Godofredo Casi



Análisis del personaje de Godfrey Cass

Eliot resume el carácter de Godfrey cerca del comienzo de la novela como «indecisión y cobardía moral», un estado en el que continúa casi hasta el final. Godfrey no es malvado en absoluto. No desea dañar a nadie; se lastima cuando hace eso. Pero no tiene el coraje de asumir la responsabilidad de sus acciones o de renunciar a sus deseos cuando entran en conflicto con el deber.

Eliot tiene cuidado de dar excusas a Godfrey. El matrimonio temprano no fue realmente su culpa; tiene buenas intenciones de cuidar a Eppie; él realmente quiere llevar una vida mejor. Sin embargo, estas son solo la complicación final de la situación de Godfrey. Tales «excusas» son una defensa insuficiente. Godfrey lo sabe, y Eliot intenta asegurarse de que el lector también lo sepa. Parece estar diciendo que hay momentos en que lo incorrecto puede parecer casi correcto, pero que tales condiciones proporcionan una base débil para una vida.

La vida de Godfrey con Nancy lo pone en un mejor camino, pero no hay una prueba real de su carácter, aparte de no tener a Eppie como su hija. Muestra que Godfrey no ha cambiado: quiere hacer las cosas correctas, pero no lo suficiente como para arriesgar su felicidad. Al final, solo dice la verdad porque tiene miedo de que se descubra de todos modos. Sus propios deseos siguen siendo lo más importante para él. Ahora los pone en forma de principios: cree que tiene «derecho» a la hija, aunque estaba dispuesto a descuidar el deber correspondiente.

Godfrey finalmente llega a una autorrealización. La resistencia inesperada que encuentra por parte de Silas y Eppie le trae por primera vez el hecho de que los derechos y los deberes no pueden separarse. Él acepta tu reprensión con gusto. Aún así, no cumple con todo su deber. Toma el camino más fácil y decide «poseer» a Eppie solo en su testamento. Pero al menos lo hace por mejores motivos, por consideración a los demás y no a sí mismo.



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