Libro III



Resumen y An√°lisis Libro III

Resumen

El Libro III se abre con un pr√≥logo, a menudo llamado ¬ęEl Pr√≥logo de la Luz¬Ľ, que se dirige a la ¬ęluz santa¬Ľ de Dios y el Cielo. En este pr√≥logo, Milton pide que la luz de Dios brille en su interior para poder revelar lo que ning√ļn hombre ha visto.

Despu√©s del pr√≥logo, Milton revela a Dios el Hijo (Jes√ļs) y la Hueste Celestial en el Cielo. Dios mira la Tierra y ve a Satan√°s acerc√°ndose a la casa del Hombre. Un concilio tiene lugar en el cielo. Este concilio se compone principalmente de una discusi√≥n entre Dios y el Hijo sobre c√≥mo responder√° el hombre a las artima√Īas de Satan√°s y cu√°l ser√° la resoluci√≥n final. Dios dice que el hombre ser√° corrompido por la traici√≥n de Satan√°s, pero que el mal resultar√° en el mismo Satan√°s.

Sin embargo, si el hombre no resiste la tentaci√≥n, ser√° culpa del hombre, ya que Dios ha provisto al hombre tanto de la raz√≥n como de la voluntad para resistir estas tentaciones. Sin embargo, debido a que la ca√≠da de Satan√°s y los otros √°ngeles rebeldes es peor que la del hombre (los √°ngeles cayeron por fallas personales; el hombre caer√° solo por fuerzas externas), Dios ofrecer√° misericordia al hombre a trav√©s de la gracia. Dios a√Īade, sin embargo, que a menos que uno est√© dispuesto a morir por el hombre, el hombre tendr√° que afrontar la muerte: la justicia divina exige esta pena por la transgresi√≥n del hombre. El Hijo dice que sufrir√° la muerte, pero tambi√©n la vencer√°, y mediante este sacrificio redimir√° al hombre del pecado del hombre.

La escena del Libro III ahora cambia del Cielo a Satan√°s, quien ha aterrizado en la frontera entre la Tierra y el Caos. Desde este asiento en la oscuridad, Satan√°s ve una luz y se mueve hacia ella. La luz es una escalera de oro que conduce al cielo. Desde este nuevo punto de vista, Satan√°s ve la magnificencia de la tierra y el hermoso sol que la ilumina. Mientras Satan√°s se mueve hacia el sol, ve al arc√°ngel Uriel y r√°pidamente se transforma en un querub√≠n. Satan√°s enga√Īa a Uriel y le pregunta d√≥nde se puede encontrar al Hombre. Uriel dirige a Satan√°s a la Tierra.

An√°lisis

El Libro III comienza con un pr√≥logo, al igual que el Libro I. Este pr√≥logo a menudo se llama ¬ęEl Pr√≥logo de la Luz¬Ľ porque se refiere a la ¬ęluz santa¬Ľ de Dios y el Cielo. La luz aqu√≠ est√° asociada con el bien eterno y contrasta con la oscuridad asociada con el Infierno y el mal en los Libros I y II. La idea que destaca en el conocido ‚Äúpr√≥logo a la luz‚ÄĚ que abre el Libro III es lo personal que es. La ceguera de Milton le impide ver ninguna luz excepto la luz de Dios, que ilumina la mente y que todav√≠a le permite ser poeta. Hace referencia al m√°s grande de los poetas √©picos cl√°sicos, Homero (Maeonides), que seg√ļn la tradici√≥n tambi√©n era ciego, ya dos profetas m√≠ticos ciegos, Tiresias y Phineas, que, aun ciegos, vieron lo que otros no pod√≠an a causa de un Sol. de dioses

Art√≠sticamente, pues, Milton logra situarse entre la erudici√≥n de una cl√°sica ¬ęInvocaci√≥n de la Luz¬Ľ (como en la obra de Dante Para√≠so) y una meditaci√≥n personal, casi l√≠rica, sobre la ceguera. En las l√≠neas finales de este pr√≥logo, Milton enfoca todo el pasaje mientras pide que la luz de Dios brille en su interior para poder revelar lo que ning√ļn hombre ha visto. En ese cierre, es capaz de transformar el mal de su ceguera en una percepci√≥n intelectual y espiritual que supera todo lo posible por la visi√≥n humana normal. Esta noci√≥n del mal convertido en bien se retoma tem√°ticamente en la siguiente secci√≥n del Libro III.

