escena 4



Resumen y An√°lisis Acto V: Escena 4

Resumen

Un Valentine solitario reflexiona sobre su condición actual:

Aquí puedo sentarme solo, sin que nadie me vea,
Y a las notas quejumbrosas del ruise√Īor
Sintoniza mi angustia y graba mis aflicciones. (4-6)

Bruscamente interrumpido por el espect√°culo de su amigo Proteo persiguiendo a Silvia, Valentim duda de sus propios sentidos: ¬ę¬°Qu√© sue√Īo veo y escucho!¬Ľ Valentine permanece en silencio hasta que Proteus lo amenaza con violencia.

Proteo: Enamorado,
¬ŅQui√©n respeta amigo?
Silvia: Todos los hombres excepto Proteo.
Proteo: No, si el dulce espíritu de las palabras conmovedoras
No puedo cambiarte a una forma m√°s suave,
Te cortejaré como a un soldado, en la punta de mis brazos,
Y te amo contra la naturaleza de
amor, – obligarte.
Silvia: ¬°El cielo!
Proteo: Te obligaré a ceder a mi deseo.
Amantes: Ruffian, deja ese toque grosero y descortés,
¬°Amigo de una mala moda! (53-63)

Enfrentado a su amigo, Proteus se disculpa y Valentine lo perdona de inmediato. Silvia permanece en silencio. Cuando Julia se desmaya, tratando de ocultar su confusión emocional diciéndole a Proteus que ella (como paje) estaba molesta por no entregarle el anillo a Silvia como prometió, se descubre que, de hecho, es la ex amante de Proteus. Ella le entrega el anillo equivocado, el que él le había dado como recuerdo. Los dos se reconcilian.

Cuando Thurio se enfrenta a un enojado Valentine, renuncia a reclamar a Silvia, lo que hace que el duque cambie de opinión:

Aplaudo tu espíritu, Valentín,
Y considérate digno del amor de una emperatriz. (140-41)

Valentine acepta y le pide al duque que ¬ęconceda una bendici√≥n¬Ľ, una amnist√≠a general para la banda de caballeros-ladrones que ha liderado en los √ļltimos meses. .¬Ľ

An√°lisis

En t√©rminos de plausibilidad, la √ļltima escena de Los dos caballeros de Verona deja mucho que desear. El r√°pido paso de la melancol√≠a pastoral al alto melodrama y la comedia festiva, que termina en un par de bodas, debe aceptarse con el esp√≠ritu de un cuento de hadas, donde la l√≥gica y la motivaci√≥n humana constante son irrelevantes. Considere a Silvia. Ella casi es violada y, momentos despu√©s, ve a su futuro esposo abrazando a su atacante como un amigo eterno. No se hacen preguntas y, significativamente, no tiene una sola l√≠nea despu√©s de su l√≠nea desesperada, ¬ę¬°Oh, cielo!¬Ľ Y la f√°cil aceptaci√≥n de Julia del p√©rfido Proteo parece casi igual de inc√≥moda al final de esta comedia. Prevalecen las convenciones del romance, mientras los ladrones obtienen indultos y se anuncia una fiesta de bodas. El ¬ęcastigo¬Ľ propuesto por Valent√≠n para Proteo, al final de la escena, parece d√©bil:

Ven Proteo; es tu penitencia pero escuchar
La historia de sus amores descubiertos. (170-71)

En algunas de las comedias posteriores de Shakespeare hay momentos ¬ęoscuros¬Ľ, como los que encontramos aqu√≠ (por ejemplo, la intriga y el castigo de Malvolio en duod√©cima noche), pero est√°n m√°s integrados en la acci√≥n principal, y no, como se tiene la impresi√≥n en Los Dos Caballeros de Verona, ¬ęarrancado¬Ľ para completar la trama.



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