escena 9



Resumen y Análisis Acto II: Escena 9

Resumen

En Belmont, el Pr├şncipe de Arag├│n ha llegado para probar suerte en la elecci├│n del ata├║d adecuado, y antes de decidirse por uno, le promete a Portia que seguir├í las reglas de su padre. Primero, si no elige el ata├║d que contiene su retrato, nunca revelar├í qu├ę ata├║d eligi├│; segundo, promete nunca cortejar a otra mujer; y por ├║ltimo, dejar├í Belmont inmediatamente.

Al examinar las inscripciones, inmediatamente rechaza el ata├║d de plomo porque piensa que no es lo suficientemente hermoso como para dar y arriesgar todas sus posesiones. Tambi├ęn rechaza el ata├║d dorado porque ┬źlo que muchos hombres desean┬╗ podr├şa ponerlo al mismo nivel que ┬źlas turbas b├írbaras┬╗. As├ş que elige el ata├║d de plata, que lleva la inscripci├│n: ┬źEl que me elija a m├ş, recibir├í su merecido┬╗. Arag├│n analiza su val├şa y decide que ┬źse har├í cargo del desierto┬╗, es decir, siente que se merece a Portia. Cuando abre el ata├║d de plata, encuentra dentro ┬źla imagen de un idiota parpadeante┬╗, la imagen de la cabeza de un tonto. Protesta por el contenido; eligi├│ seg├║n lo que pens├│ que merec├şa: ┬ź┬┐No merec├şa m├ís que la cabeza de un tonto?┬╗ Portia le recuerda que ning├║n hombre puede juzgar su propia causa. El pergamino en el ata├║d de plata dice: ┬źHay tontos vivos, lo sab├şa┬╗. [know], / Plata o’er; y as├ş fue.┬╗ Arragon luego parte con sus seguidores, prometiendo mantener su juramento.

Portia se siente muy aliviada y resume el motivo del fracaso del pr├şncipe: ┬ź┬íOh, estos tontos obstinados! Cuando eligen, / tienen su sabidur├şa para que su inteligencia la pierda┬╗. En otras palabras, incluso los tontos eligen deliberadamente y creen que son sabios al deliberar; de hecho, es su excesiva deliberaci├│n lo que finalmente los derrota.

Un sirviente anuncia la llegada de un embajador veneciano de otro pretendiente y agrega que trae regalos; de hecho, en la estimaci├│n del mensajero, el hombre que acompa├▒a a este ├║ltimo pretendiente es ┬źtan probablemente un embajador del amor┬╗ que ┬źnunca fue un d├şa de abril tan dulce┬╗. Portia no est├í ni impresionada ni optimista, pero le pide a Nerissa que le traiga al hombre para que pueda ver por s├ş misma esta ┬źpublicaci├│n r├ípida de Cupido┬╗. [messenger] esto va tan bien.┬╗ Nerissa suspira; ┬źSe├▒or amor┬╗, reza, ┬źsi quieres┬╗, ┬íque este pretendiente sea Bassanio!

Análisis

Esta escena se centra en la elecci├│n de los tres ata├║des del Pr├şncipe de Arag├│n. La elecci├│n del Pr├şncipe de Marruecos fue directa y sencilla. Eligi├│ el ata├║d de oro; parec├şa ser la opci├│n m├ís obvia y deseable. En cambio, la elecci├│n del Pr├şncipe de Arag├│n se hace con m├ís prudencia. El pr├şncipe es un hombre orgulloso; parece mayor que Marruecos y casi sin sangre en comparaci├│n con el porte carism├ítico y feroz de Marruecos. Shakespeare a menudo hace que los nombres de sus personajes sugieran sus cualidades primarias; aqu├ş, ┬źArrag├│n┬╗ probablemente fue elegido por su parecido con ┬źarrogante┬╗. De cualquier manera, Arag├│n es arrogante, un temperamento propio de un noble espa├▒ol de sangre noble, una figura familiar y convencional en el escenario isabelino.

