Federalista #68 (Hamilton)



Resumen y Análisis Sección XI: Necesidad de un Ejecutivo Fuerte: Federalista No. 68 (Hamilton)

Resumen

La forma de elegir a un presidente, observ√≥ Hamilton con alivio, era casi la √ļnica parte del sistema, de alguna importancia, que escap√≥ sin severa censura¬Ľ.

Con raz√≥n, el ¬ęsentido del pueblo debe operar en la elecci√≥n¬Ľ del jefe ejecutivo. Pero esto debe hacerse de una manera especial. En lugar de encomendar la elecci√≥n del presidente a cualquier organismo establecido, la elecci√≥n debe ser hecha por hombres elegidos para el prop√≥sito especial y reunidos en momentos espec√≠ficos. Esos hombres distinguidos ser√≠an los m√°s capaces de decidir qu√© candidato presidencial estaba mejor calificado para el puesto.

Seg√ļn el plan, cada estado elegir√≠a una cantidad de votantes igual a la cantidad de senadores y representantes estatales en el gobierno nacional. Los votantes se reunir√≠an en cada estado y transmitir√≠an su decisi√≥n al gobierno nacional. Un candidato ten√≠a que obtener la mayor√≠a de los votos en el colegio electoral para ser nombrado presidente. De no haber mayor√≠a, se hab√≠a anticipado que la elecci√≥n ser√≠a determinada por la C√°mara de Diputados, en la que cada estado tendr√≠a un solo voto. La forma en que votaba cada estado como una unidad deb√≠a ser determinada, presumiblemente, por un caucus celebrado entre los delegados estatales a la C√°mara.

El colegio electoral tambi√©n debe elegir un vicepresidente. Se supon√≠a que ser√≠a el candidato que recibiera el siguiente mayor n√ļmero de votos despu√©s del presidente electo. Entre sus otros deberes, debe ser de oficio el presidente del Senado de los Estados Unidos, con derecho a votar solo para romper un punto muerto en el Senado cuando la votaci√≥n sobre una determinada medida estaba empatada.

An√°lisis

El gran elogio de Hamilton al sistema de colegios electorales para elegir a un presidente es interesante, particularmente en vista del creciente sentimiento actual de que el sistema de colegios electorales debería abolirse por completo por ser engorroso, irrelevante y potencialmente peligroso. La mayoría de los que tienen este punto de vista parecen estar a favor de un plan en el que el presidente sea elegido por voto popular directo, como en el caso de los gobernadores, alcaldes, parlamentarios y todos los demás funcionarios electos.



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