Libro XII



Resumen y An√°lisis Libro XII

Resumen

Con las fuerzas troyanas y etruscas combinadas a las puertas de Laurentum, Turnus es plenamente consciente de que los latinos est√°n en grave peligro, por lo que renueva la oferta que hizo antes en la ciudadela ante Latinus y Dranc√ęs: luchar√° solo con Eneas, y el V√≠ctor tendr√° a Lavinia por esposa.

Tanto Latino como Amata intentan disuadir a Turno de esta resolución, que reconocen como imprudente, pero Turno se mantiene obstinadamente en su decisión y envía a su heraldo para informar a Eneas que ambos bandos deben unirse en una tregua, y que él y Eneas lucharán el día. .después del amanecer. Esa noche, Turno inspecciona sus caballos y su armadura, despertando su apetito por la batalla, mientras que Eneas, igualmente emocionado, se regodea con la armadura que Vulcano le hizo a pedido de su madre.

Al amanecer, los dos ej√©rcitos se encuentran en una llanura cerca de la ciudad. Juno, sin embargo, temerosa de Turnus, convoca a la hermana de Turnus, la ninfa del r√≠o Juturna, y le pide que acuda en ayuda de su hermano, ya sea para salvarlo de la muerte o para romper la tregua. En la llanura se realizan ritos sagrados y Eneas jura a los dioses que si Turno gana la batalla, los troyanos se retirar√°n a Pallanteum y ning√ļn descendiente atacar√° a los latinos en el futuro. Promete que si gana, no reclamar√° nada para s√≠ mismo: los latinos y los troyanos vivir√°n juntos en paz como iguales; se casar√° con Lavinia; y su padre, Latinus, retendr√° su poder. Latino acepta solemnemente estos t√©rminos y declara que de ahora en adelante habr√° paz.

Los r√ļtulos, sin embargo, est√°n disgustados. Juturna, movi√©ndose entre ellos disfrazada como uno de sus nobles, se aprovecha del estado de √°nimo inquieto de los r√ļtulos: como superan en n√ļmero a sus oponentes dos a uno, declara, deber√≠an avergonzarse de dejar que un hombre luche por todos ellos. Enfurecidos, los r√ļtulos est√°n listos para romper la tregua. En ese momento, una manada de aves acu√°ticas se sumerge y amenaza a un √°guila que ha atrapado un cisne; cuando el √°guila suelta al cisne, los r√ļtulos toman este acto como un presagio que significa que ellos tambi√©n saldr√°n victoriosos si resisten a Eneas. Son alentados por un augur, un sacerdote experto en leer los presagios de los p√°jaros, que lanza su lanza contra los troyanos y as√≠ comienza la reanudaci√≥n de las hostilidades.

Eneas, que intenta en vano restaurar la paz rota, es herido por una flecha y obligado a abandonar el campo. Su retirada aumenta el espíritu de lucha de Turnus hasta el punto de que Turnus se vuelve loco de sed de sangre y mata a tantos oponentes como puede alcanzar. Mientras tanto, Venus cura a Eneas con una hierba mágica: la flecha enemiga cae de su herida y su fuerza se recupera milagrosamente.

De regreso al campo, Eneas re√ļne sus fuerzas y va en busca de Turno. Mientras tanto, Juturna, quien h√°bilmente tom√≥ el control del carro de su hermano disfraz√°ndose de conductora, conduce a Turno por el campo, manteni√©ndolo a salvo de un ataque de Eneas, quien se asusta y, como Turno, mata sin parar. Venus ahora llama la atenci√≥n de su hijo sobre el hecho de que los latinos no han defendido la ciudadela de Laurentum, despu√©s de lo cual Eneas ordena a sus hombres que la ataquen de inmediato, para horror de los habitantes latinos de la ciudadela. Temiendo que todo est√© perdido y que Turnus est√© muerto, Amata se ahorca desesperada.

En el campo de batalla, Turnus escucha gritos provenientes de la ciudadela sitiada y le dice a Juturna que finalmente ha visto a trav√©s de su disfraz de auriga. En este punto, un guerrero que viene apresuradamente de Laurentum informa a Turnus de lo que est√° sucediendo en la ciudad y anuncia la muerte de la reina. Se√Īala ir√≥nicamente que Turnus, el famoso guerrero, conduc√≠a a trav√©s de un prado vac√≠o, un hecho al que Turnus ahora se despierta completamente, lleno de remordimiento. Turnus le dice a Juturna que ahora luchar√° solo contra Eneas, como hab√≠a prometido anteriormente.

