Libro VI



Resumen y An√°lisis Libro VI

Resumen

El Libro VI contin√ļa el relato de Rafael sobre la guerra en el cielo y comienza cuando Abdiel regresa a Dios desde las huestes de Satan√°s en el Norte. Los otros √°ngeles dan la bienvenida a Abdiel y lo llevan ante Dios, quien alaba al √°ngel leal por defender la verdad, aunque nadie lo ha apoyado. Luego, Dios asigna a Miguel y Gabriel para que lideren las fuerzas celestiales contra el ej√©rcito de Satan√°s. Sin embargo, Dios limita el n√ļmero de la fuerza celestial y su poder para igualar el de las huestes de Satan√°s.

La batalla dura dos d√≠as. El primer d√≠a, los √°ngeles derrotaron f√°cilmente a los √°ngeles rebeldes; en el segundo d√≠a, bajo el ataque de un ca√Ī√≥n construido por los demonios, la victoria de los √°ngeles no es tan f√°cil. En respuesta al fuego de los ca√Īones, las huestes celestiales se apoderan de monta√Īas, colinas y pe√Īascos y atacan a los rebeldes, literalmente enterr√°ndolos a ellos y a sus ca√Īones. Los rebeldes se atrincheran y comienzan a responder del mismo modo, y el aire pronto se llena con el paisaje. En este punto, Dios, temiendo por la seguridad f√≠sica del Cielo (√©l sabe que Satan√°s no es una amenaza real para su poder, pero los rebeldes est√°n literalmente destrozando el paisaje), llama al Hijo, quien ataca a los rebeldes solo en su carroza y f√°cilmente conduce a una brecha que se abre al infierno. Temerosos de avanzar o retroceder, los rebeldes finalmente se ven obligados a entrar en el infierno.

Rafael concluye su narración y le dice a Adán que Satanás ahora envidia la posición del Hombre y tratará de seducir a los dos humanos para que desobedezcan. Rafael le recuerda a Adán el destino de los ángeles rebeldes y le advierte que no ceda a la tentación.

An√°lisis

En el Libro VI, Milton presenta su descripción de la guerra épica. Sigue muchas de las convenciones de las grandes epopeyas clásicas, como el Ilíada y el Eneida, dando descripciones gráficas de batallas y heridas, destacando la ostentación del toma y daca en batallas individuales, y desarrollando escenas masivas de violencia caótica. Sin embargo, Milton va más allá de sus modelos clásicos y, en cierto sentido, se burla de la naturaleza de la guerra que describe. Las razones detrás de este sentido de burla en el Libro VI a menudo han sido discutidas y cuestionadas por críticos y comentaristas. El sentimiento general para cualquiera que vea una especie de humor burlón en las escenas de batalla es que Milton se enfrentaba a dos dificultades. Primero, el combate en el cielo es entre combatientes que no pueden ser asesinados, y segundo, no hay duda sobre el resultado de la batalla.

Para empezar, en el Libro V, Rafael le dice a Ad√°n que la descripci√≥n de la guerra debe ser necesariamente metaf√≥rica. Es decir, la mente humana no puede comprender la verdadera naturaleza de la guerra en el cielo, por lo que Rafael debe usar una t√©cnica comparativa y metaf√≥rica para que Ad√°n comprenda el evento. Desde el comienzo de la descripci√≥n de Rafael, la idea de que los √°ngeles inmortales con poderes divinos necesitar√≠an armaduras, espadas, incluso un ca√Ī√≥n especial, es rid√≠cula. Los √°ngeles, tanto leales como rebeldes, son tan poderosos que tales armas ser√≠an, en el mejor de los casos, superfluas y, en el peor, engorrosas. Por lo tanto, toda la naturaleza de la guerra que expone Rafael debe entenderse solo como un medio para permitir que la raz√≥n humana de Ad√°n tenga alguna idea de lo que realmente sucedi√≥ en el cielo.

Una visi√≥n alternativa del uso de armas por parte de los √°ngeles sugiere que Milton estaba tratando de presentar todos los tipos conocidos de guerra, desde las espadas y lanzas de la leyenda hom√©rica hasta la p√≥lvora y los ca√Īones del Renacimiento y la Restauraci√≥n, pasando por las armaduras medievales. Si bien esta raz√≥n para las armas puede ser v√°lida, no tiene nada que ver con el tono serio y c√≥mico de la guerra en general, un tono que resulta de la incapacidad de Raphael para expresar con precisi√≥n la lucha celestial.

Al relatar su met√°fora de la guerra, Rafael, intencionalmente o no, crea la sensaci√≥n de una epopeya simulada en lugar de una verdadera epopeya dram√°tica. Los encuentros uno a uno tienen un aspecto caricaturesco. Abdiel, cuyo hero√≠smo al enfrentarse a Satan√°s gana merecidos elogios de Dios, primero confronta a Satan√°s y lo derriba. Entonces Michael lo parte por la mitad. En el Il√≠ada, tal herida ser√≠a el fin del guerrero. Pero en Para√≠so perdidoNo se puede matar a Satan√°s para que la herida, como las heridas en los dibujos animados, cicatrice. El lector ve a Satan√°s abri√©ndose, pero sabe que regresar√°. Moloch tambi√©n es perseguido gritando desde el campo de manera ignominiosa. En todas partes los demonios son humillados, mientras que los √°ngeles, limitados en n√ļmero y poder por Dios, apenas rompen filas. Aunque el objetivo de Milton en esta escena no es precisamente la comedia, es demostrar mediante la unilateralidad de la lucha que los rebeldes no tienen ning√ļn poder real sobre Dios. La tensi√≥n dram√°tica no puede producirse cuando el resultado est√° predeterminado.

