Enrique, conde de Richmond, más tarde Enrique VII



Análisis del personaje Enrique, conde de Richmond, más tarde Enrique VII

No se sabe nada de Richmond hasta el Acto IV, Escena 1, cuando la reina Isabel le pide a su hijo Dorset que se salve uniéndose a Richmond en Bretaña. Es cierto que en el Acto I, Escena 2, encontramos una referencia a su madre, la Condesa Richmond, que está casada con Lord Stanley, Conde de Derby; y nos enteramos de que la condesa no era amiga de la reina de Eduardo IV. Pero al final del Acto IV, nos enteramos de que «Richmond está en el mar», por lo que definitivamente emerge como enemigo de Ricardo III. Inevitablemente, Richmond ofrece el mayor contraste con Richard. Si éste es el «informante negro del infierno» y «ese repugnante de la obra de Dios», Richmond es el «Capitán de Dios», el agente de la justicia divina que se le impondrá a Ricardo. De nada sirve criticarlo adversamente como alguien que es intolerablemente estirado en su proclamada religiosidad y convicción de justicia.



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