El significado del cuatro de julio para el negro



Ensayos críticos El significado del 4 de julio para el negro

Frederick Douglass era un orador impetuoso y sus discursos se publicaban con frecuencia en varios peri√≥dicos abolicionistas. Entre sus discursos m√°s conocidos se encuentra ¬ęEl significado del 4 de julio para el negro¬Ľ, pronunciado en Rochester, Nueva York, el 5 de julio de 1852, cuya versi√≥n public√≥ en forma de folleto. A menudo se estudia en las clases de literatura hoy en d√≠a. Douglass se mud√≥ a Rochester en 1847, donde se convirti√≥ en editor de la estrella del norte, un semanario abolicionista. Hubo aproximadamente 500 participantes que lo escucharon hablar, cada uno pagando doce centavos y medio.

Le habían pedido que hablara sobre lo que significa el 4 de julio para la población negra de Estados Unidos, y aunque la primera parte de su discurso elogia lo que los padres fundadores hicieron por este país, su discurso pronto se convierte en una condena de la actitud de la sociedad estadounidense. en relación con la esclavitud.

Douglass comienza su discurso dirigi√©ndose al ¬ęSe√Īor presidente, amigos y conciudadanos¬Ľ. Aqu√≠, probablemente se est√© dirigiendo al presidente de la Sociedad Antiesclavista, no al presidente de los Estados Unidos. Es de destacar que Douglass se considera un ciudadano, un igual a los espectadores presentes. A lo largo de este discurso, as√≠ como a lo largo de su vida, Douglass abog√≥ por la igualdad de justicia y derechos, as√≠ como por la ciudadan√≠a, para los negros. Comienza su discurso disculp√°ndose modestamente por estar nervioso frente a la multitud y reconociendo que ha recorrido un largo camino desde su escape de la esclavitud. Le dice a la audiencia que se reunieron para celebrar el 4 de julio, pero les recuerda que la naci√≥n es joven y, como un ni√Īo, todav√≠a es impresionable y capaz de un cambio positivo.

Toca la historia de la lucha de los revolucionarios estadounidenses por la libertad contra su esclavitud legal bajo el dominio brit√°nico. Le dice a la audiencia que apoya las acciones de estos revolucionarios. Douglass establece as√≠ un argumento a favor de la liberaci√≥n de los esclavos. Le recuerda a la audiencia que en 1776 mucha gente pens√≥ que era subversivo y peligroso rebelarse contra la tiran√≠a brit√°nica. En 1852, sin embargo, en retrospectiva, decir ¬ęque Estados Unidos ten√≠a raz√≥n y que Inglaterra estaba equivocada es extremadamente f√°cil¬Ľ. Asimismo, argumenta, en 1852 la gente consideraba el abolicionismo como una postura pol√≠tica peligrosa y subversiva. Douglass, por lo tanto, insin√ļa que las generaciones futuras probablemente encontrar√°n su postura antiesclavista patri√≥tica, justa y razonable.

Douglass elogia y respeta a los firmantes de la Declaraci√≥n de Independencia, personas que ponen los intereses de un pa√≠s por encima de los suyos propios. Admite, sin embargo, que el objeto principal de su discurso no es elogiar y agradecer a estos hombres, pues dice que las haza√Īas de estos patriotas son bien conocidas. En cambio, insta a sus oyentes a continuar el trabajo de esos grandes revolucionarios que trajeron la libertad y la democracia a esta tierra.

Douglass luego hace una pregunta ret√≥rica: ¬ę¬ŅSe nos extienden los grandes principios de la libertad pol√≠tica y la justicia natural, incorporados en esa Declaraci√≥n de Independencia? [blacks]?¬Ľ Avanza su tesis: ¬ęEste 4 de julio [sic] Est√° Su, no mi¬Ľ [italics his]. De hecho, dice, pedirle a un hombre negro que celebre la libertad del hombre blanco de la opresi√≥n y la tiran√≠a es ¬ęburla inhumana e iron√≠a sacr√≠lega¬Ľ. Por ¬ęsacr√≠lego¬Ľ se refiere a la malvada corrupci√≥n de los sagrados ideales estadounidenses: democracia, libertad e igualdad de derechos.

El verdadero tema de su discurso, admite, es la esclavitud estadounidense. Condena a Estados Unidos por ser infiel a sus principios fundacionales, su pasado y su presente. El p√ļblico debe cumplir con lo que propugnaban los fundadores del pa√≠s. Para el esclavo, Douglass le dice a la audiencia: ¬ęTu 4 de julio es una farsa; tu libertad alardeada, una licencia profana¬Ľ. [for enslaving blacks] . . . sus gritos de libertad e igualdad, burla vac√≠a¬Ľ.

