Escenas 1-3



Resumen y An√°lisis Acto IV: Escenas 1-3

Resumen

Cl√©ante se enfrenta a Tartufo y sugiere que no es acto de un hombre religioso causar tal conflicto en una familia y permitir que un padre repudie a su hijo. Tartufo argumenta que le encantar√≠a ver a Damis reincorporado, pero teme que la gente malinterprete su acto. Cl√©ante se√Īala el razonamiento sesgado de este argumento y sugiere que deje la venganza a Dios. Tartufo afirma que ha perdonado a Damis, pero le parece mal vivir con alguien que difama su nombre. Tambi√©n explica que desprecia la riqueza y que la √ļnica raz√≥n por la que permite que Orgon le transfiera su propiedad es para que no caiga en manos malvadas donde pueda usarse para cr√≠menes y pecados. Cuando Cl√©ante comienza a se√Īalar la falacia de este argumento, Tartufo se va abruptamente, diciendo que tiene que atender ciertos oficios piadosos.

Llegan Elmire, Mariane y Dorine, y le piden a Cléante que se quede y los ayude a convencer a Orgon de sus errores. Cuando llega Orgon, le presenta a Mariane el contrato de matrimonio. Ella le ruega de rodillas que no la obligue a casarse con Tartufo; ella dice que no le molesta el amor de su padre por Tartufo y, si él lo desea, Orgon puede tomar todas sus propiedades y donarlas a Tartufo, pero pide que la dejen libre para elegir un marido para ella.

Orgon argumenta que cuanto más se detesta a un hombre, más noble será casarse con él, porque al hacerlo, podrá mortificar su propia carne y purificarla. Cléante comienza a dar consejos, pero Orgon le dice que si bien su consejo es bueno, no lo seguirá. Elmire está asombrado por la capacidad de Orgon para estar continuamente equivocado. Ella se pregunta si él le creería a sus ojos y lo desafía a convertirse en parte de un complot que revelaría la hipocresía de Tartuffe. Orgon tiene tanta fe en Tartufo que acepta el desafío.

Elmire despide a los demás y le dice a Orgon que se esconda debajo de la mesa y mire lo que está a punto de suceder. Ella le pide que detenga la entrevista entre ella y Tartufo cada vez que esté convencido de que Tartufo no es el hombre que pretende ser.

An√°lisis

En todas las obras de Moli√®re siempre hay al menos un personaje que representa la voz de la moderaci√≥n y la racionalidad, cualidades muy admiradas por la √©poca en que vivi√≥ Moli√®re. Al comienzo del Acto IV, es obvio que Cl√©ante funciona como la expresi√≥n de la opini√≥n razonable. Al hablar con Tartufo, Cl√©ante muestra una l√≥gica inexpugnable. Se√Īala que Tartufo no est√° actuando como deber√≠a hacerlo una persona verdaderamente religiosa y tambi√©n demuestra que la l√≥gica de Tartufo es defectuosa. Por ejemplo, cuando Tartufo trata de justificar su toma del dinero y la propiedad de Orgon para evitar que caiga en manos malvadas, la iron√≠a es doble aqu√≠ porque no hay manos m√°s malvadas que las suyas para que √©l caiga; as√≠ que cuando Cl√©ante argumenta que la carga de manejar este dinero debe corresponder a Damis, que el hijo debe llevar la carga y que la verdadera religi√≥n no requiere que una persona sea desheredada, Tartufo es incapaz de resistir este ataque de l√≥gica l√≥gica. consistencia. Entonces, cuando Cl√©ante comienza a arrestar a Tartufo con un buen razonamiento, Tartufo de repente se da cuenta del peligro y se va con la hip√≥crita declaraci√≥n de que debe cumplir con algunos deberes piadosos.

A lo largo de la escena, Cl√©ante no se da cuenta de que est√° tratando con un sinverg√ľenza absoluto, y parte de la comedia de esta escena depende de cu√°n h√°bilmente el sinverg√ľenza escapa de las trampas del racionalista.

Toda la situaci√≥n se vuelve m√°s desesperada cuando Orgon insiste en que la boda se lleve a cabo esa misma noche. Esto obliga a todos los involucrados a idear alg√ļn plan de acci√≥n para desilusionar a Orgon.

La s√ļplica de Mariane a su padre para que se libre de un horror como su matrimonio con Tartufo despierta la primera nota real de sentimiento en Orgon. Pero como un verdadero fan√°tico religioso, se obliga a dejar de lado sus valores m√°s humanos y adherirse absolutamente a sus propios puntos de vista religiosos. Ir√≥nicamente, su afirmaci√≥n de que la carne debe ser mortificada para purificarla es un principio fuerte de muchas religiones. La mortificaci√≥n intencional de la carne es a menudo una de las costumbres de algunos monasterios y conventos y est√° en consonancia con muchas otras pr√°cticas religiosas. Declaraciones como las dichas en un contexto tan absurdo tambi√©n contribuyeron a la censura de la obra.

Esta escena (Escena 3) también contribuye a la exposición del absurdo de Orgon. Por ejemplo, cuando le dice a Cléante que si bien el consejo de Cléante es correcto, no lo seguirá, entonces empezamos a dudar de la cordura de Orgon.

Elmire, que junto con Cl√©ante representa la verdadera voz de la raz√≥n, debe ahora intervenir y poner fin al absurdo. Cuando dice que est√° asombrada por la capacidad de Orgon para equivocarse, expresa los pensamientos de todos los lectores y del p√ļblico. Orgon se niega a creer sus acusaciones sobre Tartufo porque, antes, Elmire se neg√≥ a indignarse. De una manera verdaderamente racional, Elmire explica que no le gusta el tipo de mujer mojigata que grita sobre cualquier coqueteo. Ella misma ofrece un rechazo cort√©s y distante y, por lo tanto, nunca se involucra en una posici√≥n inc√≥moda.

A pesar de todas las explicaciones de Elmire, Orgon se niega a aceptar su historia. Cuando ella lo desafía a estar presente en una escena en la que puede revelar el hecho de que Tartufo es un hipócrita, Orgon acepta el desafío solo porque está seguro de que tiene razón. Sin embargo, Elmire confía en el resultado porque sabe que los hombres lujuriosos como Tartuffe pueden verse atrapados fácilmente por sus pasiones.



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