Líneas 245-526



Resumen y Análisis: Edipo Rey, Líneas 245-526

Resumen

Con la gente de Tebas reunida ante él, Edipo invita a cualquiera que conozca al asesino de Layo a presentar la verdad. Como incentivo, el rey promete clemencia -exilio, no muerte- al asesino y recompensa a quien proporcione información. Cuando nadie da un paso adelante, Edipo maldice al asesino y a quienquiera que lo albergue, incluido él mismo.

El profeta ciego Tiresias llega, obedeciendo de mala gana la llamada de Edipo. El rey pide la ayuda de Tiresias para encontrar al asesino, pero el profeta se niega. Furioso, Edipo acusa a Tiresias de participar en el asesinato. En respuesta, Tiresias afirma categóricamente que el propio Edipo asesinó a Layo.

La búsqueda de la verdad se desmorona en una batalla de ingenio y palabras, con Edipo alardeando de su victoria sobre la Esfinge en lugar de perseguir al asesino de Layo. Enfurecido, Edipo declara que Tiresias y Creonte deben estar conspirando contra él. Tiresias responde con sombrías pistas sobre la corrupción de Edipo y su destino. Finalmente, el furioso Edipo despide a Tiresias.

Análisis

El discurso de Edipo al pueblo de Tebas ofrece otra oportunidad para la ironía dramática. Describiéndose a sí mismo como «un extraño en la historia» (248) del asesinato del rey, Edipo, sin embargo, declara que luchará por Layo «como si fuera mi padre» (301).

La doble identidad de Edipo como hijo y asesino de Layo repercute en este episodio, especialmente en las revelaciones de Tiresias. La clara declaración del profeta ciego de que Edipo es el asesino, así como sus referencias más sutiles al matrimonio de Edipo, deberían poner fin a todo el suspenso del drama. Y, sin embargo, aumentan las tensiones a medida que la profecía evoca la furia de Edipo, lo que lleva a la confrontación furiosa entre el profeta y el rey.

Como profeta ciego y clarividente, Tiresias representa la naturaleza ambigua de todo poder espiritual. Las profecías, como las palabras del oráculo, tienden a ser aparentes solo en retrospectiva. Pero las palabras de Tiresias – «… tú eres el asesino que cazas». (413) – son intransigentes, y la airada negativa de Edipo a aceptarlos constituye un rechazo del poder profético. La audiencia de Sófocles habría entendido de inmediato que Edipo estaba rechazando una tradición conservadora respetada durante mucho tiempo en las ciudades-estado griegas.

El ridículo del profeta y su profecía refleja un cambio en Atenas durante el siglo V aC, cuando los defensores de la razón comenzaron a desafiar la autoridad del poder espiritual. Sófocles expresa sus propios puntos de vista conservadores sobre la profecía al establecer la doble ironía de un hombre ciego que puede ver el futuro y un hombre que ve pero que, sin embargo, está ciego a su propio pasado y presente, ciego incluso a su propia identidad.

La ceguera metafórica a la verdad de Edipo, acentuada por su ira, proporciona una ironía más dramática, al tiempo que presagia la ceguera literal del rey al final del drama. Otro giro irónico se produce cuando Edipo culpa a Creonte de conspirar con Tiresias en un intento de derrocarlo y robarle la corona. El rey no puede adivinar que a medida que cambien los acontecimientos, Creonte lo sucederá y tendrá que rogar a Creonte por su destino.

Glosario

Ládaco, Polidoro y Agenor los antepasados ​​de Layo, el ex rey de Tebas, y de Edipo, su hijo.

infamia vergüenza, deshonra.

citeron la cordillera entre Tebas y Corinto. Aquí, el lugar donde Edipo fue abandonado.



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