Escenas 5-6



Resumen y An√°lisis Acto II: Escenas 5-6

Resumen

Phaedra vacilante y temblorosa, le dice a Oenone que ha olvidado todo lo que quer√≠a decir. Oenone le recuerda que el destino de su hijo depende de su capacidad para tratar con Hippolytus, y cuando lo confronta, se dirige a √©l con toda la dignidad de una reina. Hip√≥lito, dice ella, perdi√≥ un padre, ella un marido; pero ella tiene m√°s razones para estar triste. Su hijo no tiene padre, y ella misma est√° a punto de morir y dejarlo indefenso entre sus enemigos. ¬ŅQui√©n te proteger√° si no tu hermanastro? Pero ella teme que debido a su pasada rudeza con Hippolytus, lo haya vuelto en contra de su hijo.

Hip√≥lito lo niega y Fedra intensifica su apelaci√≥n. Es cierto que trat√≥ de exiliar a Hip√≥lito, prohibi√≥ que nadie pronunciara su nombre en su presencia; pero eso no es porque ella lo odie. Hip√≥lito acepta esta declaraci√≥n. Es natural, se√Īala, que una madrastra defienda los derechos de sus hijos frente a su hijastro. Cualquier otra mujer se habr√≠a comportado de la misma manera y podr√≠a haberlo tratado con menos amabilidad.

Phaedra, atormentada por su incomprensi√≥n de sus verdaderos sentimientos, grita que no ten√≠a tal motivo; ella tiene un sentimiento totalmente diferente. Hippolytus la detiene abruptamente; despu√©s de todo, dice, ella podr√≠a estar molest√°ndose por nada; Teseo a√ļn puede estar vivo.

Incapaz de gan√°rselo para la causa de su hijo sin decir la verdad, Phaedra se embarca en una s√ļplica final que r√°pidamente se convierte en una declaraci√≥n semioculta de su amor. Teseo nunca volver√°, dice ella, pero para ella no est√° muerto; incluso en este momento √©l parece estar frente a ella, y su coraz√≥n habla con cada palabra que ella le dice. Hippolytus se sobresalta y responde que su amor por su marido sin duda hace que lo vea en todas partes. Phaedra responde: ¬ęS√≠, pr√≠ncipe, defino, ardo … por Teseo¬Ľ. No Teseo como era, sin embargo, infiel y amoroso; pero fiel, orgulloso, t√≠mido, encantador, joven, como los dioses o como Hip√≥lito. ¬ŅPor qu√©, grita, no fue Hip√≥lito, en lugar de Teseo, quien vino a Creta para luchar contra el Minotauro, y ella, en lugar de Ariadna, tuvo la suerte de salvarlo?

Hip√≥lito, tambale√°ndose, le recuerda que ella es la esposa de Teseo y que est√° hablando con su hijo, y por un momento Fedra recupera el control. Hip√≥lito se disculpa y, avergonzado, intenta irse. Pero Phaedra fue demasiado lejos para echarse atr√°s: ¬ęTe amo¬Ľ, declara. No es que ella apruebe su pasi√≥n; ella se odia a s√≠ misma a√ļn m√°s de lo que √©l la odia a ella, y fue para evitar los efectos de ese amor que lo alej√≥. ¬ęVen¬Ľ, lo invita, ¬ęeste monstruo aterrador no debe escapar de ti. Aqu√≠ est√° mi coraz√≥n. ¬°Aplasta tu hogar!¬Ľ O, si la encuentra demasiado despreciable para merecer la muerte en sus manos, ella tomar√° su espada y se suicidar√° antes que √©l. Y ella saca la espada de su vaina.

Hipólito, horrorizado, escucha llegar a Theramenes y, con solo unos segundos para actuar, la insta a ir y evitarles a ambos un escándalo abierto. Phaedra tropieza fuera del escenario con el brazo de Oenone, con la espada todavía en la mano.

Theramenes pregunta qué es lo que tiene a Hippolytus tan sorprendido, pero Hippolytus descubre que el secreto que acaba de descubrir es demasiado horrible para repetirlo. Que sea olvidado. Theramenes le dice que su barco está listo para él, pero que Atenas no puede ser su destino. Los jefes de las tribus atenienses ya han encontrado y declarado al hijo mayor de Fedra nuevo rey de Atenas, con Fedra como su regente. Además, un nuevo rumor dice que Teseo vive y está en Epiro.

Hip√≥lito est√° incr√©dulo. ¬ŅSer√° la voluntad de los dioses que esta mujer culpable gobierne Atenas? Sale en busca de su padre.

An√°lisis

El p√ļblico escucha con creciente horror la confesi√≥n de Phaedra, que la lleva a su inevitable y desastrosa humillaci√≥n.

