Mansiones Verdes: W.H. Hudson – Rima

An√°lisis del personaje de Rima

Aunque Abel domina toda la acci√≥n de la novela, Rima quiz√°s se quede m√°s fija en la memoria del lector por representar la idea de esp√≠ritu puro. Ella es m√°s un mito que una mujer real, pero Hudson ha tratado de racionalizar este problema convirti√©ndola en la √ļnica representante sobreviviente de una misteriosa raza de p√°jaros. En resumen, Rima existe a trav√©s de las interpretaciones rom√°nticas e idealistas de Abel. Rara vez es el centro del escenario en el drama, y ‚Äč‚Äčsus dos escenas principales en Ytaioa y Riolama son cortas. Incluso en esos momentos, Abel est√° presente.

La presencia de la rima. mansiones verdes se limita a la secci√≥n central del libro o, m√°s espec√≠ficamente, del cap√≠tulo siete al cap√≠tulo diecisiete. En el cap√≠tulo siete, Abel se encuentra con Rima con Nuflo; luego, Rima desaparece directamente de la historia por su apresurado regreso a las ¬ęmansiones verdes¬Ľ. Su apariencia est√° muy sutilmente arreglada, y el inter√©s de Abel en el misterioso habitante del bosque se despierta gradualmente por el suspenso y la curiosidad. Las cualidades m√≠ticas de la ¬ęhija de Didi¬Ľ se ven intensificadas por las advertencias supersticiosas y el comportamiento temeroso de los indios. Cabe se√Īalar c√≥mo Hudson revela estas capas de misterio tan lentamente y al mismo tiempo tan dram√°ticamente, manteniendo la atenci√≥n del lector enfocada en alg√ļn peque√Īo incidente que le sucede a Abel, por ejemplo, el encuentro cercano de Abel con Rima, que termina en una impresionante muestra de terror convertido en iron√≠a humor√≠stica por el uso de Araguatos, o monos aulladores.

Finalmente, por supuesto, llega el momento culminante cuando Abel se acerca a Rima: entonces ella no es s√≥lo un ser humano como √©l, sino que se convierte casi simult√°neamente en la encarnaci√≥n de una dimensi√≥n sobrenatural. La narraci√≥n de Nuflo sobre la historia de su madre, su propio pasado y la infancia de Rima ilumina el contexto f√≠sico, pero aporta poca informaci√≥n pr√°ctica sobre los problemas psicol√≥gicos de la ni√Īa. Una vez m√°s, m√°s que un estudio en profundidad, Hudson retrata a Rima en medio de un sentimiento de amor antes desconocido y humano. Esta emoci√≥n fundamentalmente simple y normal es el v√≥rtice en torno al cual giran todos los t√≠midos movimientos y desapariciones de la ni√Īa, y estos despertares de amor en Rima, y ‚Äč‚Äčsus respuestas a ellos, son la causa de la molestia, la frustraci√≥n e incluso la ira de Abel.

Estos cuatro cap√≠tulos, del siete al diez, constituyen el desarrollo del tema del amor de Hudson, pero la acci√≥n, lenta como los cap√≠tulos introductorios, no ofrece revelaciones sorprendentes a medida que crece la intensidad del amor de Abel por Rima. El personaje de Rima a√ļn reside en las sombras del brillo m√≠tico que le dio Hudson. Si, pues, Abel representa ciertos aspectos autobiogr√°ficos de Hudson, Rima simboliza sus aspiraciones en el √°mbito filos√≥fico. Rima es la virgen eterna, la perfecci√≥n en el plano femenino; ella es para Hudson el ideal que la gente espera y posiblemente busca. Rima como Ariel en Shakespeare La tormenta, es m√°s esp√≠ritu que sustancia.

Rima aparece luego como personaje principal porque su destino est√° muy ligado al de Abel. De hecho, la representaci√≥n m√°s n√≠tida de Rima en la novela se presenta cuando demuestra moment√°neamente las potencialidades de una persona real en lugar de una figura aleg√≥rica. Ella obliga a los dos hombres a hacer su voluntad por su determinaci√≥n sobre el viaje y su regreso a las ¬ęmansiones verdes¬Ľ. Rima, aqu√≠, no parece la chica t√≠mida y retra√≠da de los cap√≠tulos anteriores. Su personalidad en√©rgica y desinhibida, sus aspiraciones de buscar sus ra√≠ces entre las aves y su creciente amor por Abel salen a la luz. Este enriquecimiento de su personaje, de haberse permitido, podr√≠a haber resultado en un retrato psicol√≥gico tan interesante como el de Abel.

Sin embargo, el papel de Rima es muy limitado dentro del libro porque desaparece muy r√°pido. Sus estados de √°nimo var√≠an con cualidades rom√°nticas, que coinciden con las de su amante, como fuerza predominante. Rima, en su ira por el silencio de Nuflo sobre su pasado, parece casi inteligente, pero la actuaci√≥n es muy convincente y realista. Entonces, despu√©s del impacto de darse cuenta de que la gente p√°jaro ya no existe y que nunca encontrar√° un hogar con ellos, Rima recurre a Abel en la escena m√°s sentimental de la historia. Mansiones Verdes. Aunque Rima declara su total devoci√≥n por Abel, se marcha impetuosamente, sola en una √ļltima prueba de su naturaleza b√°sicamente rom√°ntica. Esta √ļltima acci√≥n es coherente no tanto con la de una mujer profundamente enamorada por primera vez como con la tradici√≥n de la hero√≠na rom√°ntica. Tambi√©n vuelve a la imagen aleg√≥rica, representando un ideal misterioso y ef√≠mero, que Hudson desarrolla en la primera parte del libro.

Para los cap√≠tulos restantes, Rima sirve como un mito para Abel, que contin√ļa elevando al nivel de santidad, o tal vez deificaci√≥n. Adem√°s de este tratamiento de Rima por parte del fiel Abel como modelo de santidad, Hudson asocia a la joven con su concepto de naturaleza. La memoria, la impresi√≥n y la idealizaci√≥n de Rima, entonces, tienen un significado contempor√°neo o relevante en la lucha de lo bello contra lo feo, del bien contra el mal, de la preservaci√≥n de la naturaleza pr√≠stina contra las degradaciones de la comercializaci√≥n y la explotaci√≥n, y la necesidad de tener una visi√≥n de una vida mejor.

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