escena 5



Resumen y Análisis Acto III: Escena 5

Resumen

Al amanecer del martes, Romeo y Julieta hacen sus últimos intercambios de amor antes de que Romeo parta hacia Mantua. Los enamorados intentan resistir el día que viene que anuncia su separación fingiendo que aún es de noche y que el pájaro que escuchan es el ruiseñor y no la alondra, un pájaro de la mañana. Sin embargo, la siniestra amenaza de la pena de muerte del príncipe finalmente obliga a los amantes a separarse.

Llega la madre de Julieta y, creyendo que Julieta está llorando por Teobaldo en lugar de la partida de Romeo, trata de consolarla con su plan para envenenar a Romeo. Lady Capuleto luego le cuenta a Julieta la buena noticia de que se casará con Paris el jueves. Juliet está atónita y le dice a su madre que no puede casarse con tanta prisa.

Su padre entra esperando encontrar a Julieta emocionada por la boda que ha organizado en su nombre. Cuando ella expresa su oposición, él se enfurece y exige que Juliet obedezca su «decreto» y se prepare para casarse. La enfermera intenta defender a Juliet, pero es en vano. Capuleto amenaza con repudiar a su hija si continúa oponiéndose a él. La escena termina con la Enfermera aconsejando a Julieta que obedezca a su padre, y Julieta decide buscar el consejo de Fray Lourenço.

Análisis

Una vez más, el amanecer divide a Romeo y Julieta, esta vez para siempre. Como los rayos del sol «atan las nubes que muerden», Julieta desea que el sonido de la alondra de la mañana sea realmente la llamada del ruiseñor. Julieta intenta negar la llegada del día siguiente para prolongar su tiempo con Romeo. Su lenguaje es apasionado e intenso, ya que Romeo acepta quedarse y enfrentar su muerte. Como en las escenas anteriores, el amor de Romeo y Julieta florece en la oscuridad, pero la luz del día trae separación y mala suerte: Julieta dice a regañadientes: «ventana, deja entrar el día y deja salir la vida».

Cuando Romeo desciende del balcón, Julieta tiene una visión aterradora de Romeo «como un hombre muerto en el fondo de una tumba». Esa imagen profética se mantendrá en la escena final, cuando Julieta despierta de su sueño inducido por las drogas para encontrar a Romeo muerto en el piso de la tumba de Capuleto. Una vez más, imágenes de amor y muerte se entrelazan, contagiando la alegría de su noche de bodas con el presagio de sus próximas muertes.

Lady Capuleto, sin saber que Julieta lamenta el destierro de Romeo en lugar de la muerte de Teobaldo, intenta consolar a su hija con sus planes de vengar la muerte de Teobaldo envenenando a Romeo. El discurso está lleno de ironía dramática, ya que la esperanza de Lady Capuleto de envenenar a Romeo presagia el método que elige para quitarse la vida en el acto final de la obra. Aunque Romeo bebe el veneno con sus propias manos, es el odio, alimentado en parte por Lady Capuleto, lo que le da motivo.

Lejos de ser una figura cariñosa y maternal, Lady Capuleto es fría y vengativa. Ella, como Teobaldo, está preparada para continuar la disputa sin importar la autoridad del príncipe. Lady Capuleto es brutalmente calculadora: su furia venenosa ante la negativa de Julieta a casarse con Paris la lleva a decir que desea que «el tonto se case con la tumba». Una vez más, la imagen de la tumba de Julieta en su lecho nupcial presagia el trágico reencuentro de los amantes en la muerte. Es como si Lady Capuleto, por su inquebrantable enfoque en la disputa familiar, condenara a su propia hija a su destino.

La interacción de Julieta con su madre y su padre en esta escena confirma el fracaso del amor de los padres porque su única preocupación es un matrimonio socialmente aceptable que mejore la riqueza y el estatus de la familia Capuleto en lugar de la felicidad de su hija.

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