Libro 19



Resumen y An√°lisis Libro 19

Resumen

Los pretendientes se fueron a casa a pasar la noche. Ulises le indica a Telémaco que recoja las armas y las esconda donde no estén disponibles para los pretendientes al día siguiente. Melantho, la doncella irrespetuosa que se acuesta con Eurímaco, se enfrenta una vez más al mendigo/Odiseo.

Finalmente a solas con Pen√©lope, Ulises ofrece pruebas convincentes de que conoc√≠a a su marido. Pen√©lope parece sospechar de su identidad. Una anciana nodriza, Eurycl√©ia, se encarga de ba√Īar al hu√©sped. Ella comenta inocentemente cu√°nto se parece a su rey, a quien ha criado desde la infancia. At√≥nita, identifica una cicatriz, por encima de la rodilla, dejada por un colmillo de jabal√≠, y se da cuenta de que, de hecho, est√° ba√Ī√°ndose, su amo. Ulises inmediatamente y con severidad jura su silencio, prohibi√©ndole incluso decirle a Pen√©lope su identidad.

Despu√©s del ba√Īo, Pen√©lope se encuentra de nuevo con el mendigo/Odiseo y le revela que al d√≠a siguiente tendr√° un concurso para elegir marido y satisfacer a los pretendientes. El desaf√≠o implica una haza√Īa que solo Odiseo hab√≠a realizado antes: atar su gran arco y disparar una flecha a trav√©s de una l√≠nea recta de doce hachas. Ulises aprueba con entusiasmo su plan.

An√°lisis

Esta secci√≥n de la epopeya se ocupa principalmente de la cuesti√≥n de la identidad de Odiseo. Los eruditos discrepan vehementemente sobre cu√°nto sabe Pen√©lope. En la superficie, parece aceptar al mendigo como otro extra√Īo viajero, ciertamente m√°s interesante que la mayor√≠a, pero sin mucho significado personal para ella. El mendigo/Odiseo afirma repetidamente que el regreso del marido es inminente; ella permanece esc√©ptica. Debajo de la superficie, sin embargo, el lector puede ver varios indicios de que Pen√©lope al menos sospecha de la verdadera identidad del vagabundo.

Cuando finalmente se encuentran Ulises y Pen√©lope, ella dirige la conversaci√≥n. Primero, quiere que la mendiga/Odisea comprenda sus considerables esfuerzos para disuadir a los pretendientes: us√≥ la juventud de su hijo como excusa. Durante tres a√Īos, retuvo a los pretendientes a trav√©s de su sudario, dici√©ndoles que deber√≠a terminar un sudario para Laertes, su suegro, contra ese triste pero inevitable momento de su muerte. Durante el d√≠a trabajaba en su telar a la vista de los pretendientes; de noche deshac√≠a la trama del d√≠a. Tuvo √©xito en este enga√Īo hasta que su propio sirviente revel√≥ la verdad, un punto que tambi√©n influye en el juicio final de Odiseo sobre los sirvientes en el Libro 22.

Habi√©ndose identificado as√≠ ante el visitante, Pen√©lope lo sondea en busca de informaci√≥n de fondo. Ulisses responde con una autobiograf√≠a ficticia que incluye una amistad con su marido. Pen√©lope lo pone a prueba haci√©ndole preguntas espec√≠ficas sobre la ropa y los camaradas de Odiseo. El mendigo/Odiseo tiene respuestas impresionantes, citando una capa de lana p√ļrpura y un broche de oro con un perro sosteniendo un ciervo. Menciona al heraldo de Ulises, Eur√≠bates.

Finalmente, predice que su esposo regresar√° cuando muera la luna vieja y salga una luna nueva ese mismo mes. (Los cr√≠ticos mencionan esto como una de varias referencias a la muerte y el renacimiento en la epopeya, siendo otras referencias el regreso de Odiseo de la Tierra de los Muertos; su llegada, desnudo y cubierto de barro, a Fecia; y su regreso a √ćtaca). Pen√©lope admite la precisi√≥n de la descripci√≥n de su marido, pero se pregunta, moment√°neamente y con gran belleza, si realmente existi√≥: ¬ęOdiseo. ¬ŅHab√≠a un hombre o era todo un sue√Īo?¬Ľ (19,363)

El argumento m√°s fuerte para concluir que Pen√©lope sospecha al menos que el extra√Īo es su esposo comienza con su llamada a Euriclea para que ba√Īe a su invitado. Le dice a la enfermera que ¬ęvenga a lavarle el amo… como en a√Īos¬Ľ (19,407). Pen√©lope parece haber comenzado a pedirle a la enfermera que le lave los pies a su jefe. Ella cambia esto, a mitad de la oraci√≥n, a una l√≠nea poco probable sobre que el invitado es el maestro. estaba. El traductor de Fagles usa puntos suspensivos para indicar una pausa, realizada en el orden de las palabras griegas. Euriclea, que cuid√≥ de Odiseo cuando era ni√Īo, pronto lo identifica como su amo (en gran parte debido a la cicatriz sobre su rodilla, que ve cuando lo ba√Īa).

Apoyando a√ļn m√°s la suposici√≥n de que Pen√©lope es consciente de la identidad del mendigo es que, despu√©s de ba√Īarse, conf√≠a en √©l en un grado notable. Ella comparte un sue√Īo con √©l, en el que un √°guila mata a su bandada de gansos y luego adopta una voz humana para decirle que √©l, el √°guila, es su marido y los gansos son los pretendientes. Pen√©lope se pregunta si este es un sue√Īo de la puerta de marfil (lo que significa que es insignificante) o la puerta de cuerno (lo que indica que el sue√Īo es verdadero o prof√©tico).

Lo m√°s interesante es el concurso que Pen√©lope decide para elegir a su marido. La prueba, al d√≠a siguiente, ser√° ver qui√©n puede atar correctamente el gran arco de Odiseo y disparar con precisi√≥n una sola flecha a trav√©s de una docena de hachas seguidas. Ciertamente, no es casualidad que solo un hombre, el mismo Odiseo, haya sido capaz de lograr esta haza√Īa.

Glosario

icmalius fabricante de sillas y artesano de la madera en √ćtaca.

sudario una tela, a menudo adornada, utilizada para envolver un cuerpo para el entierro.

Knoss una gran ciudad en Creta.

Parnaso un pico (alrededor de 8,060 pies de altura) en el sur de Grecia, al norte del Golfo de Corinto.



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