Douglass pasa la siguiente parte de su discurso anticipando algunos de los argumentos que podr√≠an presentar los oponentes te√≥ricos. En cuanto al espectador levemente comprensivo que se queja de que el abolicionista no logra causar una impresi√≥n favorable al denunciar constantemente la esclavitud en lugar de presentar argumentos persuasivos, Douglass responde diciendo que no hay m√°s argumentos que presentar. √Čl dice que no hay persona en la tierra que est√© a favor de convertirse en esclavo. ¬ŅC√≥mo puede ser, entonces, que algunas personas est√©n a favor de imponer a otros una condici√≥n que no se impondr√≠an a s√≠ mismos? En cuanto a quienes sostienen que la esclavitud es parte de un plan divino, Douglass argumenta que algo inhumano no puede ser considerado divino. √Čl considera que tal postura a favor de la esclavitud es una blasfemia porque le da a la crueldad un lugar en la naturaleza de Dios.

Douglass condena las ganancias obtenidas de la trata de esclavos y, una vez m√°s, compara el trato a los esclavos con el de los animales. Menciona que en Baltimore, los esclavistas transportaban esclavos encadenados a barcos en la oscuridad de la noche porque el activismo contra la esclavitud hizo que el p√ļblico fuera consciente de la crueldad de este comercio. Douglass recuerda que, cuando era ni√Īo, los gritos de los esclavos encadenados que pasaban frente a su casa de camino a los muelles en medio de la noche ten√≠an un efecto escalofriante e inquietante en √©l.

Douglass luego condena a las iglesias y ministros estadounidenses (excluyendo, por supuesto, los movimientos religiosos abolicionistas como el de Garrison) por no hablar en contra de la esclavitud. La iglesia estadounidense contempor√°nea, al permanecer en silencio y estar de acuerdo con la existencia de la esclavitud, argumenta, es m√°s infiel que Paine, Voltaire o Bolingbroke (tres fil√≥sofos del siglo XVIII que se pronunciaron en contra de las iglesias de su tiempo). Douglass argumenta que la iglesia es ¬ęsuperlativamente culpable¬Ľ – superlativo, lo que significa a√ļn m√°s culpable – porque es una instituci√≥n que tiene el poder de erradicar la esclavitud conden√°ndola. La Ley de Esclavos Fugitivos, argumenta Douglass, es una ¬ęlegislaci√≥n tir√°nica¬Ľ porque elimina todo el debido proceso y los derechos civiles de la persona negra: ¬ęPara los hombres negros, no hay ley ni justicia, humanidad ni religi√≥n¬Ľ. (Bajo esta ley, incluso los negros liberados podr√≠an ser acusados ‚Äč‚Äčf√°cilmente de ser esclavos fugitivos y llevados al sur). La iglesia cristiana que permite que esta ley permanezca en vigor, dice Douglass, no es realmente una iglesia cristiana.

Douglass vuelve a su tema de la democracia y la libertad estadounidenses. Critica la ideolog√≠a estadounidense como inconsistente. Para √©l, mientras profesa la libertad, no hay todos gente que tiene raz√≥n. Y aunque defiende la democracia en Europa y en otros lugares, no se la concede a todo su propio pueblo. Asimismo, argumenta que si bien la Declaraci√≥n de Independencia de los Estados Unidos establece que ¬ętodos los hombres son creados iguales¬Ľ, la sociedad estadounidense crea una subclase de hombres y mujeres.

Para sus oponentes que creen que la Constituci√≥n permite la esclavitud, Douglass ofrece los escritos de Spooner, Goodell, Sewall y Smith, cuatro abolicionistas cuyos ensayos ¬ęreivindican claramente la Constituci√≥n de cualquier proyecto para apoyar la esclavitud¬Ľ. Douglass est√° del lado de aquellos activistas que creen que los Padres Fundadores intentaron eliminar la esclavitud y que la Constituci√≥n lo refleja.

Douglass concluye con una nota optimista. √Čl cree que los sentimientos contra la esclavitud eventualmente triunfar√°n sobre las fuerzas a favor de la esclavitud. Las naciones, particularmente los pa√≠ses occidentales, a mediados del siglo XIX generalmente estaban en contra de la esclavitud. De hecho, la esclavitud fue proscrita en las colonias brit√°nicas en 1834 y en las colonias francesas en 1848; los pol√≠ticos de estos pa√≠ses ya no pod√≠an afirmar que apoyaban los derechos del hombre mientras permit√≠an la esclavitud. Argumenta que las crueldades de la esclavitud estadounidense ya no pueden ocultarse al resto del mundo. El comercio y el comercio han abierto fronteras y las ideas pol√≠ticas no conocen fronteras. Douglass cierra su ensayo con un poema de Garrison titulado ¬ęEl triunfo de la libertad¬Ľ, que enfatiza la llegada inevitable de la libertad y la promesa abolicionista de luchar contra la esclavitud ¬ęsin importar el peligro o el costo¬Ľ.



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