Escenas 1-3



Resumen y An√°lisis Acto IV: Escenas 1-3

Resumen

Teseo ha o√≠do la historia de Enone y est√° loco de rabia y dolor. No puede dudar que su hijo amenaz√≥ y agredi√≥ a su esposa; vio con sus propios ojos la espada que Hip√≥lito dej√≥ con las mujeres. Pero, ¬Ņpor qu√© la propia Fedra no le dijo la verdad?

Enone explica que Fedra solo quer√≠a evitarle a su esposo esta verg√ľenza y dolor y se estaba preparando para morir en lugar de hablar cuando Enone la encontr√≥, escuch√≥ su historia y vino a informar a Teseo. Teseu, lembrando-se da hesita√ß√£o e do medo com que Hip√≥lito o saudou em seu retorno, v√™ nele os sinais de sua culpa, e a lembran√ßa de Enone da antiga antipatia de Fedra por Hip√≥lito o convence ainda mais de que seu filho ama sua esposa hace mucho tiempo.

Sin embargo, cuando Hip√≥lito, que se arm√≥ de valor para hablarle de Aricia, entra y le pregunta inocentemente qu√© es lo que angustia a su padre, Teseo desprecia un exterior noble y virtuoso que puede esconder una naturaleza tan traicionera, y el contraste hace m√°s amarga su ira. . . ¬ŅC√≥mo se atreve Hip√≥lito a aparecer ante √©l, monstruo que es, despu√©s de forzar sus atenciones incestuosas sobre la esposa de su padre? Deber√≠a huir y no probar m√°s su rabia. Pero Teseo no lo matar√° con sus propias manos; basta la verg√ľenza de tener un hijo delincuente, sin ensuciarse las manos con la sangre de ese hijo. En cambio, llama a su antepasado Neptuno para que le otorgue la bendici√≥n que una vez le prometi√≥ a Teseo y vengue a un padre infeliz de su hijo traidor.

Hip√≥lito, al principio sin palabras ante las acusaciones de su padre, gana coraje en la ira mientras Teseo contin√ļa acus√°ndolo. La historia de Phaedra es una mentira, declara, y si lo hiciera, podr√≠a revelar la verdad, pero el respeto por su padre sella sus labios. Sin embargo, Teseo debe reflexionar que toda la vida y el car√°cter de Hip√≥lito desmiente esta acusaci√≥n; siempre hay signos tempranos de una naturaleza viciosa. E Hip√≥lito no es s√≥lo hijo de una amazona casta y virtuosa; su vida fue famosa por su pureza. Para Teseo, sin embargo, la famosa castidad de Hip√≥lito solo agrega m√°s peso a la historia de Fedra. Por supuesto que no estaba interesado en otras mujeres, solo deseaba a Phaedra.

De nuevo Hip√≥lito protesta. No es cierto que ame a Fedra. Ama, e incluso confes√≥ su verdadera ofensa a su padre: habl√≥ de amor a Aricia a pesar de las √≥rdenes de su padre. Por un momento, Teseo cree, pero la confesi√≥n, que de hecho contradice la defensa anterior de Hip√≥lito, llega en el lugar equivocado en el momento equivocado. Es un pretexto, declara, dise√Īado para encubrir el verdadero crimen de Hippolytus.

Hip√≥lito grita: ¬ęFedra en el fondo de su coraz√≥n me juzga m√°s justo que t√ļ¬Ľ y pregunta d√≥nde ser√° su exilio. A Teseo no le importa mientras est√© fuera de su vista, ni le importa d√≥nde encuentra su hijo amigos y apoyo; sin duda, otros traidores y ad√ļlteros incestuosos acudir√°n en su ayuda. Hip√≥lito responde que, si el tema es el adulterio y el incesto, Fedra proviene de una familia m√°s conocida por estos cr√≠menes que la suya. Teseo, a√ļn m√°s furioso, lo destierra de su presencia. A solas, llama una vez m√°s a Neptuno para que se vengue de su hijo por el ultraje que Hip√≥lito cometi√≥ contra √©l.