La declaraci√≥n en s√≠ exige el mayor virtuosismo por parte del dramaturgo. Phaedra viene a rogar por su hijo. Su deseo de revelar su amor est√° s√≥lo a medias, una tentaci√≥n reprimida por la dignidad y la cautela. Para ser convincente, Racine debe mostrar una gradaci√≥n sutil, una exacerbaci√≥n creciente. La indiferencia de Hip√≥lito, su tranquila suposici√≥n de que ella lo odia, su frialdad hacia el destino de su hijo, proporcionan tal exacerbaci√≥n. Ella no puede soportar que √©l crea que no le gusta, y el hecho de que debe gan√°rselo para la causa de su hijo proporciona una justificaci√≥n parcial para hablar. Aun as√≠, sin embargo, procede s√≥lo por alusiones y declara su amor s√≥lo por una referencia velada a Teseo. Para cuando √©l reacciona horrorizado, es demasiado tarde para que ella resuelva el da√Īo, y su confesi√≥n abierta est√° motivada tanto por la desesperaci√≥n como por la pasi√≥n.

La escena termina con un paroxismo de emociones art√≠sticamente eficaz y psicol√≥gicamente convincente: autojustificaci√≥n, verg√ľenza, desesperaci√≥n suicida.

En esta escena, Racine deja en claro que la palabra ¬ęincestuosa¬Ľ, que define el amor de Phaedra por Hippolytus, es un t√©rmino que es solo una verdad parcial aplicada al car√°cter de su enamorado. Hablando legalmente, por supuesto, su amor ya no es incestuoso, pero sigue siendo ¬ęmalo¬Ľ e incorrecto en un sentido que se aplica a muchos amores que no tienen ning√ļn indicio de incesto. El amor de Fedra es excesivo e irracional; para ella, expresar su pasi√≥n por Hip√≥lito en el contexto de su amor por su padre es, por decir lo menos, de mal gusto; y hace su declaraci√≥n de amor en el peor momento posible a los que, por supuesto, no quieren o√≠r. Su comportamiento carece por completo de decoro, y su deseo f√≠sico ha cegado por completo su raz√≥n. Este tipo de amor, que no tiene en cuenta el tiempo, el lugar o los sentimientos de su objeto, es siempre, sugiere Racine, pecaminoso e igualmente destructivo para las personas involucradas y el orden social, ya sea incestuoso o no. El amor de Fedra sacude el trono de Atenas, mata a Hip√≥lito y la vuelve loca. En cambio, la razonable ternura de Aricia la deja al final de la obra triste pero moralmente inmaculada. Adem√°s, al crear un v√≠nculo entre ella y Teseo, reconcilia las facciones pol√≠ticas en guerra de Atenas.

El atractivo defensivo de Fedra, que no puede evitar amar a Hip√≥lito, expresa un aspecto importante del arte y el pensamiento de Racine. Es una elaboraci√≥n de la l√≠nea: ¬ęEs Venus completamente atrapada en su presa¬Ľ. Para Racine, la pasi√≥n es debilidad, el defecto tr√°gico y cl√°sico contra el cual la voluntad humana es impotente. Phaedra nunca deja de luchar contra √©l, pero sus esfuerzos m√°s poderosos resultan infructuosos.

Algunos cr√≠ticos sostienen que Racine est√° trabajando dentro de la tradici√≥n griega, enfrentando a seres humanos fr√°giles contra dioses vengativos e invencibles. Sin embargo, otros han se√Īalado que este punto de vista puede reconciliarse con una interpretaci√≥n jansenista. Esta doctrina algo ambigua ense√Īa que el hombre est√° condenado al pecado porque, aunque te√≥ricamente libre y responsable de sus actos, no tiene la gracia efectiva para resistir la tentaci√≥n. Fedra parece estar m√°s de acuerdo con este punto de vista que con el drama griego cl√°sico. en una pieza como Edipo el Rey, los dioses operan desde afuera. Son las fuerzas externas las que derrotan a Edipo. En el interior fedra, el conflicto se interioriza. Si los dioses planearon su destrucci√≥n fue contagi√°ndola de una pasi√≥n incurable contra la cual sus recursos morales resultaron insuficientes. Pero ella no es, en s√≠ misma, una mujer inmoral; trata de resistir una pasi√≥n que sabe pecaminosa, y aun cuando fracasa es capaz de juzgarse a s√≠ misma, como veremos, con una lucidez despiadada.

La primera parte de la Escena 6 es una extensi√≥n de la escena anterior. Elabora las reacciones de los dos personajes. Hippolytus, con palabras como ¬ęhorrible¬Ľ, ¬ęhorror¬Ľ, expresa su abrumadora conmoci√≥n.

La segunda parte anuncia el posible regreso de Teseo y prepara al espectador para otros desarrollos m√°s tr√°gicos, ya que Fedra ahora se ve amenazada por la exposici√≥n p√ļblica. As√≠, la escena cumple con la receta cl√°sica de que todas las escenas sean din√°micas, pero especialmente la √ļltima en acci√≥n, para llenar el per√≠odo aburrido del intervalo.



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