Hacia rutas salvajes: resumen y análisis | Capítulo 9 | guía de estudio



Resumen y Análisis Capítulo 9

Resumen

El autor Krakauer cita una carta escrita por Everett Reuss, un artista de Utah que desapareció en el desierto del suroeste de Estados Unidos en 1934: “La belleza de este país se está convirtiendo en parte de mí. Siempre he estado insatisfecho con la vida como vive la mayoría de la gente. Siempre quiero vivir más intensa y ricamente».

Krakauer sugiere que esta carta podría haber sido escrita 60 años después por otro joven vagabundo: Christopher McCandless. Al igual que McCandless, Reuss también cambió su nombre, primero le pidió a su familia que lo llamara Lan Rameau y luego cambió su identidad una vez más a Evert Rulan. Además, Reuss se identificaba tanto con la ciencia ficción de Julio Verne que a menudo se refería a sí mismo como el Capitán Nemo, el personaje que huye de la civilización en la novela de Verne. Veinte mil leguas de viaje submarino. De hecho, la última evidencia de Everett Reuss se encontró en Davis Gulch a lo largo del río Colorado en Utah, donde inscribió «NEMO 1934» en piedra a la entrada de un antiguo granero indio Anasazi. Reuss nunca fue encontrado y Krakauer enumera varias teorías para explicar su desaparición.

Krakauer conecta a Everett Reuss y Christopher McCandless con aquellos que buscan la soledad en otros tiempos, en otros lugares, discutiendo brevemente a los monjes irlandeses que habitaron una isla llamada Pepos, Islandia. Estos monjes crearon viviendas de piedra en los siglos V y VI, cientos de años antes de que los anasazi construyeran sus estructuras en el desierto en Davis Gulch.

Análisis

Este es un segundo capítulo consecutivo en el que el autor intenta iluminar el carácter de McCandless comparándolo y contrastándolo con el de sus predecesores. Al hacerlo, Krakauer convence aún más al lector de que, si bien McCandless era único, los impulsos que lo impulsaban no eran desconocidos. Estos impulsos tampoco son un fenómeno exclusivamente estadounidense. En efecto, aunque raro, el impulso a la soledad atraviesa continentes y milenios, como demuestra el ejemplo de los monjes irlandeses.

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