Federalistas #30-36 (Hamilton)



Resumen y Análisis Sección V: Poderes Tributarios: Federalistas No. 30-36 (Hamilton)

Resumen

Esta sección de siete capítulos analiza los muchos temas involucrados en la creación de un sistema tributario justo y equitativo y en la conciliación de los reclamos en conflicto de varias autoridades tributarias en todos los niveles de gobierno: federal, estatal y local.

En el Cap√≠tulo 30, el gobierno nacional bajo los Art√≠culos de la Confederaci√≥n no ten√≠a los ingresos necesarios para llevar a cabo sus prop√≥sitos porque un sistema impositivo defectuoso lo hac√≠a dependiente de cuotas y requisiciones de los trece estados individuales. Un gobierno nacional, debidamente constituido, debe tener el poder de recaudar sus propios ingresos mediante los m√©todos impositivos normalmente utilizados en todo ¬ęgobierno civil¬Ľ bien ordenado.

Los ingresos internos adecuados, como han argumentado algunos, no pueden generarse √ļnicamente mediante impuestos ¬ęexternos¬Ľ, es decir, mediante derechos de aduana sobre las importaciones extranjeras. El gobierno central tambi√©n deber√≠a estar facultado para recaudar impuestos ¬ęinternos¬Ľ, seg√ļn sea necesario.

En el cap√≠tulo 31, al abrir este ensayo con una disertaci√≥n sobre las verdades eternas de la geometr√≠a y otras ciencias, Hamilton se√Īal√≥ que la pol√≠tica no era una ciencia exacta porque se ocupaba de las ¬ępasiones incontrolables del coraz√≥n humano¬Ľ y, por lo tanto, tend√≠a a ser bastante irracional. . Entre los m√°s irracionales, a√Īadi√≥ Hamilton, estaban los que se opon√≠an a la constituci√≥n propuesta por temor a que el gobierno nacional, con sus medidas fiscales ¬ęilimitadas¬Ľ, pudiera privar a los estados de los medios para satisfacer sus propias necesidades.

Sería al revés si ese punto entrara en disputa, dijo Hamilton. Los estados, al estar más cerca de la gente, probablemente invadirían los planes de recaudación de ingresos del gobierno central más de lo que lo harían de otra manera.

En el Cap√≠tulo 32, los estados deben mantener su ¬ęautoridad independiente e incontrolable¬Ľ para recaudar impuestos para sus propios fines, con la excepci√≥n de establecer aranceles aduaneros sobre importaciones y exportaciones extranjeras, o aranceles sobre cualquier art√≠culo en el comercio interestatal. Deber√≠a haber un comercio absolutamente libre entre los estados, lo que estimular√≠a la econom√≠a nacional.

En el Cap√≠tulo 33, los opositores a la ratificaci√≥n plantearon objeciones a varias disposiciones de la constituci√≥n propuesta. La primera de estas cl√°usulas autorizaba al gobierno nacional a ¬ęhacer todas las leyes¬Ľ que estime necesarias y adecuadas para llevar a cabo las atribuciones conferidas al gobierno nacional por la Constituci√≥n. La segunda cl√°usula establec√≠a que todas las leyes aprobadas y todos los tratados firmados por el gobierno nacional deben ser ¬ęlos ley suprema de la tierra; a pesar de cualquier disposici√≥n en contrario en la constituci√≥n o las leyes de cualquier Estado¬Ľ. Los anti-ratificacionistas citaron estas cl√°usulas como ¬ęmecanismos perniciosos por los cuales sus gobiernos locales deber√≠an ser destruidos y sus libertades exterminadas¬Ľ.

Hamilton descart√≥ tales puntos de vista como ¬ęgran tergiversaci√≥n¬Ľ. El poder era la habilidad o facultad de hacer una cosa, y la habilidad de hacer una cosa descansaba en el poder de emplear los medios necesarios para su ejecuci√≥n. Esto era cierto con respecto a la creaci√≥n y recaudaci√≥n de impuestos: aunque una ley que establec√≠a un impuesto para el uso de los Estados Unidos era una ley suprema que no pod√≠a ser cuestionada o controlada legalmente, una ley que imped√≠a que los estados recaudaran un impuesto ser√≠a No ser√≠a ley suprema porque ser√≠a inconstitucional.

El cap√≠tulo 34 aborda el tema de la ¬ęjurisdicci√≥n en competencia¬Ľ en el campo de los impuestos. Seg√ļn la constituci√≥n propuesta, el derecho del gobierno nacional a recaudar los ingresos necesarios ser√≠a ¬ętotalmente ilimitado¬Ľ, mientras que el poder de recaudaci√≥n de ingresos de los estados individuales solo estar√≠a moderadamente circunscrito bajo el plan de jurisdicci√≥n concurrente. Cada uno tendr√≠a su campo, y no habr√≠a ¬ęsacrificio de los grandes INTERESES de la Uni√≥n al PODER de los Estados individuales¬Ľ.