An√°lisis

A medida que la perfidia de Oenone adquiere toda su dimensi√≥n, existe el riesgo de caer en el melodrama. En el enfrentamiento de Yago con Otelo, Shakespeare evita esta trampa por su cierto sentido teatral. Clasicistas como Racine recurren al eufemismo y relegan a un segundo plano las escenas m√°s excesivas, como hace aqu√≠ con la entrevista entre Enona y Teseo. Sin embargo, el final de la conversaci√≥n que escucha la audiencia contiene suficientes pistas para reconstruir la conversaci√≥n anterior. Enone acus√≥ a Hip√≥lito de intentar tomar a Fedra por la fuerza y ‚Äč‚Äčmostr√≥ la espada de Hip√≥lito como prueba. Da muestras de su mente √°gil y falta de escr√ļpulos en un magistral ejemplo de doble sentido: ¬ęUn amor criminal fue la causa de todo tu odio¬Ľ. La furia de Teseo atestigua el √©xito de su artima√Īa.

Si el clasicismo es comedido, no necesariamente carece de emociones. El famoso mandato de Boileau, el crítico francés del siglo XVII, de respetar el buen gusto, se refiere sólo a cierto decoro en el trato y no a la moderación en los efectos. La expresión explosiva de tristeza e ira de Teseo se adapta perfectamente a la situación y sugiere la indignación monumental del guerrero y héroe Otelo en circunstancias similares.

Hip√≥lito, al negarse a atacar a Fedra, se vuelve irremediablemente vulnerable. La motivaci√≥n de su silencio, por oscuro que a veces lo encuentren los estudiantes, est√° firmemente arraigada en su car√°cter y en el amor por su padre. Por inocente que sea Hippolytus, la revelaci√≥n de que la esposa de su padre le ha hecho insinuaciones inevitablemente da√Īar√° la relaci√≥n padre-hijo, y la tensi√≥n aumentar√° si es Hippolytus quien hace la revelaci√≥n. Adem√°s, como hemos visto, Hip√≥lito cree firmemente que la inocencia es su mejor defensa, que la verdad inevitablemente se revelar√° y que no necesita hacer nada para defender su causa. En Eur√≠pides, es la castidad excesiva de Hip√≥lito la que provoca su muerte; en Racine, es su excesiva inocencia; en ambos casos, los autores parecen sugerir que un exceso de algunas virtudes puede ser tan da√Īino como un vicio.

Sus labios así sellados, su ineficaz defensa basada tanto en su reputación de castidad como en su amor por Aricia es muy poco convincente, y la escena tiene el horror de un jabalí atacando a un animal indefenso. El horror aumenta al darse cuenta de que la situación de Hipólito es de su propia elección, provocada por su deseo filial de ahorrarle a su padre el conocimiento insoportable de los deseos incestuosos de Fedra. No solo estamos presenciando la persecución de los inocentes, sino la inmolación de un mártir. Y, por supuesto, el hecho de que el inmolador sea el padre y la víctima el hijo, y que Teseo trabaje bajo un concepto erróneo del que se arrepentirá profundamente, le da a la escena su conmovedor final.

El lenguaje de Teseo, sin llegar a los extremos, es lo suficientemente violento como para transmitir su feroz indignaci√≥n. Condena a Hip√≥lito al m√°s lejano exilio, siente repulsi√≥n por su sola presencia y apenas puede contener su impulso homicida. Finalmente, como un cl√≠max apropiado, evoca la ayuda de Neptune para matar a su hijo. Hip√≥lito, en su propia defensa, encuentra palabras llenas de dignidad y patetismo, como ¬ęEl d√≠a no es m√°s puro que las profundidades de mi coraz√≥n¬Ľ.



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