Federalistas # 41-46 (Madison)



Resumen y Análisis Sección VII: Facultades Generales: Federalistas No. 41-46 (Madison)

Resumen

Esta sección de seis capítulos trata de la mayoría de los poderes generales que se otorgarán al gobierno nacional en virtud de la Constitución propuesta. Los poderes específicos de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial se analizan más adelante.

En el Capítulo 41, la constitución propuesta debe ser considerada desde varios puntos de vista generales. El primero se refería a la extensión del poder que se confería al gobierno.

En ensayos anteriores, Publius ya hab√≠a demostrado, dijo Madison, que los amplios poderes del gobierno nacional eran ¬ęmedios necesarios para un fin necesario¬Ľ. Los cr√≠ticos continuaron argumentando que poderes tan extensos eran demasiado amplios, innecesarios, inconvenientes y susceptibles de abuso. Madison lo neg√≥.

Ciertamente, el gobierno nacional debe tener un poder ilimitado para formar ej√©rcitos y equipar flotas para la autodefensa. Madison se hizo eco del argumento de Hamilton de que el pa√≠s estaba situado de tal manera que no ser√≠a necesario un gran ej√©rcito permanente, una instituci√≥n siempre peligrosa para las libertades populares, para que la naci√≥n no fuera ¬ęaplastada entre ej√©rcitos permanentes e impuestos perpetuos… poder para regular y convocar a los milicia ya ha sido suficientemente justificada y explicada¬Ľ.

Tambi√©n era necesario que el gobierno nacional tuviera un poder ilimitado para recaudar y prestar dinero, como se explic√≥ anteriormente. El poder recaudatorio del gobierno no debe limitarse √ļnicamente a los impuestos ¬ęexternos¬Ľ, como han afirmado muchos cr√≠ticos.

En el Cap√≠tulo 42, el segundo resumen de la constituci√≥n propuesta debe considerar el poder del gobierno para regular las relaciones con las naciones extranjeras, es decir, celebrar tratados, enviar y recibir embajadores y funcionarios diplom√°ticos menores, castigar la pirater√≠a y otros delitos en alta mar. y regular el comercio exterior, ¬ęincluyendo una facultad para prohibir la importaci√≥n de esclavos despu√©s del a√Īo 1808, y para establecer un impuesto intermedio de diez d√≥lares por cabeza, como desincentivo a tales importaciones¬Ľ.

Hubiera sido bueno, dijo Madison, si la constituci√≥n propuesta hubiera ordenado el fin inmediato de la trata de esclavos en lugar de posponerla hasta 1808. Aun as√≠, fue un ¬ęgran punto ganado a favor de la humanidad, que un per√≠odo de veinte a√Īos puede terminar para siempre… un tr√°fico que hace tanto tiempo y con tanta fuerza censur√≥ la barbarie de la pol√≠tica moderna¬Ľ y que, mientras tanto, el gobierno desincentivar√≠a considerablemente dicho tr√°fico.

Algunos cr√≠ticos, se√Īal√≥ Madison, estaban tratando de pervertir esta disposici√≥n en una objeci√≥n contra la Constituci√≥n, represent√°ndola, por un lado, ¬ęcomo una tolerancia criminal de una pr√°ctica il√≠cita y, por el otro, como calculada para prevenir voluntaria y ben√©ficamente¬Ľ. emigraci√≥n.¬Ľ de Europa a Am√©rica.¬Ľ Tales interpretaciones err√≥neas no merec√≠an respuesta.

Una tercera clasificaci√≥n de los poderes a ser ejercidos por el gobierno propuesto estaba bajo su autoridad para regular el comercio entre los estados y con las tribus indias, acu√Īar moneda, regular su valor y el de las monedas extranjeras, prever el castigo de las falsificaciones, establecer un est√°ndar de pesos y medidas, establecer reglas uniformes para la naturalizaci√≥n y la quiebra, prescribir la manera en que se llevar√°n todos los registros p√ļblicos y establecer oficinas de correos y caminos postales. La conveniencia de dar al gobierno nacional el poder de hacer estas cosas era obvia, dijo Madison, y no necesitaba m√°s detalles.