En el cap√≠tulo 35, Hamilton hizo una pregunta aqu√≠: ¬ŅQu√© pasar√≠a si el gobierno nacional, como algunos han propuesto, tuviera el poder de aumentar los ingresos solo a trav√©s de los derechos de aduana sobre las importaciones y exportaciones extranjeras? En ausencia de cualquier otra fuente de ingresos, tales derechos, sin duda, tendr√≠an que ser incrementados cada vez m√°s. Esto alentar√≠a el contrabando a expensas de los comerciantes respetuosos de la ley y otros empresarios. Tarifas m√°s altas traer√≠an precios m√°s altos en muchos art√≠culos esenciales y afectar√≠an negativamente a los consumidores. Protegidos por un alto muro arancelario, los fabricantes nacionales disfrutar√≠an de un indebido y ¬ęprematuro monopolio de los mercados¬Ľ, lo que desequilibrar√≠a la econom√≠a en detrimento de otros intereses.

la idea de real la representaci√≥n de todas las clases e intereses en la legislatura fue ¬ęcompletamente visionaria¬Ľ, dijo Hamilton. Era imposible tener miembros de cada profesi√≥n y ocupaci√≥n diferente sentados en la legislatura. Ni los mec√°nicos ni los dem√°s quer√≠an sentarse. En general, esta gente tend√≠a a votar por los comerciantes, sabiendo ¬ęque el comerciante es su patr√≥n y amigo natural… Por lo tanto, debemos considerar a los comerciantes como los representantes naturales de todas estas clases de la comunidad¬Ľ.

Todos los terratenientes, ¬ędesde el terrateniente m√°s rico hasta el arrendatario m√°s pobre¬Ľ, ten√≠an un v√≠nculo entre ellos: mantener los impuestos sobre la tierra lo m√°s bajos posible. Entonces, ¬Ņqu√© importaba a qui√©n eligieran para representarlos, si ¬ęhombres de gran fortuna o propiedad moderada o sin propiedad¬Ľ? De todo lo anterior, Hamilton concluy√≥ que se servir√≠a mejor al esp√≠ritu de gobierno si las legislaturas estuvieran compuestas, como la mayor√≠a, ¬ępor terratenientes, comerciantes y hombres de profesiones eruditas¬Ľ, refiri√©ndose a los abogados en particular.

En el cap√≠tulo 36, el autor continu√≥ desarrollando su tesis de que, en la naturaleza pol√≠tica de las cosas, las legislaturas nacionales, al igual que las legislaturas estatales, estar√≠an compuestas casi en su totalidad por terratenientes, comerciantes y miembros de las profesiones eruditas, quienes ¬ęrepresentar√≠an verdaderamente¬Ľ a los ciudadanos. deseos e intereses de todas las diferentes clases y grupos de la comunidad.

Se hab√≠a objetado, observ√≥ Hamilton, que el poder del gobierno nacional de imponer impuestos internos no pod√≠a ejercerse con ventaja por falta de conocimiento suficiente de las circunstancias locales. Esta suposici√≥n era ¬ętotalmente infundada¬Ľ. Todo lo que se requer√≠a de los ¬ęestadistas curiosos e ilustrados¬Ľ era un conocimiento general de los recursos y de los diferentes tipos de riqueza, propiedad e industria en varias partes del pa√≠s.

Adem√°s, al recaudar impuestos dom√©sticos, el gobierno nacional podr√≠a hacer uso del aparato tributario que ya est√° en funcionamiento en los estados individuales. Esto evitar√≠a la necesidad de dobles oficiales de ingresos y ¬ęduplicar sus cargas para la doble imposici√≥n¬Ľ, que la gente puede resentir. Los funcionarios de ingresos estatales podr√≠an vincularse estrechamente con el sindicato haciendo que el gobierno nacional complemente sus salarios.

En cuanto a los impuestos electorales, que estaban vigentes en muchos estados, Hamilton confes√≥ sus ¬ędecepciones¬Ľ con ellos y agreg√≥ que ¬ęlamentar√≠a verlos implementados en la pr√°ctica bajo el gobierno nacional¬Ľ. Por otro lado, el gobierno nacional deber√≠a tener el poder de imponer impuestos electorales si surge la necesidad, ya que dichos impuestos podr√≠an convertirse en un ¬ęrecurso inestimable¬Ľ de ingresos para la naci√≥n en su conjunto.