El tono semiserio del Libro VI contin√ļa en la descripci√≥n del segundo d√≠a de batalla. Satan√°s convenci√≥ tontamente a sus tropas de construir un ca√Ī√≥n para continuar la lucha. La tonter√≠a proviene de la noci√≥n de que un arma diferente ser√° m√°s efectiva que las primeras. Si a los √°ngeles no se les puede matar con espadas, tampoco se les puede matar con ca√Īones. La futilidad de sus planes se pierde para Satan√°s y sus compa√Īeros. Algo de comedia ocurre cuando los demonios disparan sus ca√Īones porque varias filas de √°ngeles son derribados por la bala de ca√Ī√≥n. Este resultado produce burla y regocijo para Satan√°s y Belial. Sin embargo, su alegr√≠a, a diferencia de la risa profunda de Dios ante la presunci√≥n de los rebeldes, es un falso optimismo. Su alegr√≠a es simplemente el preludio de la respuesta de los √°ngeles, que es un aluvi√≥n de rocas, colinas y monta√Īas que literalmente entierran a los rebeldes y sus ca√Īones, otra imagen de caricatura. Esta imagen es seguida por otra del mismo tipo, cuando los rebeldes se abren camino y comienzan a arrojar partes del paisaje a los √°ngeles. Esta representaci√≥n de colinas y monta√Īas volando por el aire y aterrizando sobre √°ngeles y demonios desprevenidos, sin efecto, no es la imagen t√≠pica de una guerra √©pica.

Finalmente, incluso el asalto final del Hijo a su carro produce una imagen humor√≠stica. El Hijo sale sin ayuda y literalmente arrolla a los rebeldes. Luego los conduce como ¬ęun reba√Īo de cabras¬Ľ (856-57) a trav√©s de una brecha hacia el infierno. Los rebeldes se retiran, primero del Hijo, luego del Infierno, sin querer confrontar a Dios o al lugar, ni aqu√≠ ni all√°. Finalmente, impotentes para resistir a Dios, son arrojados al lago de fuego del infierno. El supuesto poder de su rebeli√≥n y lucha no era m√°s que una ilusi√≥n rid√≠cula.

A lo largo de esta batalla, la descripci√≥n de Milton de la actitud de Dios ha sido divertida. Dios limita el n√ļmero y el poder de las fuerzas angelicales como para ponerse en desventaja, pero en realidad para enfatizar que solo su lado tiene poder real. Cuando los rebeldes tienen peque√Īos √©xitos, Dios se r√≠e. Cuando ocurre la gran lucha geogr√°fica, a Dios solo le preocupa la destrucci√≥n del paisaje y el caos que se est√° produciendo. Incluso aqu√≠, sin embargo, cuando Dios env√≠a al Hijo para el ataque final, es con limitaciones en el poder del Hijo. Que Dios ganar√° esta batalla nunca est√° en duda. Que los rebeldes no tienen poder contra Dios es la lecci√≥n que ense√Īa por la facilidad con que gana la batalla. El poder de los rebeldes y los √°ngeles est√° controlado por Dios, y los rebeldes eran arrogantes y rid√≠culos al pensar que pod√≠an derrocar a su creador. Milton no toma en serio la batalla porque los rebeldes no eran de ninguna manera una oposici√≥n seria a Dios.

Metaf√≥ricamente, Raphael hizo su punto. Satan√°s y sus compa√Īeros se rebelaron, pero no eran una amenaza real para Dios. La verdadera amenaza de los rebeldes estaba en el caos que provocaban, manifestado metaf√≥ricamente en el desarraigo del paisaje del segundo d√≠a. La afrenta a Dios fue en la rebeli√≥n; es decir, usar el libre albedr√≠o en desobediencia a Dios produce caos. El acto grave fue la desobediencia a Dios. La batalla es la forma en que Rafael representa metaf√≥ricamente el caos producido por la desobediencia, pero el punto principal de Rafael es que el poder en el acto de desobediencia es ilusorio. En cualquier momento que √©l quiera, Dios puede detener la rebeli√≥n y castigar la desobediencia.

Los rebeldes son, en √ļltima instancia, culpables de autoenga√Īo, un autoenga√Īo que se transporta al infierno. Aunque fueron completamente humillados en la batalla, los √°ngeles ca√≠dos a√ļn se unen a Satan√°s en el Libro I. Asumen que a√ļn pueden desafiar la autoridad de Dios y oponerse a √©l atacando al hombre. Su derrota rid√≠culamente f√°cil en la batalla parece olvidada por la mayor√≠a de los rebeldes.

Una nota final interesante sobre el Libro VI es el comentario de Rafael de que no nombra a muchos de los √°ngeles en la batalla porque la fama en la Tierra no es importante cuando tienes fama en el Cielo. Por otro lado, nombra solo algunos de los demonios porque no merecen fama.

Glosario

champ√°n (2) una amplia llanura; terreno llano y abierto.

apóstata (172) alguien que ha abandonado su creencia, fe, causa o principios.

para tratar (215) una gran prenda parecida a un manto que usan los sacerdotes en ciertas ceremonias; todo lo que cubre como un cabo, como una bóveda o el cielo.

imperativo (287) arrogante, arrogante, dominante.

despreciado (432) tratar o pensar con desprecio; desprecio.

espuma (479) para espumar o hacer espuma.

caprichos (614) una acci√≥n extra√Īa, exc√©ntrica o inesperada.



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