Jiang Weili/Winnie Louie



An√°lisis de personajes Jiang Weili/Winnie Louie

Claramente, el personaje de Jiang Weili, m√°s tarde Winnie Louie, tiene la responsabilidad principal de conducir la historia, mantener al lector interesado y hacer que la novela sea cre√≠ble. Para el lector, se convierte en una persona real con muchas cualidades encomiables, pero no es perfecta. ¬ŅC√≥mo esta mujer de otro tiempo y de otro lugar se vuelve tan real, tan admirable, tan familiar y, sin embargo, siempre estamos aprendiendo algo nuevo sobre ella, hasta la √ļltima p√°gina? Podemos encontrar respuestas estudiando no las experiencias principales de Weili en la novela, sino investigando los antecedentes y la personalidad de Weili, como lo revelan sus reacciones a sus experiencias.

En el contexto de las inseguridades infantiles de Weili, pasan volando breves instant√°neas de su madre: pein√°ndose, examin√°ndose la cara en el espejo, ofreci√©ndole a su hija una galleta inglesa. No hay una raz√≥n expl√≠cita para la posici√≥n de segunda categor√≠a de la madre en la vida de Jiang, pero la falta de un hijo sugiere que Jiang pudo haber resentido el nacimiento de una ni√Īa. La madre independiente y rebelde establece la norma para Weili, sonriendo mientras le lanza palabras de enojo a Jiang y se retira a su habitaci√≥n solitaria, tal vez para nutrir los sue√Īos rom√°nticos de Lu. Para Weili, el castigo por la independencia llega cuando su madre ya no puede pagar el costo. Es Weili quien debe soportar una mezcla de ¬ęhistorias divertidas y malas, secretos terribles y cuentos rom√°nticos¬Ľ que se cuentan sobre la madre fugitiva.

Es significativo el hecho de que Weili luego asista al alma mater de su madre, la escuela misionera cat√≥lica en Shangh√°i, y disfrute de cierto grado de riqueza y privilegios como madre de su madre. si que, o ¬ępeque√Īo coraz√≥n¬Ľ. Este establecimiento de un lugar en la jerarqu√≠a dom√©stica de la mujer antecede a una inesperada adaptaci√≥n a otra casa, donde sus t√≠as y primas superan en n√ļmero a su t√≠o. En sus pat√©ticos intentos de dar sentido a la desaparici√≥n de su madre, Weili re√ļne fragmentos de hechos y chismes junto con agujas de la familia de su t√≠o, a quien no le agrada tener que criar a otra ni√Īa. Entristecida despu√©s de que su madre se va, Weili tambi√©n acepta voluntariamente la culpa y le admite a Pearl: ¬ęEn mi coraz√≥n, hay una peque√Īa habitaci√≥n. Y en esa habitaci√≥n hay una ni√Īa peque√Īa, todav√≠a de seis a√Īos. Ella siempre est√° esperando, una esperanza. dolorida, esperando m√°s all√° de la raz√≥n¬Ľ. Para llenar este nicho vac√≠o, Weili riega un bulbo de flor seca con la esperanza de que ¬ęse convierta en una doncella hada que podr√≠a ser mi compa√Īera de juegos¬Ľ.

En sus momentos optimistas, la Winnie adulta es una inteligencia natural, a veces sin querer. Algunas de las mejores l√≠neas de la novela deben su gracia y encanto a su refrescante franqueza: ¬ę¬ŅC√≥mo puedo cantar ‘Noche de paz, alegr√≠a para el mundo’ cuando quiero gritar y decir: ¬°Me alegro de que est√© muerto! Pensamiento equivocado, d√≠a equivocado¬Ľ. En un peque√Īo peregrinaje a su casa, hace los gestos femeninos que revelan su maquillaje: las gangas Happy Super, un momento privado para desempolvar la foto de Jimmy, un ce√Īo fruncido anticlim√°tico para un playboy que Samuel compr√≥ en 1964. Tal vez intuitivamente, teme mudarse a las habitaciones remotas del coraz√≥n de su familia como la t√≠a Du, que ol√≠a a bolas de naftalina. Ya, como Alicia en el pa√≠s de las maravillas esperando que su gata Dinah la extra√Īe, Winnie se siente innecesaria, desconectada y cree que nadie la ha escuchado desde que Jimmy muri√≥ y la dej√≥ sola.

