. Como memorial de Argus, Hera fij√≥ sus ojos en la cola de su ave mascota, el pavo real. Pero Hera estaba furiosa y envi√≥ una mosca para perseguir a Io por la tierra. Todav√≠a en forma de vaquilla, Io corr√≠a como loca de un pa√≠s a otro, atormentada por la picadura del insecto. En un momento, encontr√≥ a Prometeo encadenado a su roca en el C√°ucaso, y las dos v√≠ctimas de la injusticia divina discutieron su dif√≠cil situaci√≥n. Prometeo se√Īal√≥ que sus sufrimientos estaban lejos de terminar, pero que despu√©s de un largo viaje llegar√≠a al Nilo, volver√≠a a su forma humana, dar√≠a a luz a √Čpafo, hijo de Zeus, y recibir√≠a muchos honores. Y de su descendencia vendr√≠a Heracles, el hombre que liberar√≠a a Prometeo.

Si Hera fue diligente en castigar a Io, Europa escap√≥ impunemente a su ira. Una ma√Īana, esta hermosa hija del rey de Sid√≥n tuvo un sue√Īo en el que dos continentes en forma femenina la reclamaban. Europa pertenec√≠a a Asia por nacimiento, pero el otro continente, que no ten√≠a nombre, dijo que Zeus le dar√≠a Europa. M√°s tarde, mientras Europa y sus compa√Īeros jugaban junto al mar, Zeus se enamor√≥ de la princesa y se transform√≥ en un maravilloso toro de gran belleza. Se acerc√≥ a las ni√Īas con tanta delicadeza que corrieron a jugar con √©l. Zeus se arrodill√≥ y Europa se subi√≥ a su espalda. Entonces el toro avanz√≥ hacia el mar, y en el viaje por mar Europa y Zeus fueron acompa√Īados por extra√Īas criaturas marinas: Nereidas, Tritones y el mismo Poseid√≥n. Europa entonces se dio cuenta de que el toro era un dios disfrazado y le rog√≥ a Zeus que no la abandonara. Zeus respondi√≥ que la llevar√≠a a Creta, su hogar original, y que sus hijos de esta uni√≥n ser√≠an grandes reyes que gobernar√≠an a todos los hombres. Con el tiempo, Europa dio a luz a Minos y Rhadamanthus, gobernantes sabios que se convirtieron en jueces en el inframundo despu√©s de la muerte. Y Europa dio su nombre a un continente.

A pesar de sus logros, Zeus no siempre tuvo éxito en sus actividades amorosas. La ninfa Asteria logró resistirlo solo por los medios más desesperados: convertirse en codorniz, arrojarse al mar y convertirse en la isla flotante de Ortigia. En una ocasión, el mismo Zeus renunció a la ninfa Tetis cuando supo que ella daría a luz a un hijo mayor que su padre. Además, las pasiones de Zeus no se limitaron a las mujeres, pues cuando se enamoró del joven Ganímedes, hizo secuestrar al muchacho por su águila y lo llevó al Olimpo para que sirviera como copero.

An√°lisis

En secciones anteriores vimos el poder de Zeus como rey de los dioses y dispensador de justicia para los hombres, pero aqu√≠ lo vemos como procreador. Como ha se√Īalado HJ Rose, los griegos ten√≠an la opci√≥n de convertir a Zeus en pol√≠gamo o promiscuo porque el papel de Padre de Todo era indispensable para √©l. Zeus hab√≠a adquirido esposas a medida que su adoraci√≥n se extend√≠a de localidad en localidad y tuvo que casarse con todas las diosas de la tierra provincial. Sin embargo, la poligamia era ajena a los griegos e inaceptable, por lo que tuvieron que hacerla promiscua. El mismo dios majestuoso que engendr√≥ a siete de los grandes atletas ol√≠mpicos tambi√©n engendr√≥ a varios humanos, y muchas familias gobernantes o poderosas trazaron su linaje hasta Zeus. As√≠ que si sus batallas con Hera y sus enga√Īos le restaron dignidad, ese fue el precio que pagaron los griegos por sus ilustres √°rboles geneal√≥gicos.

Los mitos sobre Zeus se refieren principalmente a establecer su gobierno sobre los dioses y los hombres. Su dominio en el pante√≥n ol√≠mpico est√° ampliamente afirmado por el hecho de que fue el padre de siete de los dioses principales. Una vez m√°s vemos la humanizaci√≥n de los dioses. Zeus y Hera tienen personalidades distintas y una situaci√≥n familiar realista. Todo lo que hacen tiene una raz√≥n comprensible. Entonces, cuando Zeus se transforma en formas bestiales, lo hace para satisfacer su lujuria. Los griegos ten√≠an pasi√≥n por el orden. Continuamente racionalizaron sus mitos, trataron de explicar las oscuridades y trataron de hacer m√°s cre√≠bles los elementos fant√°sticos. Sin embargo, al hacer que sus dioses fueran humanamente comprensibles, tambi√©n tend√≠an a trivializarlos, priv√°ndolos de parte de su poder y misterio originales. Varias columnas de chismes podr√≠an estar llenas de an√©cdotas subidas de tono sobre los dioses griegos, como si fueran versiones inmortales del Conjunto Internacional. Los siguientes mitos sobre los dioses muestran cualidades humanas proyectadas en deidades, y muchas de estas cualidades no son de un nivel moral muy alto. El orgullo, la codicia, la lujuria y el enga√Īo son caracter√≠sticas destacadas de los dioses griegos.



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