En cuanto al poder de regular el comercio entre estados y la prohibición de que los estados no levanten barreras arancelarias entre sí, tal comercio interestatal libre corregiría muchas desigualdades. Ciertos estados comerciales ya no podían imponer impuestos a otros. El comercio indio podría estar mejor regulado por el gobierno nacional que por estados individuales cuyas prácticas variaban. También lo hicieron las reglas de naturalización, para las cuales los estados establecieron estándares variados y, a menudo, contradictorios.

En el Cap√≠tulo 43, Madison enumer√≥ nueve poderes, a los que llam√≥ ¬ęmiscel√°neos¬Ľ. El primero en la lista de Madison, y uno de los m√°s interesantes, era el poder ¬ępara promover el progreso de la ciencia y las artes √ļtiles, asegurando por un tiempo limitado a los autores e inventores el derecho exclusivo a sus respectivos escritos y descubrimientos¬Ľ. Durante mucho tiempo, los derechos de autor de los autores se consideraban un derecho de derecho consuetudinario en Gran Breta√Īa. Estos derechos de autor, o patentes, deben extenderse para proteger y alentar a los inventores.

Otra de las atribuciones sería el derecho del gobierno nacional a la legislación exclusiva sobre los terrenos comprados a los estados para la construcción de fuertes, arsenales, astilleros y otras estructuras necesarias. Se ejercería una autoridad similar sobre el distrito, que no excedería las diez millas cuadradas, que se elegiría como sede del gobierno, la capital nacional (más tarde llamada Distrito de Columbia).

Otros poderes misceláneos importantes incluían el derecho a definir y castigar la traición, admitir nuevos estados en la unión, otorgar a cada estado una forma republicana de gobierno y establecer las reglas para enmendar la Constitución.

En el cap√≠tulo 44, una quinta clasificaci√≥n de poderes consist√≠a en ciertas restricciones impuestas a la autoridad de los estados. Ning√ļn estado debe celebrar ning√ļn tratado, alianza o confederaci√≥n; o acu√Īar moneda, expedir cartas de cr√©dito, aprobar cualquier ley que perjudique la obligaci√≥n de los contratos, ¬ęu otorgar cualquier t√≠tulo nobiliario¬Ľ. Ning√ļn estado, sin el consentimiento del Congreso, debe imponer impuestos o derechos sobre las importaciones y exportaciones extranjeras, o imponer ning√ļn impuesto sobre el tonelaje, o mantener tropas o buques de guerra en tiempos de paz.

Una sexta clasificaci√≥n consist√≠a en varios poderes y disposiciones dise√Īadas para dar efecto a todo lo dem√°s. Una de estas disposiciones le dio al gobierno nacional el poder de hacer todas las leyes que considere ¬ęnecesarias y adecuadas para ejecutar¬Ľ todos sus otros poderes. Ninguna parte de la constituci√≥n propuesta, se√Īal√≥ Madison, estaba siendo atacada ¬ęcon m√°s intemperancia¬Ľ por los antifederalistas, quienes objetaron la frase general ¬ęnecesario y apropiado¬Ľ. Quer√≠an especificaciones. Eso era imposible, respondi√≥ Madison. Si la Convenci√≥n Constitucional hubiera intentado especificar los poderes ¬ęespec√≠ficos¬Ľ necesarios para implementar la Constituci√≥n, esto habr√≠a implicado un ¬ęresumen completo de las leyes en todos los asuntos a los que se refiere la Constituci√≥n¬Ľ.

Tomando un terreno m√°s elevado, Madison declar√≥: ‚ÄúNing√ļn axioma est√° m√°s claramente establecido en la ley, o en la raz√≥n, que donde se exige el fin, se autorizan los medios; dondequiera que se da un poder general para hacer una cosa, se incluye cada poder particular necesario para hacerla‚ÄĚ.

Otra restricción a los estados era saludable. Como las medidas adoptadas y los tratados firmados por el gobierno nacional deben ser la ley suprema del país, esta ley debe ser vinculante para todos los jueces estatales, independientemente de la constitución o las leyes de cualquier estado.

Además, la ley que requiere que todos los funcionarios federales presten juramento para defender la Constitución debe ampliarse para incluir a los funcionarios estatales y todos los miembros de las legislaturas estatales. Los funcionarios estatales serían esenciales para la implementación de la Constitución Federal. La elección del Presidente y del Senado de los Estados Unidos dependería en todos los casos de las legislaturas estatales.

