escena 3



Resumen y An√°lisis Acto I: Escena 3

Resumen

Esa noche, Cicer√≥n y Casca se encuentran en una calle de Roma. Hubo una tormenta terrible, y Casca le describe a Cicer√≥n los fen√≥menos antinaturales que ocurrieron: Una lechuza ulul√≥ en el mercado al mediod√≠a, los muertos cubiertos se levantaron de sus tumbas, etc. Cicer√≥n luego se va y entra Casio. Interpreta los hechos sobrenaturales como advertencias divinas de que C√©sar amenaza con destruir la Rep√ļblica. Insta a Casca a trabajar con √©l para oponerse a C√©sar. Cuando Cinna, otro conspirador, se une a ellos, Cassio le pide que arroje un mensaje por la ventana de Brutus y tome otras medidas que induzcan a Brutus a participar en el complot. Los tres conspiradores, ahora firmemente unidos en un intento de derrocar a C√©sar, acuerdan reunirse con otros de su grupo, Decio Bruto, Trebonio y Metelo Cimber, en el P√≥rtico de Pompeyo. Conf√≠an en que pronto ganar√°n a Brutus para su causa.

An√°lisis

La escena 3 se abre con el mundo natural que refleja la agitación del estado. Casca, pronto a ser un conspirador, está nervioso por lo que está sucediendo. Cicerón, un senador y, por lo tanto, un representante del statu quo, por otro lado, está felizmente inconsciente del peligro que se avecina. Corresponde a Casca describir los presagios que vio a Cicerón. La respuesta de Cicerón a este impulso es la siguiente:

De hecho, es un tiempo de extra√Īa disposici√≥n;
Pero los hombres pueden interpretar las cosas a su manera,
Limpiar el propósito de las cosas mismas.

Cicer√≥n sugiere que cada persona interprete los hechos para sus propios fines, y eso es, de hecho, lo que sucede. C√°ssio entra en escena y la conversaci√≥n inicial entre Casca y C√°ssio es interesante. Cassius pregunta ¬ę¬ŅQui√©n est√° ah√≠?¬Ľ y Casca responde ¬ęUn romano¬Ľ, identific√°ndose a s√≠ mismo como un hombre leal a la idea de ser romano, no necesariamente uno que apoya el estado tal como est√° ahora, sino uno que encarna todas las glorias del pasado de Roma. Cassio reconoce la voz de Casca y complementa su o√≠do, recordando al lector, por el contrario, el o√≠do sordo de C√©sar y su incapacidad para o√≠r, literal y metaf√≥ricamente. As√≠, el lector se queda con dos im√°genes contrastantes: Casio fuerte, intuitivo, inteligente; C√©sar como d√©bil, enga√Īado y poco inteligente.

Es la astucia de Cassius la que sale a la luz ahora. Para convencer a Casca del valor de su causa, Casio hace lo que Cicer√≥n, el gran orador, sugiri√≥ que har√≠an los hombres: interpreta y manipula los presagios para sus propios fines. En sus manos, todos estos eventos aterradores est√°n teniendo lugar porque los cielos ¬ęles infundieron estos esp√≠ritus, / Para convertirlos en instrumentos de miedo y advertencia / Hacia alg√ļn estado monstruoso¬Ľ. El estado monstruoso, cree Casca, es la Roma de C√©sar. Cassius le dice a Casca que hay un hombre que es ¬ęm√°s como esta noche terrible, / Que truena, ilumina, abre tumbas y ruge / Como el le√≥n en el Capitolio¬Ľ. Casca pregunta directamente si Cassio se refiere a C√©sar, pero, no queriendo revelarse demasiado r√°pido y no queriendo dejar abierta la posibilidad de que sus palabras puedan ser contraproducentes para √©l, Cassio le permite a Casca sacar sus propias conclusiones. Habiendo establecido el problema, Cassius encuentra una soluci√≥n. Se√Īala que C√©sar es solo un hombre, no un dios, y que todas estas terribles visiones pueden ser superadas por un verdadero romano idealizado que invoca a los esp√≠ritus de sus antepasados ‚Äč‚Äčpara obtener fuerza y ‚Äč‚Äčperseverancia. Una vez m√°s, Cassius encontr√≥ la mejor manera de persuadir a su oyente: en este caso, invoc√≥ la imagen que Casca ten√≠a de s√≠ mismo como un romano noble y leal, y le dio la oportunidad de actuar en consecuencia.

Casca se une a la trama y la facci√≥n de los conspiradores se ampl√≠a, pero para tener √©xito, la persona que realmente necesitan es Brutus. Brutus est√° bien considerado, tiene mucho poder y, despu√©s de que C√©sar es derrocado, tiene la fuerza para manejar ese grupo ca√≥tico y potencialmente peligroso, la gente. ¬ęOh, √©l es alto en los corazones de todas las personas; / Y lo que parece ofendernos, / Su semblante, como la alquimia m√°s rica, / Se convertir√° en virtud y dignidad¬Ľ. El Acto I termina en oscuridad y oscuridad con el estado comenzando a fragmentarse. La luz del d√≠a que Cassio ve en el horizonte es, parad√≥jicamente, una luz que mostrar√° las grietas a√ļn m√°s claramente.

Glosario

columpiarse gobernar o controlar.

riv’d Cuota.

Asombroso que causa admiración.

no es sensato no tienen aprecio ni comprensión.

esmaltado √Čl mir√≥.

dibujado encima de una pila acurrucados juntos.

horrible fantasmal, p√°lida o demacrada.

clamoroso abucheando

prodigios acontecimientos extraordinarios, pensados ‚Äč‚Äčpara presagiar buena o mala suerte.

suelto con jubón abierto (abrigo de hombre ajustado con o sin mangas).

desear falta.

de calidad y tipo comportarse de forma poco natural.

ordenanza una pr√°ctica o uso establecido o prescrito.

logrado Natural.

m√ļsculos m√ļsculos o tendones.

servidor esclavo, aquel que no est√° enteramente libre de un amo.

gama ciervo hembra.

menudencias desperdicios o basura.

fugaz burl√°ndose o burl√°ndose.

ser faccioso √ļnete a nuestra facci√≥n.

Balcón de Pompeyo el pórtico de un teatro construido en el 55 a. C. por Pompeyo.

elemento el cielo.

cerca oculto.

incorporar una fiesta para.

pretor un magistrado de la antigua Roma, justo debajo de un cónsul en el puesto. Brutus era el principal pretor.

hola ap√ļrate o date prisa.

mandar ofertas.

rostro aprobación, apoyo o sanción.

alquimia una forma temprana de química, con asociaciones filosóficas y mágicas, estudiada en la Edad Media. Sus principales objetivos eran convertir los metales básicos en oro y descubrir el elixir de la eterna juventud.

pretencioso Comprendido.



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