Turno y Eneas se encuentran en las afueras de Laurentum y se produce la tan esperada batalla. Lleno de confianza, el rutuliano golpea al troyano con su espada, que no es su propia arma poderosa, sino que pertenece a su auriga original, tomada por error. La espada se rompe inmediatamente al contacto con la armadura de Eneas. Convocando a sus hombres para que traigan su espada adecuada, Turnus se retira mientras Eneas lo persigue. El príncipe troyano lanza su lanza al príncipe Rutuliano, pero la lanza permanece inmóvil en el tronco de un olivo sagrado en respuesta a la oración de Turno al dios Fauno. Juturna le trae a su hermano su verdadera espada, pero Venus interviene y permite que Eneas libere su lanza.

El duelo contin√ļa, observado por J√ļpiter y Juno desde una nube dorada. J√ļpiter le dice a Juno que Eneas est√° a punto de ganar y que ella no puede hacer nada m√°s para detenerlo. Juno promete dejar de oponerse a los troyanos, pero le pide a su esposo que permita que los latinos conserven su idioma y nombre. J√ļpiter accede a estas peticiones y le dice a Juno que de esta alianza de latinos y troyanos surgir√° una raza indomable: la profec√≠a final de la epopeya, que coincide con la que J√ļpiter le hizo a Venus en el Libro I.

J√ļpiter env√≠a ahora una furia a la tierra en forma de b√ļho, que se lanza sobre Turno y lo llena de terror. Juturna retrocede desanimada, d√°ndose cuenta de su impotencia ante tal presagio. Eneas carga contra Turno con su lanza mientras Rutuliano, haciendo un √ļltimo esfuerzo desesperado, arroja una enorme roca a Eneas. La roca cae y Turno, paralizado por el miedo, es derribado por la lanza de Eneas, que lo golpea en el muslo. Indefenso, Turnus dice que est√° resignado a morir, pero le ruega a Eneas que se encargue de que su cuerpo sea devuelto a su padre. Conmovido por esta s√ļplica, Eneas considera perdonar la vida a Turno, pero luego ve que el guerrero moribundo est√° usando el cintur√≥n de la espada de Palas como trofeo. Este recordatorio de que Turno mat√≥ al querido amigo de Eneas despierta la ira del h√©roe troyano, y sin remordimientos clava su espada en el pecho de Turno, mat√°ndolo.

An√°lisis

La trágica y oscura línea final de la Eneida y el verso inicial sonoro y declamatorio del poema épico significa los dos polos emocionales de la epopeya. Su ubicación tiene una importancia tanto simbólica como narrativa, ya que entre los estados de ánimo a los que dan voz, el poema se mueve constantemente de un lado a otro a medida que se desarrolla. El establecimiento de Roma se logra solo a través del sufrimiento humano de Eneas y su pueblo, y de sus oponentes: Dido en la primera mitad de la epopeya y ahora, al final, Turno.

La visi√≥n de la realidad de Virgilio era demasiado honesta para permitirle ver la vida como una mezcla de elementos buenos y malos. Si Virgilio hubiera sido solo un propagandista de Augusto, f√°cilmente podr√≠a haber terminado la epopeya con una nota triunfal. Por ejemplo, podr√≠a haber concluido con la conversaci√≥n entre J√ļpiter y Juno en este √ļltimo libro, con el rey de los dioses asegurando a su consorte un futuro glorioso para los romanos, de quienes ella felizmente se convertir√≠a en protectora.

En cambio, Virgilio da la l√≠nea final de la epopeya al √ļltimo momento de la vida de Turnus, el momento que marca la derrota total y sin esperanza de un hombre que es despojado de su gloria y virilidad y se convierte en un fantasma que gime. La victoria de Eneas es completa, pero debe pagarse con la ca√≠da de un enemigo digno, para quien no queda m√°s que una retirada a las sombras del inframundo.

Las l√≠neas finales de la epopeya, ¬ęY con un gemido por esta indignidad / Su esp√≠ritu huy√≥ a la oscuridad de abajo¬Ľ, son las mismas que, en el libro anterior, describieron la muerte de Camilla. La repetici√≥n refuerza el parecido entre Camila y Turno, amigos y aliados en una batalla por una causa perdida, ambos cortados en la flor de su juventud.