Muy introspectiva, muy exigente consigo misma y con sus hijos, Winnie recuerda los turbulentos a√Īos de la adolescencia cuando advirti√≥ a Pearl contra los tampones, la sombra de ojos azul y el apego a ¬ęese chico Randy¬Ľ que ped√≠a una cerveza. La narrativa de Winnie sigue las etapas del conocimiento a trav√©s de tres niveles:

  1. desde chivo expiatorio (¬ęConfucio, ese hombre horrible que hizo esa sociedad¬Ľ)
  2. por apreciando y celebrando la fuerza femenina, ilustrado por la mujer con la escoba que busca a un ni√Īo enterrado entre los escombros y grita: ¬ę¬°Mi culpa! ¬°Mi culpa!¬Ľ
  3. y finalmente a verbalizando su primera ira y desafío de Wen Fu.

Despu√©s del nacimiento de Danru, Weili se felicita por cambiar gradualmente, explorar sus sentimientos y conocer a Gan, un posible amigo y amante. Los contratiempos hieren su ego vulnerable y le recuerdan: ¬ę¬°Qu√© tonta fui! Pensar que mi cuerpo era m√≠o¬Ľ. Como Juana de Arco frente al establecimiento social y religioso de su √©poca, Weili sonr√≠e a la sala del tribunal y grita: ¬ęPrefiero dormir en el piso de cemento de una prisi√≥n… que ir a la casa de ese hombre¬Ľ. Solo Winnie sabe cu√°nto le cost√≥ esa sonrisa descarada.

M√°s adelante en su vida, Winnie emerge del pozo de la opresi√≥n patriarcal observando y recuper√°ndose de sus propios errores. Ella admite f√°cilmente a Pearl que Samuel fue el segundo en su amor. Con respecto a Hulan, se irrita por las mismas cualidades que la mantuvieron con vida durante los a√Īos de la guerra: franqueza, coraje al dar a luz al beb√© del aldeano an√≥nimo y un esfuerzo por terminar con el secreto y las mentiras que a√≠slan a Winnie de Pearl. Winnie estereotipa al joven Hulan como regordete, sencillo y pasado de moda como la ropa tendida a secar, con modales r√ļsticos. A diferencia de Weili, que creci√≥ entre gente amable, Hulan no tiene reparos en su cuerpo, disfruta de la superstici√≥n imaginativa sobre un manantial m√°gico y proporciona la falda roja que le permite al Viejo Sr. Weili reconoce signos de debilidad en Hulan que son corregibles: come en exceso durante la hambruna para evitar la hambruna que le recuerda su pasado, y aprecia los anteojos nuevos, a trav√©s de los cuales estudia los caracteres chinos mientras Weili le ense√Īa a leer.

A trav√©s de fortalezas y defectos, Weili y Hulan se benefician de su hermandad de guerra a medida que los acontecimientos los arrastran hacia abajo. El desarrollo paralelo de Weili y Hulan (elegir maridos que se han comprometido con otras mujeres, trabajar para mejorar las viviendas infestadas y llorar la muerte de Danru y Jiaguo despu√©s de la epidemia) sugiere que sus vidas est√°n tan entrelazadas que comparten muchos secretos, muchos proyectos. , muchas penas que nadie m√°s puede apreciar. Al final, Helen se r√≠e de Pearl: ¬ęTe dije que iba a morir para que ustedes dos se contaran sus secretos¬Ľ. Como madre de Little Yu y Peanut, Helen siempre ha respetado el coraje de Winnie y ha atesorado los aretes de jade que representan el v√≠nculo de Winnie con la mujer m√°s preciada de su vida, su madre.

En general, Tan cuenta la historia de Weili con una especie de orgullo por el coraje femenino que proviene de la experiencia y de conocer a Daisy Tan, una madre como Winnie. Como se√Īala Tan en La dama de la luna:

Pero ya ves, ya me había encontrado. Descubrí qué tipo de tigre era realmente. Porque ahora sabía que había muchos tipos de deseos, algunos que venían de mi estómago, algunos que eran egoístas, algunos que venían de mi corazón. Y supe cuáles eran los mejores deseos: los que podía cumplir por mi cuenta.

Mientras da forma a su propio destino, Weili tiene el coraje de desafiar y dispararle a Wen Fu, tirar sus pantalones por la ventana, regodearse con su muerte, luego quemarlo en efigie y disfrutar de sus agon√≠as en el infierno. Helen felicita a Winnie por haber, hace a√Īos, tragado agua del manantial m√°gico, el ant√≠doto contra la amargura, y ¬ęcambiado todo: tu est√≥mago, tu coraz√≥n, tu mente. Todo dulce¬Ľ. Winnie, con cuidado de no dejar la √ļltima palabra en manos de Helen, responde: ¬ęEn paz… sin preocupaciones, sin penas¬Ľ.

La elecci√≥n de una diosa personal para el altar del depuesto dios de la cocina, que le dar√° a su hija Pearl, es el √ļltimo acto de autodeterminaci√≥n de Winnie.



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