Una vez m├ís, escuchamos las ambiguas inscripciones que nos leyeron, y nosotros mismos quedamos intrigados por el enigma de los metales y su relaci├│n con las inscripciones. Arag├│n considera ata├║des pero no hace la elecci├│n obvia de Marruecos. Si el oro representa ┬źlo que muchos hombres desean┬╗, entonces la poderosa creencia de Arag├│n en su propia superioridad ┬źla multitud insensata que opta por la ostentaci├│n┬╗ le hace rechazarla. Podemos estar de acuerdo con esta l├│gica, pero en ├║ltima instancia tenemos que rechazar su razonamiento, porque se basa en su suposici├│n absoluta de su propia superioridad sobre la multitud.

La inscripci├│n plateada, ┬źQuien me elija, recibir├í lo que se merece┬╗, tiene un atractivo inmediato para Arag├│n. Esto provoca sus comentarios sobre el ┬źm├ęrito┬╗ (35-48), en los que lamenta el hecho de que haya tanta ┬źdignidad inmerecida┬╗ en el mundo; se refiere a los que reciben honor sin obtenerlo leg├ştimamente, a trav├ęs de la ┬źverdadera semilla┬╗ de la noble herencia. El hombre es un snob; no tiene ninguna duda de lo que ├ęl merece, y dado que su nobleza es nobleza heredada, puede con seguridad (piensa) elegir el ata├║d de plata y ┬źapoderarse del desierto┬╗.

Un factor que debemos tener en cuenta en toda esta escena es la ausencia de cualquier evidencia de que Arragon tenga alg├║n amor, o incluso alg├║n afecto, por Portia. Portia es ┬źmerecido┬╗. En ninguna parte podemos discernir ni una pizca de deseo por ella. Como se se├▒al├│, el pr├şncipe es bastante incruento.

En la elecci├│n de los ata├║des por parte de los pretendientes, tenemos otra variaci├│n del tema ilusi├│n-realidad: Oro y plata. Aparecer siendo las opciones obvias para los dos primeros pretendientes, cuyos motivos para elegir son de alguna manera defectuosos; ninguno de ellos est├í realmente enamorado de Portia, por ejemplo. Sin embargo, Bassanio, que ama a Portia, elegir├í el ata├║d que aspecto ser – estar el menos valioso; de hecho, ser├í el m├ís valioso. Entonces, la capacidad de elegir y distinguir entre lo que parece ser valioso y lo que es realmente valioso no depende tanto de la inteligencia -Shylock es mucho m├ís inteligente que Antonio o Bassanio- sino de algo m├ís profundo e intangible. En esta obra, ese algo intangible es el amor; no es la gloria (Marruecos), ni la nobleza de rango (Arag├│n), ni la riqueza (Shylock), sino el amor a otro ser humano, lo que claramente Bassanio y Portia se ofrecen el uno al otro.

En este punto, la historia de amor de la obra se parece mucho a un cuento de hadas: la bella princesa es conquistada por el amor, no por la riqueza, la posici├│n o el c├ílculo; recordamos el comentario de Nerissa en el Acto I, Escena 2: El ata├║d adecuado ┬źnunca ser├í elegido por nadie con raz├│n, sino por alguien a quien amar├ís con raz├│n┬╗. Ahora sabemos qu├ę ata├║d es el correcto, as├ş que podemos relajarnos y disfrutar del drama de la elecci├│n trascendental de Bassanio. Su acercamiento (precedido por ┬źun embajador del amor┬╗) ahora es anunciado por un mensajero, y el cumplimiento de la historia de amor de la obra se anticipa claramente en el comentario de Nerissa: ┬źNunca lleg├│ un d├şa de abril tan dulce / Para mostrar c├│mo fue┬╗. Querido verano a la mano┬╗.



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