Milton se arriesg√≥ al hacer personajes de Dios y el Hijo en Para√≠so perdido. El problema primordial era c√≥mo convertir una figura que es la encarnaci√≥n de la perfecci√≥n, que es omnipotente, omnisciente y omnipresente, en un personaje ficticio. Adem√°s, dado que el Hijo (Jes√ļs) es, en la creencia cristiana tradicional, parte de la trinidad y, por lo tanto, parte de la divinidad, ¬Ņc√≥mo se convierte en un personaje separado de Dios? Milton abord√≥ el primer problema en su caracterizaci√≥n de Dios, una caracterizaci√≥n que ha recibido bastantes cr√≠ticas. En cuanto al segundo problema, Milton no era trinitario. No aceptaba que Dios y Jes√ļs fueran coeternos y cre√≠a que Jes√ļs era, en la estricta jerarqu√≠a del universo, imperceptiblemente al hombre, inferior a Dios. Por lo tanto, pudo tratar al Hijo como un personaje separado y distinto de Dios, as√≠ como el Hijo tiene poderes iguales a los de Dios ya veces se le llama Dios.

En la segunda sección del Libro III, el concilio en el Cielo, Milton presenta un contraste obvio con el concilio de demonios en el Infierno en el Libro II. Aquí el lector ve claramente que Dios tiene el control de todos, incluido Satanás. Además, en sus discursos, Dios y el Hijo proporcionan los argumentos que dan comienzo a la justificación de Milton de los caminos de Dios para el hombre.

Milton toma un gran riesgo artístico al presentar a Dios como un personaje porque Dios debe luego hacer los argumentos teológicos que se presentan. Dios debe explicar la creación del hombre, la tentación del hombre por parte de Satanás y la caída del hombre. Pero, además, Dios debe explicar claramente por qué su conocimiento previo de estos eventos de ninguna manera significa que la caída del hombre esté predestinada en el sentido de que Dios la provoque. Más bien, debe mostrar que la caída resulta del fracaso del hombre en usar los dones y habilidades que Dios le ha dado. Entonces Dios debe convencer al lector de que el Hombre merece el castigo por la caída, incluida la muerte eterna si nadie se presenta para aceptar la muerte en lugar del Hombre.

El argumento de Dios es esencialmente que el hombre tiene libre albedr√≠o, que el hombre tiene el poder para resistir la tentaci√≥n, pero que el hombre ceder√° a la tentaci√≥n porque no usa sus poderes. El conocimiento previo de Dios de que el hombre caer√° no indica predestinaci√≥n. Dios simplemente sabe lo que el Hombre har√°; Dios no hace que el hombre lo haga. Dado que el hombre se aleja de Dios debido a la debilidad del hombre, el hombre merece el castigo, incluso la muerte. Sin embargo, debido a que el hombre fue tentado a caer por Satan√°s, el hombre tambi√©n merece una oportunidad de redenci√≥n y salvaci√≥n. Todo el argumento es escol√°stico, incluso pedante, y al hacerlo, Dios suena m√°s como un maestro dickensiano que como un padre magn√°nimo y amoroso, y en este punto, el argumento de Dios parece m√°s d√©bil. √Čl cre√≥ al hombre, permite que Satan√°s tiente al hombre y luego culpa al hombre por ello. El hombre puede salvarse, pero debe morir. La Justicia Divina exige castigo como el Amor Divino ofrece salvaci√≥n. La √ļnica manera de resolver el dilema es que alguien asuma la muerte por el Hombre.

Intelectualmente, el argumento puede ser s√≥lido, pero para muchos lectores, Dios parece ser un administrador m√°s interesado en seguir los procedimientos escritos que en observar la situaci√≥n espec√≠fica. Aun as√≠, para el prop√≥sito de Milton, el punto de vista de Dios debe presentarse en un argumento claro y bien fundado. ¬ŅQui√©n mejor para presentar el argumento de Dios que Dios mismo? Probablemente ning√ļn autor puede crear a Dios como un personaje y no hacerlo menos que el sentido de Dios en la mente del lector. Para justificar los caminos de Dios ante el hombre, Milton hace lo que tiene que hacer. La representaci√≥n cuestionable de Dios es algo redimida por la representaci√≥n de Milton del Hijo (llamado ¬ęel Hijo¬Ľ ya que Jes√ļs, en el momento del poema, a√ļn no hab√≠a nacido en el mundo). El Hijo ve una soluci√≥n al problema y avanza voluntariamente, aceptando la muerte para vencerla y salvar al Hombre. El Hijo parece generoso y amoroso, ya trav√©s del Hijo, el lector puede ver el amor y la preocupaci√≥n de Dios por el hombre e ir m√°s all√° de los puntos de debate legalistas del argumento inicial de Dios. Finalmente, en el himno que la Hueste Celestial canta en adoraci√≥n al Hijo, el lector finalmente ve algo de la gloria del Cielo que Milton ha ignorado hasta ahora.

