ko wakatsuki



An√°lisis del personaje de Ko Wakatsuki

Lo más significativo para la supervivencia de la hospitalización de Jeanne es su supervivencia de las travesuras maníaco-depresivas de su padre. En los primeros días, cuando comparte la cama con mamá y usa ropa holgada de la Primera Guerra Mundial, sus risitas burbujean alegremente a la superficie. Sin embargo, el regreso de Ko pone al límite el delicado equilibrio de una familia. Su alcoholismo y sus arrebatos desenfrenados aterrorizan a Jeanne, que no tiene acceso fácil a escapar. Al igual que las máscaras contrastantes del teatro, Ko, el doble enemigo/salvador de la familia Wakatsuki, se pavonea con orgullo pero choca contra un muro de acusaciones locales de que fue liberado de Fort Lincoln a través de una colaboración.

Rechazando audazmente la etiqueta de inu y al salir del arresto domiciliario autoimpuesto, Ko transforma su bast√≥n en un bast√≥n, una se√Īal de orgullo por la masculinidad. Capaz de intimidar a Woody para que posponga su servicio militar hasta que un aviso de reclutamiento lo haga obligatorio, Ko regresa a su puesto como gerente en la casa de Wakatsuki y a un puesto de importancia como lector de peri√≥dicos y traductor para los reclusos que no saben leer ingl√©s. Mientras mam√° trabaja en el hospital, √©l se retira del trabajo y se dedica a los placeres simples, cuidando su jard√≠n de rocas, haciendo dentaduras postizas y construyendo muebles.

La verdadera prueba de la resiliencia de Ko es su libertad concedida, que rechaza hasta que los decretos del gobierno lo obligan a regresar a la vida civil. A medida que se ha acostumbrado a la vida en la costa oeste, rechaza el llamado de sus hijos a Nueva Jersey y lleva a su familia a Long Beach en tres viajes por el desierto de ida y vuelta. En Cabrillo Homes, contin√ļa creando sue√Īos de √©xito a trav√©s de un proyecto de vivienda construido en Jap√≥n y una empresa fallida en el negocio del abul√≥n seco. Finalmente, reconoce que debe volver a la agricultura.

En Santa Clara, Ko desaparece del cuadro. Jeanne indica que rompe su adicción autodestructiva al alcohol y logra cultivar fresas. Su insistencia en que su décimo hijo siga los códigos de conducta japoneses revela que no tiene intención de aflojar su papel de padre de familia. Para Jeanne, lo peor de la obstinada individualidad de Ko es su aparición en una ceremonia de honor de la PTA, donde la humilla con una reverencia demasiado formal que es inapropiada para la situación.



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