hermia



Análisis del personaje de Hermia.

Los críticos a menudo reconocen la similitud entre Hermia y Helena porque ambas representan las luchas del amor adolescente. Pero estas dos jóvenes son más diferentes que sus contrapartes masculinas, Lysander y Demetrius, quienes, de hecho, son indistinguibles. Estas dos jóvenes no solo muestran las pruebas y tribulaciones del amor juvenil, sino que sus interacciones enfatizan la importancia de la amistad femenina y las expectativas de género que a menudo dificultan la vida de las mujeres. Cuando comienza la obra, Hermia está en juicio. Su padre insiste en que se case con Demetrius, el hombre que él prefiere, antes que con Lysander, el hombre al que ama. Su padre le recuerda a la audiencia que Hermia no tiene elección en este asunto: Hermia es su propiedad, y las leyes establecen que puede disponer de ella como le plazca, incluso si eso significa enviarla a la muerte. Teseo está de acuerdo: según él, el padre de Hermia debería ser un dios para ella. Ella es solo una forma de cera que fue impresa con el poder de su padre. Incluso si Teseo le ofrece la opción de vivir en un convento en lugar de morir, no le permitirá tomar su propia decisión sobre un marido. Su «fantasía» entra en conflicto con la «voluntad» de su padre, enfatizando que un adolescente no tiene poder contra la voluntad de la ley.

Más adelante en la obra, se critica a Hermia por ser «oscura», etíope, en contraste con la rubia «clara» de Helena. La «oscuridad» de Hermia es significativa y nos recuerda los insultos raciales que continúan plagando nuestra cultura. Asimismo, sus temores de que Lysander la haya abandonado porque es más baja que Helena muestran que los problemas de imagen corporal no son un problema reciente para las mujeres: incluso en el siglo XVI, las mujeres equiparaban la construcción con el deseo, encontrándose muchas veces en el extremo corto de este palo. . La creencia de Hermia de que Lysander la abandonó debido a su tipo de cuerpo también enfatiza la inconstancia del amor, que a menudo no se basa en rasgos de carácter profundos sino en aspectos triviales de la apariencia.



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