Este pasaje también destaca el contraste entre el Hijo y Satanás. Satanás preguntó a su consejo qué demonio dejaría el Infierno para encontrar la Tierra y corromper al Hombre. Cuando no se ofrecieron demonios, Satanás asumió la tarea solo. El Hijo asume la tarea opuesta y más onerosa de hacerse hombre, ir a la Tierra y sufrir la muerte para salvar al Hombre. En motivo, espíritu y acción, Satanás y el Hijo son casi opuestos directos.

En la secci√≥n final del Libro III, Milton dirige su atenci√≥n a Satan√°s, quien se encuentra entre el Caos y la Tierra contemplando su pr√≥ximo movimiento. Aqu√≠ Milton interrumpe el flujo de la narraci√≥n para describir un futuro limbo de la vanidad o para√≠so de los tontos que ocupar√° el √°rea donde est√° sentado Satan√°s. Esta descripci√≥n es la visi√≥n digresiva del futuro de Milton y no algo que Satan√°s imagina. A lo largo de los a√Īos, muchos comentaristas han cuestionado la ubicaci√≥n y el efecto de este pasaje. Milton interrumpe el flujo de su historia y argumento para describir a pecadores tan tontos como los que construyeron la Torre de Babel y el fil√≥sofo Emp√©docles, quien pens√≥ en demostrar su inmortalidad saltando a un volc√°n solo para que el volc√°n demostrara lo contrario arrojando a sus muertos. cuerpos de carne. A este grupo de pecadores necios, Milton suma un grupo de monjes, frailes y sacerdotes en una evidente s√°tira del catolicismo y creencias como el limbo, que el protestantismo hab√≠a rechazado. Es dif√≠cil defender la posici√≥n de Milton de este pasaje digresivo en este lugar del poema.

La √ļltima escena del Libro III muestra a Satan√°s como un cambiaformas. Asume la apariencia de un querub√≠n, uno de una orden menor de √°ngeles, para hablar con el arc√°ngel Uriel en el sol. (El sol en s√≠ proporciona un final apropiado para el Libro III, ya que el libro se abri√≥ con la ¬ęInvocaci√≥n a la Luz¬Ľ y ahora se cerrar√° con el sol brillando sobre la Tierra). La apariencia de Satan√°s como querub√≠n demuestra gr√°ficamente dos ideas tem√°ticas que continuar√°n repetirse en el poema. Primero, Satan√°s ser√°, en muchos sentidos, disminuido del ser magn√≠fico que parece ser en el Libro I. El disfraz de querub√≠n, en el que aparece como un √°ngel mucho m√°s peque√Īo y menos significativo de lo que era, es la primera de varias im√°genes que transmitir esta idea. En segundo lugar, Uriel no reconoce a Satan√°s porque el disfraz ejemplifica la hipocres√≠a. Milton dice que la hipocres√≠a es el √ļnico pecado que los √°ngeles no pueden reconocer. Solo Dios omnisciente puede ver la hipocres√≠a. En libros posteriores, Satan√°s no siempre podr√° usar la hipocres√≠a para ocultar su identidad. Pero aqu√≠, en forma de querub√≠n, Satan√°s recibe de Uriel la informaci√≥n que necesita para encontrar a Ad√°n, Eva y el Jard√≠n.

Glosario

brillante (93) [Obs.] halagar o halagar. Usado por Milton para describir las mentiras de Satan√°s.

presciencia (118) conocimiento de algo antes de que suceda o exista; presciencia.

encarnar (315) dotado de un cuerpo, esp. un cuerpo humano; en forma de cuerpo. el Hijo se convertir√° encarnar para salvar al Hombre.

Demonio (430) aquí, Satanás.

Caos (421) el desorden de la materia sin forma y el espacio infinito, supuestamente existente antes del universo ordenado que personifica Milton.

postigo (484) una peque√Īa puerta o port√≥n, esp. un conjunto en o cerca de una puerta o port√≥n m√°s grande. Usado por Milton para Heaven’s Gate.

Limbo (495) en algunas teolog√≠as cristianas, morada o estado eterno, ni cielo ni infierno, de las almas de los ni√Īos o de otros que mueren en el pecado original pero libres del grave pecado personal, o de los que mueren antes de la venida de Cristo; la morada temporal o el estado de todas las almas santas despu√©s de la muerte.

Serafines, Serafines (667) cualquiera de las más altas órdenes de ángeles.

cenador (734) un lugar rodeado de ramas colgantes de √°rboles o enredaderas; arrojar



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