En el Cap√≠tulo 45, ¬Ņlos poderes del gobierno nacional ser√≠an peligrosos para la autoridad de los estados? Los cr√≠ticos dijeron que s√≠; Madison dijo que no. Seg√ļn la Constituci√≥n, los estados conservar√≠an una ¬ęporci√≥n muy extensa de soberan√≠a activa¬Ľ. Sin la ¬ęintervenci√≥n¬Ľ de las legislaturas estatales, el presidente no podr√≠a ser elegido. El Senado de los Estados Unidos ser√≠a elegido ¬ęabsoluta y exclusivamente¬Ľ por las legislaturas estatales. La C√°mara de Representantes, aunque elegida por el pueblo, ser√≠a elegida bajo la influencia de aquellos hombres que se hab√≠an convertido en miembros de las legislaturas estatales.

El gobierno nacional emplearía a mucha menos gente que los gobiernos estatales en total. En consecuencia, la influencia personal de los funcionarios nacionales sería menor que la de los funcionarios estatales, quienes también estarían más cerca de la gente.

Los poderes a delegar al gobierno nacional eran pocos y definidos, mientras que los retenidos por los estados eran numerosos e indefinidos. Las operaciones del gobierno nacional ser√≠an m√°s extensas en tiempos de guerra y peligro; Estados, en tiempos de paz y seguridad. Los cambios propuestos a la constituci√≥n consistieron ¬ęmucho menos en la adici√≥n de NUEVOS PODERES a la Uni√≥n, que en el fortalecimiento de sus PODERES ORIGINALES¬Ľ. La regulaci√≥n del comercio interestatal era un nuevo poder, sin duda, pero pocos parec√≠an oponerse.

En el cap√≠tulo 46, el autor pregunt√≥ a continuaci√≥n si el gobierno nacional o los gobiernos estatales tendr√≠an la ventaja de obtener el apoyo de la gente. Los gobiernos estatales lo har√≠an, argument√≥, porque velar√≠an por los intereses m√°s dom√©sticos y personales de la gente. Un mayor n√ļmero de personas podr√≠a esperar alcanzar cargos en los gobiernos estatales para disfrutar de sus salarios y ¬ęemolumentos¬Ľ.

Si el gobierno nacional estaba dispuesto a extender su poder más allá de los límites debidos y levantó un ejército permanente para llevar a cabo sus designios, ese ejército, en relación con la población total, no podría exceder los 30.000 hombres. Por otro lado, las milicias combinadas de los estados sumarían alrededor de 500.000 hombres, y los milicianos estadounidenses demostraron lo que podían hacer al derrotar a los habituales británicos durante la Revolución. Los estados no tendrían nada que temer si se unieran al sindicato. No había peligro de que los gobiernos estatales fueran aniquilados.

An√°lisis

En esta serie de ensayos, Madison fue claro en sus argumentos de que el nuevo gobierno nacional deber√≠a tener un poder ¬ęilimitado¬Ľ para reunir fuerzas militares para la autodefensa, recaudar impuestos y pedir dinero prestado, negociar con naciones extranjeras, regular el comercio interestatal y el comercio indio. , en el establecimiento de reglas uniformes para la naturalizaci√≥n y la quiebra, y en el establecimiento de oficinas de correos, caminos postales y otras mejoras.

En apoyo de la disposici√≥n de que el nuevo gobierno deber√≠a tener el derecho exclusivo de legislar para el distrito de la capital nacional (a√ļn no designado), Madison declar√≥ (Cap√≠tulo 43) que de lo contrario, ¬ęla autoridad p√ļblica podr√≠a ser insultada y sus procedimientos ser√≠an detenidos, con impunidad.¬Ľ Tal como resultaron las cosas, esta disposici√≥n no fue sabia. Los residentes de Washington, DC se vieron privados del derecho al voto, incluso para los funcionarios de la ciudad. (El Congreso a√ļn legisla para la ciudad, y debido a que el Congreso dirige su atenci√≥n a los asuntos nacionales, tiene poco tiempo o voluntad para tratar los asuntos locales).

La defensa de Madison (capítulo 44) de la acción inculta de la Convención Constitucional al descartar los Artículos de la Confederación y redactar una constitución completamente nueva fue, por decir lo menos, algo resbaladiza y sofística, bastante en desacuerdo con la doctrina legal que predicaba. .



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