la filosofia de leibniz



Ensayos críticos La filosofía de Leibnitz

No se intenta aqu√≠ presentar en detalle una descripci√≥n de la filosof√≠a de Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646-1716), que Voltaire llam√≥ ¬ęoptimismo¬Ľ, t√©rmino que us√≥ como subt√≠tulo para Sincero, pero s√≥lo para llamar la atenci√≥n sobre los puntos relevantes para la comprensi√≥n del relato filos√≥fico. Pangloss se refiri√≥ al alem√°n como ¬ęel metaf√≠sico m√°s profundo de Alemania¬Ľ, y en vista de su uso constante de t√©rminos y conceptos leibnitzianos, a menudo se lo identificaba con el fil√≥sofo alem√°n. En esa medida, a trav√©s del personaje de Pangloss, Voltaire satirizaba a Leibnitz. Pero el gran fil√≥sofo y matem√°tico, el hombre que fue co-descubridor con Newton, aunque de forma independiente, del c√°lculo diferencial, era cualquier cosa menos una figura tan rid√≠cula.

Aunque ya en 1733 Voltaire hab√≠a escrito en una nota en templo de la gota que ning√ļn hombre de letras hab√≠a honrado m√°s a Alemania y que Leibnitz era m√°s universal que su venerado Newton. No fue hasta 1737 que realmente se interes√≥ por la filosof√≠a. Ese a√Īo, Federico el Grande le escribi√≥ con entusiasmo sobre las obras de Christian Wolff, el hombre al que se atribuye la sistematizaci√≥n de las opiniones de Leibnitz. Su amante, la Sra. du Ch√Ętelet, fue un leibnitziano dedicado, y durante su estancia en Cirey, Voltaire, aunque centr√°ndose principalmente en Newton, particip√≥ en el estudio y largas discusiones sobre la filosof√≠a del alem√°n.

Desde el principio y hasta fines de 1756, Voltaire elogi√≥ a Leibnitz. As√≠, en la carta a Koenig, el matem√°tico alem√°n, fechada en noviembre de 1752, expres√≥ su admiraci√≥n por la forma de pensar del fil√≥sofo y su tendencia a esparcir las ¬ęsemillas de las ideas¬Ľ. y no Siglo Luis XIV (1756), escribi√≥ con la aprobaci√≥n del hombre. Pero fundamentalmente, Voltaire desconfiaba de todos los intentos de filosof√≠a sistem√°tica. En 1737 escribi√≥ a Federico el Grande: ¬ęToda metaf√≠sica contiene dos cosas: todo lo que saben los hombres inteligentes; segundo, lo que nunca sabr√°n¬Ľ. Ciertas opiniones que compart√≠a con Leibnitz. Tambi√©n cre√≠a en un Ser Supremo que cre√≥ el universo y cuya gloria se manifiesta en los cielos y en la tierra; y rechaz√≥ la idea de que el mundo fuera enteramente mec√°nico, determinado o material. El registro muestra que no rechaz√≥ el optimismo sin luchar. Entre sus obras que indican una tendencia a mantener una visi√≥n optimista de la vida se encuentran lunes (1736), Discurso en vers sur l’homme (1736-41), micromegas (1739), Le monde comme il va (1746), y Zadig (1747). Pero fue realmente una lucha para √©l. Por ejemplo, no pod√≠a aceptar la idea de que los acontecimientos humanos pueden ser explicados por el providencialismo. De√≠sta que era, su Dios estaba ausente, para usar la frase de Carlyle. En una carta escrita a fines de la d√©cada de 1730, us√≥ la analog√≠a de los ratones en la bodega del barco y la total indiferencia del capit√°n del barco, la misma analog√≠a que repiti√≥ cerca del final de Sincero. Hacia 1741, Voltaire se hab√≠a pronunciado claramente en contra de los principios fundamentales del leibnitzianismo. Escribi√≥: ¬ęFrancamente, Leibnitz s√≥lo confundi√≥ las ciencias. Su raz√≥n suficiente, su continuidad, su plenum (abarcador del universo), sus m√≥nadas, son los g√©rmenes de la confusi√≥n de la que M. in-quarto, que pondr√° Cabezas alemanas m√°s que nunca acostumbradas a leer mucho y entender poco¬Ľ. Aunque elogi√≥ a Leibnitz en el Siglo Luis XIV (1756), tambi√©n lo llam√≥ ¬ęun peu charlat√°n¬Ľ.

Los dos puntos principales de la filosof√≠a leibnitziana son que Dios es ben√©fico y que al crear el mundo cre√≥ lo mejor posible. Cabe se√Īalar que el fil√≥sofo no argument√≥ que el mundo era perfecto o que el mal no exist√≠a. Lo que quer√≠a decir era que, gracias a la bondad de Dios ya su constante preocupaci√≥n por su creaci√≥n, emerge finalmente lo que es moral y justo: es la realidad √ļltima. Se trata de poder ver el plan Divino en su totalidad y no juzgar por partes aisladas. Leibnitz sostuvo que la naturaleza se mueve de manera ordenada; que sus leyes son inmutables; que cualquier desviaci√≥n perturbar√≠a el universo. La materia la defini√≥ como algo indivisible. Su nombre para eso era monada. Toda la materia, seg√ļn su teor√≠a, estaba compuesta de m√≥nadas, y √©stas se elevan en una escala jer√°rquica desde la m√°s baja hasta la m√°s alta. Y as√≠ explica el principio de continuidad y ser en la Gran Cadena del Ser.

Para cuando lleg√≥ a escribir Sincero, Las extensas lecturas y experiencias de Voltaire le proporcionaron razones suficientes para rechazar estas ideas. La frase ¬ętodo est√° bien¬Ľ, un estribillo en Sincero, expresado una y otra vez por el joven h√©roe y Pangloss, su maestro, es despreciado; ¬ęel mejor de los mundos posibles¬Ľ se convierte en una broma oscura. La creencia de que todo forma una cadena y que cada individuo debe mantener su lugar en esa cadena se descarta como una pura tonter√≠a. Voltaire tambi√©n rechaza la creencia de que el mal personal s√≥lo contribuye al bien general, que los acontecimientos humanos son enteramente providenciales y que la armon√≠a est√° preestablecida.



Deja un comentario