La mutabilidad de la historia.



Ensayos críticos La mutabilidad de la historia

Una de las preguntas planteadas en 1984 es la idea de que la historia es mutable o cambiable, que la verdad es lo que el Partido la considera, y que las verdades que se encuentran en la historia son los cimientos de los principios del futuro. Algunos l√≠deres fascistas alemanes en ese momento se jactaron de que si dices una mentira en voz alta y con la suficiente frecuencia, la gente la aceptar√° como la verdad. Los estalinistas perfeccionaron este modus operandi reescribiendo personas y eventos dentro y fuera de la historia o distorsionando hechos hist√≥ricos para adaptarlos a los prop√≥sitos del Partido. ¬ęQuien controla el pasado controla el futuro: quien controla el presente controla el pasado¬Ľ, reza la consigna del Partido en 1984.

El puesto de Winston Smith en el Ministerio de la Verdad es crear o forjar el pasado en algo irreconocible para cualquier persona con una memoria precisa (incluso la memoria se controla en 1984) para que cada falsedad ¬ęse convierta¬Ľ en un hecho hist√≥rico. En un momento, Ocean√≠a est√° y siempre ha estado en guerra con un enemigo, al momento siguiente est√° y siempre ha estado en guerra con otro, y la gente de Ocean√≠a acepta la informaci√≥n como verdadera. Es una exageraci√≥n de un fen√≥meno que Orwell observ√≥ en su propio tiempo y relat√≥ con verdadera claridad en 1984: La gente cree m√°s f√°cilmente lo que puede creer m√°s convenientemente.

La novela distingue entre verdad (Los real asuntos y circunstancias de un evento) y hecho de que (Qu√© son cre√≠a sean los problemas y las circunstancias de un evento) y luego explora los matices sociopol√≠ticos, √©ticos y morales del mal manejo de los hechos para controlar a los individuos y las sociedades con fines pol√≠ticos. A Orwell le preocupaba que el concepto de verdad estuviera desapareciendo del mundo. Despu√©s de todo, en el campo de las relaciones humanas del que forma parte la pol√≠tica, lo que se cree es mucho m√°s poderoso que lo que es real. Si los l√≠deres de las naciones son las personas que dictan el qu√©, d√≥nde, cu√°ndo, qui√©n y c√≥mo de la historia, no cabe duda de que las mentiras llegan a los libros de historia, que estas mentiras se ense√Īan a los ni√Īos en edad escolar y que eventualmente se vuelven hist√≥ricas. hecho.

Esta preocupaci√≥n es evidente en 1984. Durante el tiempo de Orwell como luchador de la resistencia en Espa√Īa, experiment√≥ esta reescritura de la historia de primera mano: se dio cuenta de que las historias de los peri√≥dicos a menudo eran inexactas: a menudo hab√≠a relatos de batallas en las que no hubo combate o ning√ļn relato de batallas en las que cientos de hombres tuvieron muri√≥. Orwell admiti√≥ que gran parte de la historia era mentira y se sinti√≥ frustrado por el hecho de creer en la historia. pudo escribirse con precisi√≥n.

Esta ¬ęreescritura¬Ľ de los hechos no est√° reservada a los gobiernos totalitarios. Incluso en nuestro propio tiempo, los candidatos en todos los niveles de gobierno, incluidos los de presidente, ¬ęrecuerdan¬Ľ las cosas de manera diferente, y los pol√≠ticos de todo el pa√≠s intentan ¬ędar la vuelta¬Ľ a los acontecimientos que nos afectan a todos. Es como si un hecho pudiera borrarse de la historia si la poblaci√≥n no lo recordara. Y nuevamente, en todos los niveles, se utiliza un lenguaje inespec√≠fico o ambiguo para ensombrecer o cambiar los hechos reales a fin de favorecer la posici√≥n o la ideolog√≠a de los candidatos o l√≠deres. Con cada era, se niega a nuestros ¬ęh√©roes¬Ľ y se reescriben los libros de historia. A medida que cambian la cultura y la ideolog√≠a, cambia la historia. A veces estas distorsiones son diferencias de perspectiva inocentes e inocuas; en otras ocasiones son mortalmente peligrosas.



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