Sin embargo, el destino de Turnus, a diferencia del de Camilla, se ve mitigado por su incapacidad para controlar su ira emocional. Esta falta de control alcanza su √°pice en el Libro XII, que esperamos ya que el libro detalla el conflicto final entre Turno y Eneas. La ira que Turnus sinti√≥ hacia el final del Libro XI se extiende hasta el comienzo del Libro XII, en el que su pasi√≥n se describe como ¬ęcaliente e insaciable¬Ľ. Virgil, como ya hizo anteriormente con Dido, asocia los intensos sentimientos de Turnus con el fuego. La lujuria incontrolable que consume a la reina cartaginesa es similar al abrumador deseo de Turno por Lavinia: ¬ęEl deseo pic√≥ al joven mientras miraba, / Embelesado, a la ni√Īa. Se quem√≥ a√ļn m√°s por la batalla¬Ľ. Cuanto mayor es el enamoramiento de Turnus por Lavinia, mayor es su deseo de luchar, pero su juicio militar se ve empa√Īado por su enamoramiento por la joven princesa. Como se√Īala Virgilio de Turno al final del poema: ¬ę√Čl no se conoc√≠a a s√≠ mismo. Sus rodillas cedieron, / Su sangre se enfri√≥ y se congel√≥¬Ľ.

Sorprendentemente, Turnus se redime, al menos en parte, cuando finalmente acepta que no es su destino derrotar a Eneas. Nos solidarizamos con la dif√≠cil situaci√≥n de Turnus, especialmente cuando, hablando con resignaci√≥n a su hermana, reconoce la innoble vida despu√©s de la muerte que le espera. Su discurso para ella es notable por su cuestionamiento atemporal de lo que la muerte nos tiene reservado a todos: ¬ęMorir, ¬Ņes eso / tan miserable?¬Ľ En √ļltima instancia, el mayor temor de Turnus no es morir; sus mayores preocupaciones son las opiniones que los dem√°s tendr√°n de √©l despu√©s de su muerte y, al igual que con todos los dem√°s guerreros del poema, c√≥mo su reputaci√≥n afectar√° el buen nombre de su familia.

Eneas, que no quiere nada m√°s que poner fin a la guerra, se despierta para luchar tan apasionadamente como su antagonista, pero las razones de Eneas para querer luchar son radicalmente diferentes a las de Turno. Eneas entiende que al luchar contra Turno uno por uno, solo √©l o el Rutuliano morir√°n, no los muchos guerreros que har√≠an continuar la guerra total. Incluso cuando la batalla a gran escala comienza de nuevo, Eneas no mata a ninguno de sus enemigos; en cambio, busca exclusivamente a Turnus, sabiendo que si el guerrero renegado muere, sus seguidores dejar√°n de luchar. Como le dice Eneas a Latino, no quiere un reino para s√≠ mismo. Su √ļnico objetivo, como lo ha sido a lo largo de la epopeya, es construir una ciudad en la que √©l y sus compatriotas desplazados puedan establecerse en paz.

La lucha que finalmente tiene lugar entre Eneas y Turno se describe como devastadora. Despu√©s de todo, el destino del mundo civilizado est√° en juego. Virgilio enfatiza la importancia universal de la batalla cuando escribe que la tierra gimi√≥ con el estruendo de los escudos de los guerreros. A√ļn m√°s catacl√≠smico es el gemido ¬ęescuchado resonando en todos los lados de toda / La cordillera, y reson√≥ a trav√©s de los bosques¬Ľ cuando los r√ļtulos se dan cuenta de que su l√≠der ha ca√≠do. El poema √©pico condujo a este gran final, y cada detalle aqu√≠ en su final fomenta la pura magnificencia de la fundaci√≥n del imperio m√°s grande de la civilizaci√≥n occidental.

Glosario

garganta la garganta, el esófago, las mandíbulas o la cavidad oral de un animal voraz.

mirra una resina de goma fragante y de sabor amargo exhalada de cualquiera de las diversas plantas de Arabia y √Āfrica Oriental, utilizada en la fabricaci√≥n de incienso, perfume, etc.

inviolable no violado; mantenida sagrada o ininterrumpida.

despojado privado de cualquier cosa de valor por o como por la fuerza; robado; saqueado

carrera profesional moviéndose a toda velocidad; corriendo locamente

para lavar para lavar o ducharse.

tizones quemando pedazos de madera.

disputando que compite; que compite

profanado tratados con irreverencia o desprecio; profanado

Plaga cualquier cosa, como doctrina, considerada nociva o peligrosa.

no medicable que no se puede curar; incurable.



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