An√°lisis

Las ideas de Hamilton sobre una estructura impositiva nacional adecuada son interesantes, especialmente dado que pronto comenzó a ponerlas en práctica cuando el presidente Washington lo nombró nuestro primer Secretario del Tesoro.

En esta secci√≥n de ensayos, Hamilton fue ingenioso, aunque no siempre convincente, al argumentar su tesis principal de que el gobierno nacional, tal como lo propone la nueva constituci√≥n, deber√≠a tener autoridad ¬ętotalmente ilimitada¬Ľ para recaudar impuestos sobre todas las cosas, y de todos modos. pens√≥ mejor. Pero el gobierno debe tener prudencia y cautela en el ejercicio de esta autoridad.

Los antifederalistas objetaron que esta autoridad general pondr√≠a a los estados y al p√ļblico en general a merced del gobierno nacional. Hamilton lo neg√≥ y dijo que la autoridad ser√≠a ejercida por representantes del pueblo en el Congreso en quienes se pod√≠a confiar para actuar con discreci√≥n. Si un grupo de representantes no lo hac√≠a, el pueblo pod√≠a elegir otro grupo. Pero eso, como Hamilton no mencion√≥, era m√°s f√°cil decirlo que hacerlo.

Pocos estaban en desacuerdo con la opini√≥n de Hamilton de que, al menos inicialmente, los ingresos nacionales deber√≠an provenir en gran parte de impuestos ¬ęexternos¬Ľ (derechos de aduana) e impuestos ¬ęinternos¬Ľ en forma de impuestos especiales sobre art√≠culos espec√≠ficos. Hamilton sugiri√≥ que un impuesto sobre la fabricaci√≥n de ¬ęesp√≠ritus ardientes¬Ľ no solo ser√≠a rentable sino socialmente deseable, ya que tender√≠a a frenar el consumo de bebidas fuertes, notoriamente una ¬ęextravagancia nacional¬Ľ. En uno de sus primeros actos en el Tesoro, Hamilton propuso y el Congreso aprob√≥ un impuesto especial sobre los fabricantes de ¬ęesp√≠ritus ardientes¬Ľ, lo que pronto condujo a la Rebeli√≥n del Whisky por parte de peque√Īos destiladores en el oeste de Pensilvania y sus alrededores, una rebeli√≥n que Hamilton, como mayor general, ayud√≥ a derrocar.

Hamilton hizo muy bien en explicar (Cap√≠tulo 34) que no pod√≠a surgir ning√ļn conflicto entre el gobierno nacional y los gobiernos estatales sobre los impuestos debido a la ¬ęjurisdicci√≥n concurrente¬Ľ, un concepto bastante complicado. Las leyes tributarias del gobierno nacional deben ser la ley suprema del pa√≠s y no deben ser violadas de ninguna manera. Al mismo tiempo, los estados mantendr√≠an, con dos excepciones menores, la autoridad ¬ęindependiente y sin control¬Ľ para recaudar impuestos seg√ļn lo consideraran adecuado para sus propios fines. Hay que decir que el plan bastante complejo de ¬ęjurisdicciones concurrentes¬Ľ funcion√≥ muy bien, con relativamente poco conflicto o confusi√≥n.

Hamilton adopt√≥ una visi√≥n patricia de la gesti√≥n adecuada de los asuntos p√ļblicos cuando declar√≥ (cap√≠tulo 35) que la legislatura nacional no solo estar√≠a, sino que deber√≠a estar compuesta predominantemente por comerciantes, terratenientes y hombres de profesiones eruditas. Estos grupos ten√≠an experiencia en grandes negocios y ¬ęrealmente representar√≠an¬Ľ todas las clases e intereses en el pa√≠s, dijo Hamilton, quien luego hizo varias preguntas ret√≥ricas: ¬ŅNo sabr√≠a el terrateniente mejor c√≥mo promover los intereses de todas las propiedades, grandes y peque√Īas? ? ? ¬ŅNo estar√≠a el comerciante dispuesto a cultivar, ¬ęen la medida de lo posible¬Ľ, los intereses de los grupos mec√°nicos y fabriles con los que trata? El hombre de las profesiones eruditas, siendo neutral entre grupos econ√≥micos rivales, ¬Ņno estar√≠a listo para promover los intereses generales de la sociedad? As√≠, los intereses y problemas de todos ser√≠an atendidos. Este era el concepto brit√°nico de ¬ęrepresentaci√≥n virtual¬Ľ.

Todo esto puede parecer políticamente ingenuo, pero no lo fue. Hamilton creía en el gobierno de una élite propietaria, y a lo largo de su carrera trabajó para mantenerlo así.



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